Estados Unidos y el pingüe negocio de la muerte

Por Raúl Antonio Capote* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.  

Estados Unidos supera otra vez los 600 tiroteos en un año, los recientes incidentes con armas de fuego en Colorado y Virginia acrecentaron la cifra a 617 ataques, según conteos de Gun Violence Archive (G.V.A)

Hay que tener en cuenta que esta organización, hace seguimiento de los tiroteos donde hay al menos cuatro víctimas, ya sean personas heridas o que perdieron la vida, si se llevará la suma de todos los incidentes en que mueren o son lesionadas personas por el uso de estas armas, la cifra superaría con creces los resultados actuales.

Los dígitos han aumentado dramáticamente desde que en el 2014 se reportaron 273 tiroteos, en 2021, el de más alta incidencia hasta ahora, se produjeron 690 tiroteos, mientras que, sin haber finalizado aún el 2022, ya el número se acerca al fatídico guarismo.

Los peores sucesos -36 este año- son los ocurridos el 24 de mayo en Uvalde, Texas, con 22 muertos y 17 heridos, le sigue el perpetrado el 14 de mayo en Buffalo, al norte de Nueva York, donde 10 personas perdieron la vida por disparos en el supermercado Tops Friendly Market.

Cuando se trata de masacres masivas, Estados Unidos tiene números récords; estos hechos, a diferencia de lo que ocurre en otras zonas del planeta, no ocurren en una zona de guerra, suceden en escuelas, centros de recreación, en lugares de culto religioso, en una plaza pública, un día cualquiera.

Es que la nación norteña tiene más armas que cualquier otro país, existen alrededor de 310 millones de armas circulando, muchas de ellas rifles automáticos de asalto. Con una población de 319 millones, eso significa que casi cada estadounidense tiene un arma.

Los tibios esfuerzos de la actual administración por reducir el número de armas, no han dado los resultados necesarios, por ejemplo, la Ley Bipartidista de Comunidades Más Seguras, se quedó corta en cuanto a las armas de asalto, ante la fuerte oposición republicana.

El racismo orgánico, la intolerancia, el drama del consumo de estupefacientes, la cultura de la violencia integrada al alma de la nación norteña, son responsables de que la muerte se convierta en algo cotidiano, cuando, además, amparados por engañosos conceptos de libertad individual, manipulados por mercaderes y políticos, el comercio de armas constituye un pingüe negocio vinculado al poder.

(*)  Escritor, profesor, investigador y periodista cubano. Es autor de “Juego de Iluminaciones”, “El caballero ilustrado”, “El adversario”, “Enemigo” y “La guerra que se nos hace”.

Foto de portada: Gettyimages.

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