El sueño de una explotación estatista del litio choca la realidad de América Latina

Por Victor Flores García.

México creará una empresa estatal y promueve un gran cartel latinoamericano para monopolizar la explotación del litio, rebautizado como el ‘oro blanco’ del siglo XXI por su reciente atractivo en la industria energética, pero su iniciativa encuentra a una región abierta a la inversión privada y extranjera.

El litio ha sido revalorado por su potencial en la fabricación de baterías con tecnologías de alta duración, para automóviles y equipos electrónicos, y con la reciente reforma a la Ley Minera, aprobada el pasado abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador le apostó al monopolio estatal de la producción y distribución del litio.

«Con ese paso se puso una camisa de fuerza al sector minero para su desarrollo en el mediano y largo plazo», dice en entrevista con la Agencia Sputnik el especialista en el sector energético Alexis Juárez Cao.

El investigador, posdoctorado en Políticas Pública en Energía por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey(ITESM), explica que «no se puede inventar una compañía estatal sin contar con antecedentes en el sector, sin infraestructura básica previa».
Ideal de un cartel latinoamericano

El Gobierno mexicano convocó a naciones latinoamericanas que tienen grandes reservas de litio —Chile, Argentina y Bolivia— a crear un cartel regional para obtener experiencia y el historial de la explotación minera por la vía de la cooperación.

Juárez Cao, especialista en la legislación energética es escéptico: «Dudo que ese proyecto se haga realidad más allá de la formalidad, porque las empresas que están explotando los yacimientos de esos países son de origen privado».  Incluso en Bolivia, que propone una «explotación soberana«, recibe inversión privada, acotó.

El analista considera que las empresas «difícilmente van a compartir la tecnología y las patentes para que la nueva empresa estatal mexicana las pueda utilizar en una futura explotación nacional del litio».
 
En el mejor de los casos, considera el experto, «lo que puede ocurrir es lo que hace la estatal Petróleos Mexicanos, ante su ineficiencia en el desarrollo de tecnología petrolera propia para explotar sus desafiantes yacimientos de aguas profundas: tiene que comprar la tecnología alas empresas transnacionales y subarrendar servicios».  La consecuencia es un alto costo para el Estado mexicano.

Potencial conflicto

A ese ambiente se sumaría el posible conflicto diplomático y económico que se avecina con China y el Reino Unido, por la intención gubernamental de retirar las concesiones de los yacimientos de litio a empresas de dichos países.

A la luz de la nueva ley, las autoridades del sector minero revisarán los contratos de concesión otorgados a la empresa china Ganfeng Lithium —el mayor productor de litio en el mundo—, donde ya invirtió 500 millones de dólares para explotar el mineral en Sonora (noroeste).

La compañía inglesa Bacanora Lithium acordó en 2020 con sus socios chinos aumentar su participación en el proyecto: de 22,5 a 50% para comenzar a producir alrededor de 17.500 toneladas en 2023.

Ese incremento fue avalado por autoridades mexicanas de competencia económica, y México podría padecer un nuevo retraso tecnológico y pérdidas millonarias si las concesiones son anuladas.

«En otros países latinoamericanos, como Bolivia, Argentina o Chile, las empresas privadas son las que lideran las inversiones en la explotación del litio», cuyo precio ha subido casi 160% en meses recientes», puntualiza Juárez Cao, también consultor asociado del portal especializado Energies Net.

Imaginario energético

López Obrador compara el cambio a la legislación con la nacionalización de la industria petrolera de 1938. Pero en aquella ocasión las empresas petroleras de EEUU fueron expropiadas para crear Petróleos Mexicanos (Pemex), que fue monopolio hasta que una reforma abrió la puerta a la inversión privada y extranjera en la industria energética, en 2013.

«Con la nueva Ley Minera, este Gobierno [2018-2024] no verá la producción de litio comercialmente, ni sacará provecho de los yacimientos de ese mineral, porque requieren de inversiones de largo plazo», estima el investigador.

Juárez Cao considera el tema de litio apareció en la agenda mexicana para «soslayar el fracaso legislativo que sufrió el Gobierno con el rechazo a su proyecto de contrarreforma de la Ley Eléctrica», que intentaba revertir una reforma constitucional de 2013, pero la oposición impidió que obtuviera la mayoría calificada requerida de dos terceras partes del Congreso.

Un día después de sufrir un descalabro en el Congreso, el presidente lanzó el 18 de marzo pasado una ley que promovió como «nacionalización de la explotación del litio», pero solo necesitaba la mitad más uno de los plenos de diputados y senadores, sin apoyo opositor.

La oposición argumentó que la Constitución ya consideraba propiedad de la nación el mineral, como recurso natural en el subsuelo.

La nueva Ley Minera reserva al Estado la explotación del litio con una empresa nacional, cuando esa industria está dando sus primeros pasos en este país norteamericano. Sin inversiones suficientes, «el desarrollo del mercado del litio podría ser un fiasco», puntualiza el investigador.

México ocupa el décimo lugar del ranking mundial, que encabezan Bolivia, Argentina, Chile, EEUU y Australia.

 

Tomado de Sputnik/ Foto de portada: Carlos Bohorquez/ Pixabay.

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