Cuba: El tuit de amor que reventó las redes

Por Arleen Rodríguez Derivet.

Un nuevo desafío (challenge) inunda las redes sociales, particularmente Twitter e Instagram. Sin más título que el de cubana, abuela, revolucionaria y profesora, Lis Cuesta Peraza publicó en su recién abierta cuenta en Twitter una foto de su esposo, el presidente Díaz – Canel, elogiando sus atractivos «por dentro y por fuera» y calificándolo como «el dictador de mi corazón» en abierta e irónica referencia al epíteto que los enemigos de la Revolución cubana han querido imponerle al primer secretario del Partido en las más populares redes sociales.

El componente lúdico del mensaje, que como regla permanece ausente de las cuentas oficiales y de los textos de contenido político en nuestro entorno mediático, sorprendió a casi todo el mundo.

Según Reinier Duardo, la caracterización de la cuenta es absolutamente personal, con lo cual deja claro que no es algo oficial, ni siquiera en su condición de funcionaria del Mincult. Mucho menos se trata de la comunicación de la primera dama, cargo que no existe en Cuba.

El estilo desenfadado de la nota y el propio ambiente de alegría de la foto escogida, hicieron que la cuenta, abierta hace menos de dos semanas, escalara de manera exponencial.

Lo que vino después y el modo en que esta abuela haló tantos seguidores jóvenes en Twitter, generaron más de un debate entre quienes nos dedicamos a la comunicación.

De Twitter, la reacción se ha extendido a Instagram y Facebook. Un récord. ¿Bueno o malo? Todavía hay quienes se preguntan incluso si la usuaria era real. Es bueno, porque va delante y porque deja mensajes que, con muy pocos recursos, desmontan en poco tiempo el más agresivo discurso del adversario. Y es bueno porque es real. Justamente.

La ironía, la sátira y hasta la burla a los adversarios sin perder la sonrisa es un recurso muy efectivo, del que han hecho uso de manera brillante los líderes de la Revolución a lo largo de la historia.

Recientemente, estuvieron en Cuba algunos llamados influencers de la izquierda, como Ana Hurtado, la actriz y cineasta española o el también trovador argentino Daniel DeVita. Son habituales sus tuits de burla a sus acosadores en la red.

Sin dudas, el tuit de Lis Cuesta descolocó a dos tipos de usuarios de las redes: a los haters u odiadores (era lógico siendo de amor el mensaje) y a los que creen que el amor no puede mezclarse con la política.

No sobra recordar que José Martí escribió una vez: «Que el amor sea la moda. Que se marque al que no ame, para que la pena lo convierta». Ojalá estemos entrando a una fase nueva en nuestros modos de comunicar. Nosotros solemos citar a Martí, o al Che cuando dijo que el revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor, pero no siempre aceptamos las declaraciones públicas de amor en ese ámbito.

Increíblemente, es ese amor lo que nos salva y distingue de quienes quieren borrarnos del mapa, como puede verificarse en sonidos transmitidos en el programa, donde uno de los odiadores más agresivos contra Cuba presume de lo que han hecho él y Coco Fariñas, visitando congresistas para darle listas de empresarios estadounidenses como posibles violadores del bloqueo, tal como los nazis entregaban listas de judíos en la Alemania hitleriana.

En su canal en Youtube, Manuel Milanés hace la crónica social de las giras que se organizan para influir en el Congreso y promover políticas de mayor cierre y más bloqueo, incluyendo el desembozado llamado a un estallido sangriento, que desemboque en un bloqueo naval y terrestre a Cuba, es decir, una invasión.

No están haciendo más que cumplir con las tareas que les dan quienes les pagan y les dan un premio, como el Sajarov, creado en tiempos de la Guerra Fría, para enmascarar el financiamiento imperial. Así terminan convirtiendo en políticos a los títeres de la guerra mediática contra Cuba. Como lo es hoy María Elvira Salazar.

Esas declaraciones ante legisladores y otras autoridades norteamericanas, por parte de personas nacidas en Cuba, como Milanés o incluso residentes en Cuba, como Fariñas, prueban que no se ha renunciado a provocar estallidos de violencia, baños de sangre y la anhelada invasión.

Seguiremos Chapeando.

Tomado de Cubadebate/ Foto de portada: Archivo AFP.

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