Egipto en una pared de Cuba

Por Syara Salado Massip / Fotos y video: Víctor Villalba Gutiérrez / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

Un mural conmemorativo a Egipto se inauguró en “Fusterlandia”. Bajo la técnica del mosaico, el artista de la plástica cubana José Antonio Rodríguez Fuster, quien ha creado un mundo de fantasías multicolores en el barrio de Jaimanitas, a unos 15 kilómetros al oeste del centro de La Habana, enfocó su arte en conmemorar el 73 Aniversario del establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre la República de Cuba y Egipto.

Hace ya 28 años en esa localidad costera de la capital de Cuba, llegó un soñador y con cajas de azulejos rotos comenzó a crear un mundo imaginario en que plasmaba su vocación por las artes plásticas a través de la antigua técnica del mosaico. Su primer lienzo fueron las paredes del muro de su casa, luego se fue extendiendo a las casas de los vecinos que quedaban hipnotizados ante aquel universo de formas y colores, de historias contadas, de sueños vividos. Así nació un proyecto comunitario absolutamente transformador y que ha vuelto singular este humilde barrio. Paredes, bancos, paradas, muros, son parte de este museo al aire libre ante los ojos curiosos de visitantes de muchos países y locales.

“De Jaimanita al Nilo” fue el título de la obra, que en complicidad con el embajador de Egipto en Cuba Sr. Maher El-Adawy, a partir de ahora forma parte de la galería comunitaria creada por Fuster a cielo abierto. Se aprecia desde una palmera hasta algunos faraones, Cleopatra símbolo de la grandeza del antiguo Egipto, así como dos amigos fumando habano. Según declaró el artista este mural le da continuidad a toda una serie de homenajes a países que forman parte del arte universal y es una forma de que las personas más humildes lleguen a conocer diferentes culturas. Bajo este concepto y con las ganas de crear y trabajar intensamente todo el tiempo, así como rendir homenaje a disímiles países, ya forman parte de este proyecto múltiples murales. Comenzó por México e inmediatamente se sumaron Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Haití, Brasil, Belice, Colombia, Serbia, Bulgaria, en un viaje por el mundo que emprendió el yate Granma, una de las grandes obras fruto del ingenio del artista y que siempre resalta al visitar Fusterlandia.

El encanto del Antiguo Egipto, los faraones y las milenarias pirámides, la enigmática Cleopatra y la leyenda de Tutankamón fueron suficiente inspiración para que el artista se sumergiera en este proyecto, aunque confiesa que el verdadero origen de su musa fue el poema de Dulce María Loynáz “Carta de amor a Tut -Ank-Amen”.

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