El 11J y los retos de la juventud cubana

Por Graciela Ramírez Cruz / Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

…«Yo quiero seguir jugando a lo perdido

Yo quiero ser a la zurda más que diestro

Yo quiero hacer un congreso del unido

Yo quiero rezar a fondo un «hijo nuestro»

                           ∗∗∗

Dirán que paso de moda la locura

Dirán que la gente es mala y no merece

Mas, yo partiré soñando travesuras

Acaso multiplicar panes y peces»…

El Necio, Silvio Rodríguez 

A un año de los sucesos del 11J, Cuba en Resumen conversa con jóvenes cubanos de distintas ciudades para compartir sus análisis, reflexiones y  sus miradas desde este presente complejo y la esperanza de futuro. 

Michel Torres Corona, es  habanero, egresado de la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana en el año 2017. Con 29 años ha asumido varios retos. Es director de la Editorial Nuevo Milenio, sus notas se publican en Cubadebate, el mayor sitio web cubano y el periódico  Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, de mayor tirada en el país. 

Desde que conduce el espacio Con Filo, emitido los martes y jueves por la TV cubana, junto a Gabriela y Ana, dos  jóvenes profesionales de su generación, se ha hecho conocer en toda la isla. 

Su forma coloquial, pausada, amena y desenfadada llega no sólo a los jóvenes sino a los adultos de varias generaciones que esperan martes y jueves lo que traerá Con filo, con ese estilo propio de Michel y sus compañeras. Ellos logran, en apenas 15 minutos de emisión, poner al desnudo campañas mediáticas perversas contra la Revolución Cubana, reflexionan incluso desde el humor, sobre la agresividad de esta guerra no convencional de nueva generación.

Muchas Gracias Michel por darnos la entrevista.

CR- El 11J fue un intento de golpe blando en el que fueron utilizados delincuentes, sectores lumpen sin vinculación laboral o estudiantil y personas confundidas. ¿Qué precedió al 11J? ¿Qué rol jugaron los medios, las redes y las cuentas falsas? ¿Cuál fue tu reacción?  ¿Qué conclusiones sacas hoy de aquellos hechos?

MT- Lo primero que hay que decir sobre el 11J es que no puede explicarse a la ligera. Ni fue un conato de revolución ni una operación masiva de cambio de régimen: había descontento entre la gente por situaciones objetivas (desabastecimiento, apagones, pandemia) y sobre ese descontento, esa tensión social, se montó el aparato de “agitación y propaganda” de los enemigos del socialismo en Cuba. Y sí, hubo mucho  delincuente aprovechando la confusión para cometer fechorías, pero también salieron a la calle personas que, simplemente, se sentían impotentes ante un momento muy complejo que vivía el país.

Antes, durante y después de esas horas turbulentas se movió a través de los medios contrarrevolucionarios y algunos perfiles en redes sociales (particularmente Twitter) una campaña para agigantar las dificultades y propiciar una respuesta violenta. El #SOSMatanzas primero y luego el #SOSCuba crecieron de manera exponencial, cosa que muy difícilmente se lograra de forma orgánica, y se comenzó a presionar a artistas cubanos y foráneos para que se sumaran.

El objetivo fundamental era romper esa frontera que existe entre el mundo virtual y la realidad, que toda la frustración, todo el odio que contamina las redes digitales se filtrara hacia las calles. Y, por unas horas, lo lograron. Mi reacción fue la de cualquier cubano comprometido con el proceso revolucionario: salir a defenderlo. Por supuesto, ni yo ni ninguna de mis amistades fuimos a golpear o amenazar a los que no pensaban igual que nosotros: solo estábamos armados con alguna que otra bandera. Las piedras, botellas vacías y los insultos fueron, en su mayoría, arrojadas en nuestra dirección, por mucho que ahora intenten revisitar esas manifestaciones como “pacíficas”.

Mirando desde la tranquilidad del hoy hacia ese día desafortunado, en el que pudimos ver un adelanto del hipotético futuro de una Cuba sin Revolución, creo que nos toca defendernos más y de mejor manera, en el ámbito mediático. Nos toca organizarnos mejor para que este tipo de cosas no nos sorprenda. Y trabajar para cometer el mínimo de errores, para luchar contra toda forma de desigualdad, porque en ello va la vida de nuestro proyecto socialista y el bienestar de la amplia mayoría del pueblo cubano.

CR-Como joven y abogado, ¿qué opinas sobre las sanciones aplicadas por la Justicia a quienes cometieron delitos contra personas y  propiedades estatales?

MT-No puede haber impunidad. Si robaste, si dañaste viviendas o vehículos, si aprovechaste esa situación caótica para agredir a alguien, debes recibir una sanción. De la misma manera, debemos preparar más a nuestras fuerzas del orden, para que sean más eficaces a la hora de controlar estos hechos, sin que tengan que excederse en el uso de la fuerza. Claro, es muy fácil opinar desde la comodidad de un sillón en la casa, y no enfrentándose a una multitud enardecida. Nuestra policía actúa de acuerdo al mandato constitucional de proteger nuestro sistema y la seguridad ciudadana. Todo juicio que hagamos de su actuación debe partir de esa premisa y no debemos trazar falsos paralelismo entre la PNR y otros entes verdaderamente represivos y crueles, de nuestra época pasada o de distintas latitudes del mundo.

CR-Cuáles son los retos de dirigir una de las editoriales más importantes del país como Nuevo Milenio de Ciencias Sociales, en una etapa crítica de la economía  por el recrudecimiento del bloqueo, con un público ávido lector como el cubano, ante la falta de insumos, fundamentalmente papel y materias primas para la impresión gráfica.

MT- Dirigir una editorial siempre es una tarea compleja. Precisa de un esfuerzo administrativo e intelectual para que la rutina no te hunda y se pueda convertir a la institución en un espacio de articulación creadora. El público cubano lector pide, exige mayor calidad y cantidad de títulos, y a veces fallamos al no tener el buen tino de escoger lo mejor para ser publicado. En eso hay que avanzar. Ciertamente, las dificultades económicas por las que transita el país añaden tensión a todo el proceso productivo que existe detrás de un libro, no solo a la hora de la impresión, cuando no hay papel u otros materiales, sino en las propias condiciones de trabajo de editores, diseñadores y demás trabajadores. Pero es un reto bienvenido y peores obstáculos han sido superados en nuestra historia. No nos podemos dar por vencidos ni amedrentarnos.

CR-Tu programa Con Filo, una coproducción con Cubadebate y La Pupila, llega a las 100 emisiones, implica  una gran capacidad de trabajo conjunto, mucha lectura y análisis de la información. ¿Cómo preparas cada emisión?

MT- Detrás de Con Filo hay un equipo pequeño pero muy valioso. Antes de cada grabación, nos sentamos a discutir junto a Iroel Sánchez y Randy Alonso las principales matrices de opinión o polémicas que sobre Cuba y nuestra realidad han circulado en los medios, o noticias que sin ser propiamente del país nos interesan. Luego, tanto Ana y Gaby como yo escribimos la parte del guion que nos corresponde y a la mañana siguiente, vamos al estudio. La preparación es constante: todo el tiempo debes estar a tono con la “conversación digital” y estar al tanto de cuáles son los principales blancos del bombardeo mediático que ese bien engrasado sistema de medios e “influencers” contrarrevolucionarios nos regala a diario. Es otro gran reto, para el cual tampoco contamos con muchos recursos, pero que enfrentamos convencidos de la necesidad de que la teleaudiencia tenga un espacio para confrontar y cuestionar aquello que consume en Internet.

CR-Además de tus responsabilidades al frente de Nuevo Milenio y Con Filo, tu presencia es solicitada  en diferentes eventos. ¿A qué dedicas el mayor tiempo de tus días? ¿Hay espacio para el amor?

MT- Constantemente nos están invitando a conversatorios y conferencias y, lógicamente, el tiempo no abunda. Mis días se me escurren entre los dedos, a un ritmo de trabajo que jamás imaginé tener. Ya sea en la editorial, o preparando el programa, o en el estudio, o en cualquier lugar donde nos inviten a dar una charla o simplemente intercambiar con distintos públicos, el gasto de energía y tiempo es considerable. Suelo sentirme cansado pero es parte de las obligaciones y responsabilidades que uno asume. Y sí, para el amor siempre hay tiempo y espacio… o se inventa.

CR- ¿Sigue vigente el antiimperialismo en la juventud cubana?  

MT- No me gusta hablar de la juventud como un bloque homogéneo. Hay jóvenes, muchos más de los que el enemigo quisiera, que han interiorizado al antiimperialismo como componente esencial de la identidad cubana. No se puede ser auténticamente cubano y defender posturas anexionistas o plattistas, menos en el siglo XXI. Pero ciertamente hay jóvenes, más de los que quisiéramos, que han sido seducidos por la mitología del “american dream”, víctimas de la propaganda hollywoodense, heridos de muerte por el espíritu del consumismo. El Capital ejerce sobre ellos todo su encanto, su poder de sometimiento, y los convierte, gracias a la ignorancia de la que padecen y de nuestras insuficiencias para formarlos debidamente, en replicadores de esos mitos, en seres humanos que no abogan por la solidaridad y la justicia, sino exclusivamente por el beneficio personal. Y no se puede ser antiimperialista cuando se es frívolo o estúpido.

CR-La batalla comunicacional implica nuevos y mayores esfuerzos. ¿Qué hace falta para mejorarla? 

MT- Lo principal para mejorar nuestro impacto en esa batalla comunicacional que podemos perder pero que nunca vamos a ganar del todo es la organización. Tenemos que organizarnos mejor para no ser “llaneros solitarios” disparando contra la Armada. Y creo que es importante también entender que siempre vamos a estar en desventaja en el entorno digital.

Las redes sociales, por mucho que se vendan como paradigmas de la libertad de expresión, son productos, regidos por la lógica mercantil de las empresas transnacionales que las crearon y que las desarrollan. Y nosotros ni tenemos el dinero para competir en esa lógica mercantil ni vamos a contar el favor de los dueños de Internet, ese grupo reducido de millonarios que sí tienen muy claros sus intereses de clase y que hallan en la Revolución una fuente de antagonismos irreconciliables, una amenaza al statu quo.

Así que, desde el punto de vista táctico, debemos aprovechar el terreno donde somos más fuertes: nuestros medios masivos de comunicación. Dar la batalla en la televisión, en la radio, en la prensa, poner los escasos recursos en función de aquello que da mejores resultados. Y eso no quiere decir que abandonemos el terreno digital, para nada: la batalla hay que darla en todos los frentes, pero con prioridad para los que nos brinde mayores éxitos.

CR- Martí, Fidel, el Che legaron a Cuba y la humanidad el pensamiento y la acción anticolonialista,  antimperialista e internacionalista. Brillaron como oradores, propagandistas, comunicadores y constructores de Cuba Socialista. ¿Qué nos dirían hoy ante la arremetida brutal del imperialismo que pretende devorar su obra?

MT- No sé qué dirían hoy: sé lo que dijeron. Y eso que dijeron en su momento goza hoy de plena vigencia. Desafortunado para la humanidad, que no ha avanzado lo suficiente, pero útil para los que nos empeñamos en que lo haga. Ante esa arremetida imperial, que no ha cesado nunca sino que ha tenido periodos de mayor o menor intensidad, nos tiene que seguir acompañando el juicio de Martí desde sus entrañas, la réplica enérgica y frontal de Fidel, la intransigencia del Che y su “ni tantico así”. Desoír esas lecciones de nuestra historia, ese legado heroico de nuestro pueblo, sería condenar de forma irremediable nuestro futuro.

CR-El presidente cubano Miguel Díaz Canel expresó en la reunión del Consejo Nacional de la Uneac y su cuenta de Twitter este 9 de julio: «Lo que realmente nosotros vamos a festejar como un primer aniversario el 11 de julio, es que el pueblo cubano y la Revolución Cubana desmontaron un golpe vandálico». Ustedes son protagonistas de este triunfo del amor contra el odio. ¿Cómo lo celebrarán en Con Filo?

MT- Nunca me imaginé que iba a llegar a hacer el programa 100 de Con Filo. Pero aquí estamos. Y lo celebraré junto al equipo trabajando. Es (casi) todo lo que sabemos hacer, trabajar para que el programa siga gustando y disgustando, según sea pertinente. El programa 100 será muy especial, por muchas razones, y combinaremos la denuncia de las campañas enemigas con una buena y saludable dosis de autobombo. ¿Por qué no? Nada irrita más a nuestros enemigos que nuestro buen humor. Y luego a seguir trabajando. Nada más.

CR-¿Sigue siendo válido el mensaje del gran Julius Fucick “Camaradas estad alertas”?

MT- Es un mensaje válido para todos los tiempos. Los que mataron a Fucik, son los mismos que mataron a Víctor Jara, los que asesinaron a Rosa Luxemburgo, los que no entendieron nunca a Martí, los que tratan de satanizar a Fidel y al Che, los que no tienen la sensibilidad para comprender a Cuba, los que solo saben rendir pleitesía al poder y al dinero. Son los enemigos del pueblo, los enemigos de la raza humana, los que por absurda avaricia o por ignorancia están dispuestos a dejar morir al mundo antes que abandonar sus privilegios, los reales o los que imaginan que, de seguir siendo útiles lacayos, tendrán. Frente al auge del fascismo y del fundamentalismo, frente a los coléricos profetas del neoliberalismo, frente a los que tratan de vender lobos como corderos, hay que estar siempre alertas. O terminaremos escribiendo nuestro propio reportaje al pie de la horca.

Con Filo emisión 99 «Ya viene llegando»

Foto de portada: Yaimi Ravelo / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

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