¿Por quién se vota en Cuba?

Por Dailenis Guerra Pérez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La función principal de un delegado consiste en representar genuinamente a los ciudadanos de su Circunscripción ante la Asamblea Municipal del Poder Popular, por eso este 27 de noviembre, los cubanos tenemos el derecho de elegir a los delegados y delegadas y ser parte, todas y todos, del Poder Popular en Cuba, la voz del pueblo ante el Parlamento.

Al ser elegidos, los delegados representan ante las Asambleas Municipales del Poder Popular (AMPP) a sus electores y son parte determinante en las decisiones que toma ese máximo órgano de poder en el territorio y en el control que, en virtud del mismo, ejercen sobre la administración y las entidades en el lugar.

Conforme a lo establecido en nuestra Constitución, son precisamente los delegados en su carácter de miembros de las AMPP, quienes en representación del pueblo eligen al Presidente y al Vicepresidente de la Asamblea; designan al Intendente, figura que preside el Consejo de la Administración Municipal, órgano que desempeña funciones ejecutivas-administrativas y dirige la Administración Municipal. De igual manera eligen además al Gobernador, máximo responsable ejecutivo-administrativo en su provincia.

Entonces votar el 27, será uno de los procesos más importantes que llevaremos a cabo antes de concluir el 2022. Elección bien pensada, porque un delegado es el que entre tantas funciones, ayuda a encontrar soluciones conjuntas de la circunscripción, por lo que debe tener la energía y creatividad a borbotones y conocer intrínsecamente a la población que ha conferido en él esa gran responsabilidad.

Un delegado tiene que mostrar aliento, hidalguía, responsabilidad; compromiso y sentido de pertenencia con su barrio, sus problemas y necesidades, tener prestigio y reconocimiento social a partir de sus cualidades personales, actuación ciudadana y contar con la capacidad del trabajo comunitario.

Debe ser capaz de mantener un contacto directo con sus electores, escuchar, proponer respuestas e incentivar en  los propios ciudadanos la capacidad de solucionar, en conjunto, sus dificultades. Pero un delegado también debe gestionar recursos en beneficio de la comunidad y las personas más vulnerables. Debe ser imparcial, humano, sincero.

Un representante comunitario está siempre detrás de su gente. Preocupado por los conflictos de la vida diaria, por el anciano desvalido, el transporte escolar,  la entrega de materiales de la construcción a los necesitados, porque el agua llegue a todos, se mantenga la higiene comunal y se logre emparejar el bache de la esquina.

Un delegado debe creer en el mejoramiento humano, en los sueños, en un futuro mejor. Un representante del pueblo debe ser íntegro discípulo de Fidel. Por la Patria, la historia y la raíz de Cuba, darlo todo.

Votar por el mejor este 27 constituye elegir el futuro que aspiramos. Es asentar las bases de la nación, fortalecer su estructura con ideas experimentadas pero también novedosas. Es darle de lado a la burocracia y la demagogia con resistencia creativa, es enfrentar desafíos y avanzar en la construcción socialista con innovación, talento e inteligencia.

(*) Periodista cubana, Colaboradora de Resumen Latinoamericano corresponsalía Cuba.

Foto de portada: EFE.

 

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