Las medidas hacia Cuba que Joe Biden no decidió

Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

El lunes último el gobierno de Estados Unidos anunció algunas medidas que Cuba consideró un paso en la “dirección correcta”, pero también insuficientes pues dejan inamovibles las columnas de acero que sostienen el cero económico, financiero y comercial contra la isla.

Washington adelantó el restablecimiento de vuelos comerciales a todas las provincias de Cuba. También la suspensión del límite de mil dólares por trimestre a las remesas.

Sumó el restablecimiento de un programa de reunificación familiar y el aumento de servicios consulares y procesamiento de visas, sobre las cuales tiene miles pendientes en acto violatorio a acuerdos bilaterales en materia migratoria.

Pero en la concreta el tan anunciado paquete cubano apenas roza el entramado del bloqueo a la isla, contra la cual hay vigentes más de 200 medidas que buscan ahogar la economía y doblegar por penurias a su población.

Uno de los guiños anunciados fue hacia el creciente sector no estatal, los llamados emprendedores, quienes fueron los más golpeados por las 243 decisiones punitivas de la administración del republicano Donald Trump, y que el presidente Joe Biden continuó en contradicción a sus promesas de campaña.

Para muestra un ejemplo: Estados Unidos mantiene las prohibiciones del uso del dólar por parte de Cuba con Estados Unidos y terceros países, lo cual no solo lastra los esfuerzos del gobierno cubano por el desarrollo, sino también la capacidad de los llamados “cuentapropistas” cubanos por hacer avanzar sus negocios.

En la práctica, una cooperativa no estatal cubana tiene impedido hacer transacciones en dólares con bancos o empresas foráneas. Lo mismo le ocurre a la empresa cubana importadora de medicamentos, tan sensibles como los que pueden salvar a los niños cubanos enfermos de cáncer.

Biden tampoco aprobó la reanudación de los viajes de estadounidenses vía cruceros a la mayor de las Antillas, otra fuente de empleo de miles de emprendedores privados, léase transportistas, guías de turismo, dueños de restaurantes o vendedores de artesanía, entre otros.

 Como colofón, la potencia norteña continuará con la aplicación de acciones y decisiones para impedir los suministros de combustibles vitales para la vida caribeña, ya sea para utilizarlos en el suministro de hospitales, empresas productivas, barrios residenciales y los negocios privados a los que dicen apoyar.

Pero hay más. El gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel promueve el encadenamiento productivo entre todos los actores económicos. Y aquí hay otra piedra impuesta por Estados Unidos.

Biden no eliminó la lista arbitraria que suma a más de 200 entidades cubanas, estatales y privadas, para las cuales persisten las restricciones y lastran su desempeño y relacionamiento.

La cosa no para ahí. Como parte del cerco al pueblo de la mayor isla del Caribe sus habitantes, instituciones, empresas y negocios privados tienen vedado el acceso a más de 150 sitios web estadounidenses.

Al final, hay un meme que circula y reza porque al presidente Joe Biden no se le olviden las medidas cortas, “pero en la dirección correcta” hacia Cuba.

Pero eso no debe tenerlo en mente durante su gira que inició por Asia: Corea del Sur y Japón.

Parece la antesala de la Cumbre de las Américas pactada del 6 al 10 de junio en Los Ángeles. Probablemente allí se acuerde de Cuba, y de otros países a los que excluyó. Seguro que habrá muchas ausencias, pero también voces que se lo recordarán.

 

(*) Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Reuters/ Archivo.

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