El Deber de mentir

Por Ariana Campero*

Como si fuera una meta a cumplir, el periódico El Deber tergiversa y miente permanentemente, siguiendo, por supuesto, la línea dictada por la derecha nacional e internacional.

Hace pocos días tuvieron que retractarse por una mentira emitida: tienen un desesperado afán por involucrar a Evo Morales con el narcotráfico en base a información falsa. Este medio redactó un titular con nombres, y cambió la identidad de una militante del Movimiento Al Socialismo (MAS) por el de la hermana de Einar Lima L. (narcotraficante extraditado a Brasil), para así vincular al compañero Evo con estos personajes nefastos. Hay que resaltar que su retractación forzada no señaló nombres ni disculpas en el titular. ¡Vaya despiste!

Pareciera que a su escasa ética y nula vergüenza se suma la campaña de odio orquestada por la gusanera cubana y la administración de los Estados Unidos, quienes buscan bloquear más a la Revolución cubana y atacar uno de sus baluartes morales: la solidaridad.

Esta vez, de manera malintencionada y deliberada, estructuraron un artículo lleno de tergiversaciones y mentiras que deben ser aclaradas.

El Deber redacta: “Ese país siempre dio becas a Bolivia desde que Morales llegó a la Presidencia”.

Falso, el año 1999, después que el Huracán Mitch azotara Centroamérica, Fidel Castro creó la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), y desde entonces asignan becas completas de pregrado en Medicina al Gobierno boliviano, con un promedio de 80 a 100 becas anuales, es decir, desde antes de ganar Evo las elecciones de 2005, cuando gobernaba el exdictador Hugo Banzer. También desde el año 1999 la ELAM forma en sus aulas a jóvenes bachilleres de áreas rurales y urbanas de nuestro país. Era evidente que con el triunfo electoral aplastante del MAS en 2005 se ampliarían las plazas de becas de pregrado.

Igualmente, El Deber hace alusión al acuerdo firmado en 2005 entre Fidel y Evo, que establece como sexta medida de cooperación la dotación por parte de Cuba de becas de pregrado en Medicina para cinco mil bolivianos, como también “…especialistas en Medicina General Integral u otras áreas de las ciencias médicas…”. Este acápite fue cumplido por Cuba, en tanto desde 2006 se formaron los cinco mil galenos con becas completas (alimentación, estipendio, vivienda, etcétera) y, paralelamente, se asignaron especialidades en Medicina General Integral, Oftalmología, Cirugía General, Gineco Obstetricia, Cardiología, Epidemiología, Genética y otras áreas de las ciencias médicas.

Se preguntarán, ¿dónde está la tergiversación?  Hábilmente El Deber mezcla acuerdos y fechas, aun cuando entre 2005 y 2015 existen 10 años de diferencia, en los que Cuba formó gratuita y solidariamente a médicos generales, especialistas y otras licenciaturas sin percibir remuneración por parte del Estado boliviano, cumpliendo con su parte del acuerdo de 2005.

El año 2015 planificamos lanzar el SUS a corto plazo, nos sustentamos en la Constitución Política del Estado (CPE), el “Plan de Desarrollo Económico y Social” y el “Plan de Hospitales para Bolivia”, por lo que se planteó la formación de más especialistas para los futuros hospitales,  por lo que duplicamos (a partir de 2015) las plazas de la Residencia Médica en Bolivia, en la que se forman mayoritariamente especialidades básicas; sin embargo, existían especialidades carentes o inexistentes en la Residencia Médica Boliviana, motivo por el cual, amparados en la CPE, que establece que el Estado debe garantizar el acceso a derechos fundamentales como la educación y salud, se firmó otro acuerdo con Cuba, en ejercicio de atribuciones y competencias otorgadas constitucionalmente. Cuba en esa ocasión brindaría asignaciones directas a especialidades de alta necesidad y demanda en nuestro país, como ser: Inmunología, Cirugía Cardiovascular, Cirugía Pediátrica, Urología, Hematología, Anatomía Patológica, entre otras. Este acuerdo tenía por objeto que Bolivia otorgase becas de especialidades a médicos nacionales graduados en diversas universidades, y para ganar la mencionada beca otorgada por el Ministerio de Salud Boliviano tuvieron que someterse a un examen de competencia.

Es decir, en el acuerdo de 2005 el país que otorgó las becas fue Cuba; mientras que en el acuerdo de 2015 fue Bolivia la que proporcionaba las becas. En ambos casos los beneficiarios fueron jóvenes profesionales connacionales y el pueblo boliviano.

Agarrados de la mentirosa y tergiversada nota del periódico, varios medios oficiales y no oficiales de la derecha boliviana y la contrarrevolución cubana pretenden insertar en el imaginario colectivo que la Isla cobra por las becas, planteamiento incorrecto y odioso.

Es conocido que mercenarios cubanos trabajan con las logias cruceñas de la Gobernación y entidades afines al “Comité Cínico”, pero les recuerdo que el sol no se tapa con un dedo y la gran cooperación que Cuba ha dado a Bolivia y al mundo entero no la podrán apagar con su nefasta postverdad.

Si tenemos que hablar de la solidaridad cubana, empezaría por los 700 mil pacientes operados de la vista; los miles de médicos bolivianos formados en la ELAM que hoy trabajan en comunidades alejadas de nuestro país; los más de 60 mil partos atendidos; las más de 100 mil vidas salvadas y las más de 270 mil cirugías realizadas por la Brigada Médica Cubana en Bolivia desde el bienaventurado acuerdo de 2005 firmado por el comandante Fidel y el hermano Evo.

Dichosos nuestros ojos que observaron la solidaridad de la Brigada Médica Cubana en Sierra Leona, que logró controlar el ébola y años después tendió una mano a Italia en los días más oscuros de la pandemia por el Covid-19.

La obra solidaria de Cuba requiere libros para ser plasmada en la eternidad literaria, pero estoy segura que hoy millones de seres humanos viven con el corazón lleno de gratitud a esta isla caribeña y su valiente pueblo.

Es necesario un periodismo responsable y ético, que actúe de buena fe. No respondo “sendos cuestionarios” de tres preguntas malintencionadas, porque sobran ejemplos de este y otros medios de comunicación que basan su información en la mentira y tergiversación buscando así destruir al adversario político.

* Ariana Campero: Exministra de Salud de Bolivia.

Tomado de Correo del Alba.

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