Miami, donde comer es un placer

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

 

Esa vitrina de Estados Unidos, que es la ciudad de Miami, donde pareciera que el sueño americano se hace realidad con solo chasquear los dedos, es también promocionado como la meca de la comida gourmet representativa de todas las latitudes del mundo, que forman el crisol de nacionalidades que es ese país de inmigrantes. Encontrar una muestra que sea genuinamente hecho en USA, es difícil, la falsificación allí, es una moda que no pasa como los pantalones vaqueros. Pero no todo lo que brilla es oro en la capital del sol.

La emblemática Miami Beach, vuelve a ser noticia, no por la tradicional violencia de su policía ni por la endémica represión que todos los años se ejerce contra los turistas nacionales y extranjeros que invaden sus playas, tampoco por la elevada delincuencia que la Alcaldía miamense soslaya.

Los medios de comunicación locales ignoran lo que acontece en sus predios y ponderan la visión allende los mares, buscan la paja en el ojo ajeno, pero no en el propio, esta práctica en ocasiones es imposible de esconder ante las evidencias, así el conservador en español el Nuevo Herald, publicó un mesurado artículo, con un contenido recurrente. Dirigido a quienes gustan deleitar los platillos más exóticos ya elaborados por manos expertas o prefieren comprar los ingredientes y aventurarse a lo hecho en casa.

El texto visto de golpe asusta por su título crudo: “Alimentos con hongos, rebanadoras sucias y excremento de aves en el Fresh Market de Miami Beach. Parece imposible de creer con los elevadores estándares de higiene y salud, que se requieren en esa urbe para restaurantes y cafeterías según las ordenanzas, sugiere un relajamiento de la exigencia institucional tradicional.

El citado antro de suciedad y malas prácticas, está localizado en el 1800 de la West Avenue, Miami Beach, donde según el articulista habían alimentos con hongo, insectos voladores, animales fuera de control, y equipos sucios, todo lo cual provocó que fuese cerrado por el Departamento de Agricultura de la Florida.

En la decisión no solo determinó esa realidad comentada sino por la reiteración de sus malas prácticas del inmueble.  Por lo general, dos de tres no es tan malo, a menos que se hable de inspecciones, y el citado Fresh Market,  había fallado dos de sus tres últimas inspecciones. Desde noviembre del 2020 había sido colocado en la lista negra de los asiduos quebrantadores de la higiene, dos escrutinios anteriores a esa fecha, en agosto de ese año, habían resultado negativos.

La primera violación que detalló el inspector Simeon Carrero tiene que ver con “varios pedazos de queso con un especie de hongo de color blanco en el queso que se guardaba en una vitrina de la charcutería”.

Había muchas palomas en el patio exterior, algunas veces posándose en mesas donde había personas comiendo, había “excrementos de aves por todo el lugar”. Ese lugar se cerró, y tiene un letrero que explica que “está cerrado por trabajos de mantenimiento y mejoras”.

La deplorable imagen se acentuaba, porque además de la desagradable “presencia de aves sin control” afuera, el salón de atrás tenía “varias trampas de pegamento con moscas y cucarachas muertas que no se habían tirado a la basura”. En el área de la panadería y de los vegetales, el inspector vio “varias moscas en los sitios de procesamiento”.

Se supone que la rebanadora y la máquina de moler se limpien cada cuatro horas, o menos acorde con el uso. En el departamento de los vegetales, la máquina de cortar piñas tenía una excesiva “acumulación de suciedad”. La rebanadora del departamento de carnes no se había lavado “durante más de 24 horas”, con la consecuente germinación de bacterias. En el departamento de charcutería, un abridor de latas industrial estaba “sucio” porque hacía «más de cuatro horas que no se limpiaba”.

En el popular mostrador de la comida caliente, donde los alimentos deben conservarse a la temperatura adecuada para evitar que crezcan bacterias, los filetes de salmón, el puerco asado y el puré de papas que llevaban allí desde hacía más de dos horas estaban a menos calor de conservación de lo requerido.

En una vitrina de la carnicería, había salchichas de pollo crudo encima de salchichas de puerco crudo, lo cual contamina esos alimentos, que después son procesados y vendidos a los crédulos usuarios.

Este es sólo un ejemplo de cómo están las ofertas gourmet, que se saborean en la bella ciudad de Miami, donde comer es un placer.

 

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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