Cuba: Muñecas y muñecos en el Teatro Nacional

Por Maykel Espinosa Rodríguez.

Con la presentación de La muñeca encantada cerró el sábado 2 de julio el Taller vocacional de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba.

«Vamos a respirar, tomen aire por la nariz y suéltenlo por la boca» se escuchaba tras bambalinas en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional. Asomo la cabeza para curiosear y ¡mi madre, qué ajetreo!, unos 170 niños eufóricos porque casi empezaba la presentación.

Estos pequeños, liderados por Mercedes Beltrán, directora de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba (BCN), y acompañados por una veintena de bailarines jóvenes, nos deleitarían con la Suite La muñeca encantada, un ballet-pantomima que se estrenó allá por el 1888 en la Ópera de la corte de Viena y que ahora, con una coreografía de Beltrán, cerraría con broche de oro el curso del taller de danza del BNC.

«¡Silencio!, vamos a portarnos bien para que no nos regañen». La verdad no sé cómo pueden lidiar con tantos chamas, a mí me encantan, pero así, en masa, ¡qué va!.

Las campanadas anuncian el inicio del espectáculo seguidas de una voz: «Respetable público, va a comenzar la obra, le rogamos que apaguen sus celulares y les recordamos que está prohibido hacer fotos y grabar videos del espectáculo, esperamos disfruten de nuestra presentación». ¡Ja! ¿Ni fotos ni videos? ¿Quién le dice eso a cientos de padres que esperan con ansias ver a sus nenes en el escenario? Suena la música, arranca la función. Preparo mi cámara para no perder ni un detalle, se abre el telón.

¡Gracias maestros!, ballet en dos actos

Acto I, La muñeca encantada

Las campanadas del reloj marcan la medianoche y la muñeca encantada en acto de magia creadora da vida a los juguetes de la tienda, que sin más se transforma en escenario de una gran fiesta de fantasías y sueños.

Ese es el argumento del ballet La muñeca encantada, obra seleccionada por la maître Mercedes Beltrán para la función de fin de curso del Taller Vocacional de la Cátedra de Danza del Ballet Nacional de Cuba (BNC), celebrada hoy en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

Bailarines del BNC, estudiantes de la Escuela Nacional de Ballet y más de 170 niños del taller dieron vida sobre las tablas a La muñeca…, con coreografía de Beltrán sobre la versión original de 1888, sin cambios en el pas de trois de la interpretación de los hermanos Nicolai y Sergei Legat de 1903.

Una obra sencilla, de un solo acto, pero capaz de mostrar que la pasión por la danza puede sacar lo mejor de un niño cuando tiene la buena guía de maestros experimentados y entregados.

Poco menos de una hora duró la puesta en escena, motivo de alegría y admiración, gota de reconocimiento en ese mar océano que es el merecido respeto a una compañía de prestigio mundial, sus bailarines, maîtres, coreógrafos, músicos, escenógrafos, y otros especialistas.

El BNC, bajo la dirección general de Viengsay Valdés, es orgullo de un país, y el Taller Vocacional de su Cátedra de Danza uno de sus más importantes actos de magia.

Acto II, ¡Gracias maestros!

Alicia Alonso además de bailarina excepcional, fue una creadora comprometida con el arte, su tiempo y Cuba en todo momento.

A la labor fundacional del BNC, le siguió la del Taller Vocacional de la Cátedra de Danza, dirigido hoy por Mercedes Beltrán, quien recuerda la iniciativa de la prima ballerina assoluta como el espacio al que “llegan cientos de niños llenos de ilusiones”.

Los maestros Victoria Castellón, Vilma García e Iván de Armas son los artífices detrás del curso que recién terminó, los encargados de dar forma a esos sueños, una labor paciente y satisfactoria, como demostraron los pequeños sobre las tablas de la Covarrubias.

Proyectos como este tienen réplicas en toda Cuba, un país que gracias a empeños de esta naturaleza es parte de la élite mundial de la creación artística, también por defenderla como un derecho de todas y todos.

El Taller Vocacional, recordó su directora, “ganó cuerpo y se extendió a lo largo y ancho del país producto del apoyo de nuestro gobierno al desarrollo del arte y la cultura”.

Los resultados hablan por sí solos, apuntó Beltrán, muchos de los niños que se inician en estos talleres terminan formando parte de la compañía de ballet profesional.

El historiador del BNC, Miguel Cabrera, invitó a un viaje mágico justo al correrse el telón, serán testigos, dijo, de un hecho excepcional, podrían ver debutar a una futura estrella del ballet cubano.

Las luces fueron apagadas, se escucharon las primeras notas de la música original compuesta por el austriaco Josef Bayer, y se hizo la magia del ballet…

 AVS / PL

Tomado de Juventud Rebelde / Prensa Latina / Foto de portada: Maykel Espinosa Rodríguez.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.