Italia y América Latina dialogan sobre la violencia contra las mujeres

Por Yoselina Guevara L*

El sábado 26 de noviembre tuvo lugar en Turín, Italia el encuentro «Hacia una meta compartida: Italia y América Latina en diálogo sobre la violencia contra las mujeres», organizado por la Asociación IROKO, en el que representantes parlamentarias y diplomáticas italianas y latinoamericanas, académicas y expertas conmemoraron juntas el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. El evento contó con el apoyo de la asociación YWCA Italia, la asociación cultural “Per un Principe Enano” y el patrocinio de la Confederación de Italianos en el Mundo (CIM), la Asociación por Italia en el Mundo (AIM) y la Coordinación Nacional de Cubanos Residentes en Italia (CONACI). El encuentro inició con las palabras de la directora y fundadora de la Asociación Iroko, Esohe Aghatise, una destacada activista de los derechos de la mujer que ha recibido  importantes reconocimientos internacionales por su labor contra la trata de personas y como defensora de los derechos humanos.

Las mujeres cubanas, la otra mitad de la revolución

En este contexto, la escritora, conferencista y activista italiana Maddalena Celano presentó su libro «Mujeres cubanas: la otra mitad de la revolución» (CTL, Libeccio, Livorno, 2020), en el que ofrece un resumen de los logros de las mujeres durante la revolución cubana y los procesos de cambio que han acompañado a las luchas sociales y culturales, especialmente en los últimos años, a pesar de estar cruelmente bloqueados por Estados Unidos.

La académica e investigadora Celano señaló que mucha gente desconoce la contribución fundamental de las mujeres cubanas a la revolución cubana, más allá de Fidel Castro y el Che Guevara. Tanto en el famoso asalto al Cuartel Moncada en 1953, que precedió a la Revolución, como en la guerrilla de la Sierra Maestra, hubo una gran participación de mujeres combatientes, como Vilma Espín, María Antonia Figueroa, Asela de los Santos y otras.  También ilustró con detalle el sistema de corrupción mafiosa que caracterizaba a la Cuba de los regímenes de Machado y Batista, basados en «sobornos», burdeles y casinos gestionados por la mafia italoamericana, un sistema corrupto que posteriormente fue derrocado y vencido por la Revolución Cubana.

Maddalena Celano citó el histórico discurso del 1 de enero de 1959, en el que el Comandante Fidel Castro definió la discriminación que sufría la mujer en la sociedad cubana como una de los temas revolucionarios que requerían «más tenacidad, firmeza, constancia y esfuerzo». Celano destacó que este enfoque inició un camino que llevó a las mujeres cubanas a superar con bastante rapidez los retos cruciales, gracias en parte a  puntos de partida ya avanzados.

También destacó la fundación en 1960 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), síntesis de unas 800 asociaciones femeninas preexistentes y estructurada como una verdadera organización de masas con el objetivo de defender las ideas y los derechos revolucionarios de la mujer cubana. Entre los logros legislativos de la Federación están la ley que despenalizó el aborto (la primera en América Latina, en 1965) y la que incluyó el delito de discriminación de género en el código penal (artículo 295), que abrió las puertas de todos los cargos públicos y jerarquías de las fuerzas armadas a las mujeres. Celano también se refirió al trabajo del gobierno cubano para erradicar la prostitución en la isla de Cuba y puso a disposición una serie de documentos oficiales que la sancionan.

Violencia política contra las mujeres

El encuentro contó con la intervención de la Embajadora del Estado Plurinacional de Bolivia en Italia, Sonia Brito, quien hizo una disertación sobre las formas de violencia contra las mujeres, ocultas y permitidas por el sistema, incluyendo la violencia por motivos políticos, que ha sido anulada por la narrativa global que prioriza la violencia intrafamiliar. La diplomática explicó brevemente por qué se conmemora el Día Internacional de la Mujer en honor a las hermanas Mirabal: Minerva (34 años), Patria (36 años) y María Teresa (25 años) oriundas de la República Dominicana, recordando su lucha en la resistencia contra el régimen dictatorial de Rafael Leónidas Trujillo, que asesinó a las tres hermanas en 1960 y cuyos cuerpos fueron encontrados el 25 de noviembre de ese año. Las hermanas Mirabal fueron apodadas «Las Mariposas», las tres fueron constantemente asediadas por sus opiniones y acciones políticas, siendo encarceladas en varias ocasiones y teniendo que enfrentarse con valentía al acoso del dictador Trujillo. La embajadora Sonia Brito también hizo un breve recuento de la violencia sufrida por las mujeres, algunas de ellas funcionarias públicas, durante el reciente golpe de Estado (2019) en Bolivia, que paradójicamente fue liderado por una mujer, Jeanine Añez, que actualmente está procesada.

Violencia contra las mujeres, sus cuerpos, sus mentes y su integridad

El acto contó con la participación de la senadora italiana Alessandra Maiorino, que comenzó su intervención citando el caso del vil asesinato de tres mujeres en Roma, dos de ellas asiáticas y una colombiana, que se prostituían en sus domicilios. Habló del fenómeno de la prostitución, destacando que delitos como los cometidos en Roma demuestran la necesidad  que Italia apruebe el proyecto de ley (DDL) que ella propone, que establece la modificación de la Ley Merlín de 1958 desde una perspectiva neoabolicionista: los puntos clave de su DDL son, de hecho, la criminalización del cliente, considerado uno de los principales responsables que alimenta la prostitución al adquirir el cuerpo de la mujer con plena conciencia, y la necesidad de vías de reinserción social de las personas prostituidas, como ya preveía Lina Merlin en la Ley 75/1958.

Para la senadora Maiorino, los hombres llamados «clientes» son compradores, son perfectamente conscientes que las mujeres que «utilizan» están allí en contra de su voluntad, víctimas de la trata de seres humanos, la esclavitud, el chantaje u otras formas de coacción directa o indirecta. Estos hombres son perfectamente conscientes que las mujeres son personas «frágiles», a las que la sociedad pretende no ver, a las que el sistema de lucha contra la trata no llega, expuestas a todo tipo de riesgos, obligadas a intimar constantemente con desconocidos. El «verdadero punto central» es «la responsabilidad del comprador» de sexo, explica Maiorino, según la cual «países como Suecia, in primis, pero seguidos por Noruega, Islandia, las dos Irlandas, Francia y pronto España, han adoptado el «modelo nórdico», que consiste precisamente en punir al primer responsable de la interminable cadena de abusos que recae sobre las mujeres: el cliente, el hombre que paga por sexo.

Participaron en esta reunión a través de conexión en línea la diputada colombiana Ilduara Barliza Brito, parlamentaria y representante de la comunidad wayúu en Colombia; Otto L. Medero Ungo y Yana Rosa Figueroa Castillo, del ICAP (Instituto Cubano de Amistad con Los Pueblos) en Pinar del Río, Cuba; Ibis Albisa, responsable de Europa en el ICAP (Instituto Cubano de Amistad con Los Pueblos) en La Habana, Cuba; Barbara Iadevaia, responsable para Cuba de AIM (Asociación de Italianos en el Mundo) y CIM (Comités de Italianos en el Mundo); y Olga Lidia Priel Herrera, Presidenta de la Asociación Cultural Para un Príncipe Enano de Jesi, Italia

(*) Yoselina Guevara López: venezolana, comunicadora social, analista política, articulista en varios medios internacionales, cuyo trabajo ha sido traducido al inglés, italiano, griego y sueco. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2022 (Venezuela), mención especial Opinión; Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa 2021 (Venezuela); y del I Concurso de Memoria Histórica Comandante Feliciano 2022 (Tercer lugar, El Salvador).

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