Colombia: Inicia la fase de prueba en las relaciones entre Petro y Estados Unidos

Tanto Gustavo Petro como Joe Biden entran en una fase de prueba luego de que el primero ganara las elecciones presidenciales del pasado 19 de junio impulsado por la alianza de izquierda Pacto Histórico.

Con el 50,44% de los votos, ganó el balotaje mientras Rodolfo Hernández, de la Liga de Gobernantes contra la Corrupción, alcanzó el 47,31% de los sufragios. Luego de conocerse los resultados, el economista colombiano dio su primer discurso y llamó a Estados Unidos y a toda América Latina a dialogar «sin exclusiones de ninguna nación» sobre temas que afectan a todo el continente, particularmente para salvar la selva amazónica, «porque salvarla es salvar a la humanidad».

Aun cuando el margen de la victoria del izquierdista colombiano no fue tan amplio, estas semanas han demostrado la solidez del resultado debido a que pocas voces lo han objetado y, desde Washington, Biden «agradeció la oportunidad de discutir la seguridad bilateral y la cooperación antinarcóticos», según comunicó la Casa Blanca.

Algunos medios han asegurado que Petro se convertiría en un «dolor de cabeza» para la administración Biden debido a que se ha planteado reorganizar las relaciones entre Washington y Bogotá que han contado con un beneplácito bipartidista en Estados Unidos desde hace al menos 20 años, esto debido a que la oligarquía que ha gobernado el país andino le ha tributado beneficios a la élite corporativa estadounidense facilitando la inoculación armamentista mediante la llamada guerra antidroga, controlando la inmigración clandestina que es consecuencia de paquetes neoliberales impuestos y saboteando al proceso revolucionario que se lleva a cabo en Venezuela.

Sobre el mencionado beneplácito habló el saliente embajador de Colombia en Estados Unidos, Juan Carlos Pinzón, quien renunció al cargo tras confirmarse la victoria de Petro argumentando una cuestión de «principios». En su anuncio de renuncia, Pinzón instó al equipo del nuevo presidente colombiano a seguir trabajando sobre la base de las relaciones bipartidistas que Colombia siempre ha mantenido con las diferentes administraciones de la Casa Blanca.

También el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, reconoció que Washington busca «fortalecer aún más» las relaciones con Colombia a partir de esta nueva etapa con Petro al frente. Colombia es «socio global» y portaviones terrestre de la OTAN en sus planes expansionistas en América Latina.

¿Qué nuevas oportunidades hay para ambos países?

Un análisis somero de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos ya da luces de cómo el gran beneficiado en las relaciones bilaterales es, como casi siempre, el estamento corporativo que gobierna en Washington a través de su clase política.

Durante la llamada telefónica a Petro, Biden planteó temas como el cambio climático, la seguridad sanitaria y la implementación del acuerdo de paz de 2016. En esto último Petro ha coincidido al comprometerse a implementar lo acordado con las FARC completamente. Cabe recordar que el presidente demócrata ha apoyado el acuerdo desde la administración Obama aun cuando en marzo pasado designó a Colombia como «aliada importante no perteneciente a la OTAN» y como «la base de la seguridad y la prosperidad regionales».

Desde Florida, otrora estado decisorio en las elecciones presidenciales estadounidenses, los sectores de origen latinoamericano han pedido vigilar de cerca al presidente electo de Colombia «antes de permitir un abrazo completo», dice un informe publicado en POLITICO. Al parecer la táctica desde Washington ha consistido en mantener cerca a Petro en lugar de aislarlo desde ahora mismo para conservar lazos hasta donde sea posible con el país que es, hoy en día, el socio más importante que tiene en América Latina.

Un tema en el que Petro considera que lograría concertación regional es la urgencia de transitar hacia las energías limpias para hacer frente a los estragos causados por el cambio climático. Tan es así que puso de relieve que la prioridad de la política diplomática de su administración será que Colombia se ponga al frente en el mundo de la lucha contra el cambio climático. De allí que planteó una reunión con Biden para exponerle el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria norteamericana que son absorbidos por la selva amazónica de Colombia y los países vecinos que comparten la región.

«Le propongo al gobierno de los Estados Unidos y a todos los gobiernos de América sentarnos a dialogar para acelerar los pasos de la transición energética», dijo el mandatario.

Arlene Tickner, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, señaló que hay algunos puntos comunes entre el programa de Petro y el de Biden, que se encuentran en ideas relacionadas con las energías limpias y el cuidado del medio ambiente, afirmando que «donde realmente hay sensibilidad es en la sensación de perder al principal aliado y socio (de Estados Unidos) en América Latina. Y esto, en temas neurálgicos como el plan de seguridad, es algo a mi modo de ver inquietante para Washington».

Semanas antes de las elecciones, un portavoz del gobierno estadounidense dijo que «Estados Unidos apoya las fuertes instituciones democráticas de Colombia y espera con interés las próximas elecciones presidenciales libres y justas de Colombia», agregando que estaban dispuestos «a trabajar con el próximo gobierno colombiano, sea quien sea que el pueblo colombiano elija para ser su presidente».

Las relaciones bilaterales de Colombia con Estados Unidos comenzaron cuando pertenecía a la República de Colombia fundada por Bolívar y han cumplido 200 años en este 2022. El Congreso estadounidense creó una ley que incluye temas de interés mutuo y, precisamente, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata Bob Menéndez, de Nueva Jersey, presentó en marzo pasado la Ley de Alianza Bicentenaria Estados Unidos-Colombia de 2022, que codifica la designación de aliado importante no perteneciente a la OTAN y amplía el apoyo al crecimiento económico, la seguridad, la implementación de los Acuerdos de Paz de 2016 y «las oportunidades para las mujeres emprendedoras, los afrocolombianos y las comunidades indígenas»relata El Nuevo Herald.

Horizonte de tensiones y retos

Tras la llamada, el economista nacido en el departamento costero de Córdoba comentó que Biden aspira a tener una relación «más igualitaria» con su gobierno, sin embargo Petro ha cuestionado el statu quo de dichos nexos, sobre todo aspectos puntuales como la erradicación forzosa de los plantíos de coca, base fundamental de la cocaína, debido a la criminalización de los campesinos honestos y su inefectividad para combatir lo que resultó ser una cosecha sin precedentes. Su propuesta es expandir los programas de sustitución de cultivos que brindan créditos, capacitación y derechos sobre tierras a los agricultores.

También critica la extradición de los líderes de los cárteles de la droga que enfrentan cargos en Estados Unidos prometiendo que, en lugar de enviarlos a ese país, su gobierno daría prioridad a contar la verdad y compensaría a las víctimas de los grupos armados.

Sobre la exploración de petróleo, la ha criticado en un momento en el que Biden ha pedido a las naciones que produzcan más. Ha declarado contra un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y responsabiliza a estos mecanismos de empobrecer a los agricultores colombianos por perjudicar a la competitividad de la actividad agrícola. Propuso la creación de «aranceles inteligentes» para proteger a la zona rural colombiana de las importaciones agrícolas establecidas en un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

Ha calificado la guerra contra las drogas, encabezada por Estados Unidos, como un completo fracaso por lo que quiere una nueva estrategia que consiste en legalizar parcialmente la droga y alternativas agrícolas para las zonas rurales. El Plan Colombia, en el que Estados Unidos ha invertido más de 13 mil millones de dólares desde principios de los años 2000 hasta 2016, se implementó para combatir al narcotráfico y a las guerrillas que supuestamente financiaron sus levantamientos con el trasiego de cocaína.

Sin embargo, los cultivos ilícitos se multiplicaron y, por ejemplo, la exportación de cocaína hacia los Estados Unidos produjo en 2018 un 1,88% del PIB, más del doble de la riqueza producida ese mismo año por el grano de café.

Un punto complejo en la relación con Washington lo constituye su promesa de campaña de normalizar las relaciones entre Colombia y el gobierno de Venezuela, una medida que contradice el dictamen de Estados Unidos y desalineará a Colombia del grupo de países satélites que han reconocido a Juan Guaidó como «presidente interino» de Venezuela. Un día después de hablar con Biden, se supo que Petro había discutido con el presidente Nicolás Maduro la reapertura de la frontera entre los dos países.

También es posible que Petro enfrente una firme resistencia al interior de las fuerzas militares de Colombia, cuya influencia ha aumentado significativamente con la asistencia y entrenamiento de Estados Unidos. Asimismo un choque con el establecimiento policial, si su gobierno procede a reformar ese cuerpo de seguridad luego de los actos represivos en 2021 contra los manifestantes del paro nacional.

Hasta el momento, Petro ha evitado alimentar cualquier discordia, pero obtuvo el voto de millones de colombianos hartos de la enorme desigualdad e injusticia social que tienen origen en la larga noche neoliberal determinada por los dictados de Estados Unidos y la oligarquía que le representa. La agenda que ha propuesto el exalcalde de Bogotá se define por el deseo de expandir los programas sociales y centrarse en el desarrollo rural para abordar la profunda desigualdad social y racial en Colombia, que solo ha empeorado con la pandemia y la crisis económica en la región en los últimos años.

En la fase de prueba está involucrada no solo Colombia con Petro a la cabeza, sino Estados Unidos en crisis al encontrarse en medio de un reacomodo del poder global, lo cierto es que el presidente electo no le será indiferente a una burocracia estadounidense que, según un cable secreto de la embajada estadounidense de 2016 que fue publicado por WikiLeaks, le ha descrito como un «populista» radical «similar al Comandante difunto mandatario venezolano Hugo Chávez» o un «pragmático», según otro reporte.

Un país que fue reprimido a sangre y fuego durante el último paro nacional de 2021, que experimentó el desplazamiento de la guerra desde las zonas rurales hasta el centro de los grandes conglomerados urbanos, requiere tiempos de diálogo que le impidan caer de nuevo al foso de la guerra civil.

Luego de lo ocurrido a Luis Carlos Galán, asesinado en 1989; Jaime Pardo Leal, asesinado en 1987; Bernardo Jaramillo, asesinado en 1990; y Carlos Pizarro Leongómez, asesinado en 1990, es importante que los sectores populares encuentren sus intereses expresados en un gobierno que promueva la política como medio para la construcción de comunidad nacional. El juego está abierto y sería necesario que las armas permanezcan lejos de esta nueva etapa histórica de Colombia.

 

Tomado de Misión Verdad/ Foto de portada: Leonel Cordero / Las2orillas. 

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