Internacionales

La contra en Miami riñe por la visita de empresas privadas de Cuba (I)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Durante décadas quienes se oponen a la Revolución Cubana en Miami, han abogado por que se realicen cambios políticos en la Isla, entre ellos que se flexibilice el sistema económico cubano y que la empresa privada tenga presencia, se admita y se desarrolle. Ha sido una exigencia permanente y tema para ataques contra la gestión gubernamental en la Isla.

Cuando se estimó oportuno la concurrencia de otros actores económicos en el panorama nacional, entre la decisiones políticas tomadas por el Gobierno cubano para ampliar la participación en la economía, estuvo aprobar la constitución de las llamadas Micro, Pequeñas y Medianas  Empresas (Mipymes), en desarrollo y con resultados.

Ahora más más de setenta empresarios privados radicados en Cuba, viajaron a Miami, en septiembre de 2023 con la esperanza de encontrar vías para comerciar; asesoría; caminos para poder importar; posibilidades de recibir créditos de bancos estadounidenses e incluso poder abrir cuentas, en fin lograr a pesar de la presencia omnipresente bloqueo de más de sesenta años contra Cuba, encontrar fisuras y poder hacer libremente negocios, pero además de propaganda, el Departamento Estado y los funcionarios de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, les trajeron de vuelta a la realidad: el bloqueo existe, es real y tangible. “Nada ha cambiado”, les aseguraron.

Entre los gestores del viaje aparecen Joe García, Santiago Álvarez Fernández–Magriña y Raúl L. Martínez, opuestos a la Revolución cubana con uno u otro matiz, este escribidor está persuadido, que la motivación que inspiró el viaje no es aliviar el referido brutal, generalizado y diversificado bloqueo, vigente desde el 7 de febrero 1962, de manera oficial, ya que antes ya se habían aplicado por Estados Unidos medidas coercitivas unilaterales contra Cuba, tampoco fortalecer su dañada economía nacional.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Raúl L. Martínez, ex alcalde de la ciudad de Hialeah, donde dejó su sello de aceptables y malas prácticas, además  ha sido comentarista radial, ejercido el periodismo, pero sobre todo corrupto confeso.

Uno de los políticos más controvertidos del sur de la Florida, guapetón, fanfarrón y carismático, gobernó la ciudad de Hialeah como alcalde durante más de dos décadas. Demócrata de afiliación política en una ciudad dominada por los republicanos, jamás perdió unas elecciones, pese a haber sido condenado en un juicio federal por corrupción, investigado por fraude electoral y filmado cuando golpeaba a un manifestante que protestaba. Era corrupto, pero el de ellos.

Este ex alcalde de origen cubano afrontó todos los escándalos. Su condena se anuló en la apelación, nunca se le instruyó de cargos en la investigación sobre fraude electoral, y la bronca callejera es esfumó en una nota al pie. Hasta el gobernador Lawton Chiles, de Florida lo indultó. “Todo lo bueno que he hecho por la comunidad superaría por mucho cualquier cosa que hubiese hecho mal o considerase como tal”, argumentaba Martínez.

Se inició en 1981, cuando debutó en su primer período como alcalde. Se atribuye a su gestión convertir un pequeño y desconocido pueblo en una gran ciudad, dominada por los emigrados cubanos, lugar donde los principales cargos públicos son ocupados por descendientes de cubanos, en la actualidad es su Alcalde Esteban Bobo, hijo de un mercenario, agente de la CIA.

Durante esta administración en Hialeah en octubre de 2023, la crisis de la vivienda, se une a otros casos frecuentes de fraudes del Medicaid y Medicare, que involucra a “creativos” emigrados cubanos. Un apartamento no de estreno, de una habitación con baño, su alquiler supera los 2,300 dólares al mes.

Todavía el legado de Martínez, es atacado, una placa de reconocimiento con su nombre colocada en un edificio público, fue removida por indicación del entonces Alcalde Carlos Hernández, con el pretexto de que no se debe venerar a los vivos. Antes, Martínez había tildado de “tacaño” a Hernández.

El ambicioso Martínez, aspiró a reemplazar al extremista  y corrupto  Lincoln Díaz-Balart en el Congreso en representación del Distrito 21, para ello se pasaría de bando político.  También promovió acciones separatistas, al lanzar la idea de permitir que Hialeah se separara del condado Miami-Dade, no con fines de desarrollo, sino para poder ganar el puesto político que deseó durante años: Un puesto en el Congreso, que se frustró por su caso de corrupción. Se lamentaba no poder haber sido el primer descendiente de cubano en el Congreso. El remplazo lo obtuvo entonces la republicana Ileana Ros-Lehtinen, la esposa del entonces fiscal federal Dexter Lehtinen, quien coincidentemente  procesó a Martínez. Todavía sueña en esa oportunidad perdida, asume el trabajo congresional como una extensión de su anterior gestión.

Según los medios de comunicación miamenses, Cuba sigue estando presente en su combate. Tanto Martínez como Díaz-Balart apoyaron el bloqueo; sólo diferían en cuanto a la cantidad de veces que los emigrados cubanos podían visitar la Isla para ver a sus familiares o enviarles dinero. Martínez, entonces favorecía eliminar la restricción de solo poder hacerlo cada tres años, restricción defendida por Díaz-Balart.

Una de las debilidades de Martínez, es su carácter bravucón, según Nilo Juri, un republicano que se le enfrentó en contiendas por la alcaldía. Recordó: “Pero tiene un problema, su carácter, su modo de hablarle a la gente es impositivo”. Para sustentar su opinión, añadió: “Me escupió en la cara” durante un debate efectuado en una emisora de radio en español”.

En 1990 fue condenado debido a que había obtenido casi $1 millón en efectivo y bienes inmuebles de constructores a cambio de la aprobación de zonificaciones, que estaban a su decisión. Se le prohibió ejercer como alcalde; acusó entonces a los fiscales de promover un caso con motivaciones políticas para permitir que Ros-Lehtinen se postulara al Congreso.

Martínez fue condenado en 1991, pero se mantuvo en libertad. Cuando aún no podía ejercer y esperaba por los resultados de su apelación, volvió a postularse en 1993, y ganó. Un año más tarde, la acusación se anuló. Los fiscales insistieron otras dos veces, pero ambos juicios terminaron con la disolución del jurado.

El gobierno abandonó el caso en 1996. Tres años después, el Consejo de la Ciudad de Hialeah, integrado por sus allegados, acordó entregar como resarcimiento a Martínez $1.2 millones por salarios anteriores y costos legales por los tres años y medio que estuvo suspendido de ejercer su cargo.

Continuaron los descubrimientos, lo acusaron de fraude electoral en 1993, causa que se diluyó en el tiempo. En 1999, manifestantes bloquearon el Palmetto Expressway en Hialeah para protestar por el trato duro que dio la Guardia Costera a seis inmigrantes cubanos. Martínez, llegó al lugar y fue  filmado cuando golpeaba a un manifestante. En el 2005, terminó su carrera política y paso a la privada.

Ahora, la reacción de contrarrevolucionarios cubanos radicados en Miami y en Cuba no demoró, de inmediato protestaron por este inédito lance exploratorio, alegaron que las Mipymes, son resultado de un siniestro plan del Gobierno cubano para evadir el bloqueo, argumentan que sus dueños son tenebrosos agentes de la seguridad cubana, algunos de ellos habrían viajado en el primer grupo y otras tonterías, que reflejan el resentimiento por no haber sido convocados.

Cuando el Gobierno cubano, decidió ampliar y diversificar a los actores económicos en la Isla, una de las iniciativas fue dar facilidades para la creación de los micro, pequeñas y medianas empresas, práctica universal que brinda la posibilidad de emprendimientos que dinamicen la gestión económica, empresarial estatal y privada. El 13 de octubre el Ministerio de Economía y Planificación de Cuba, aprobó otras 192 mini empresas de ese tipo casi todas privadas.

Uno de los más molestos ha sido, por ignorado, Orlando Gutiérrez Boronat, quien se identifica ahora como principal de la Asamblea de Resistencia Cubana (ARC). Agente pagado de la USAID, desde su posición en el llamado Directorio Democrático Cubano (DDC), engendro subversivo creado en Miami en 1990, cuando, tras los sucesos políticos en Europa, los contrarrevolucionarios imaginaron que la Revolución cubana sucumbiría como resultado del colosal impacto que produjo los efectos de esos acontecimientos. Germinaron entonces, decenas de este tipo de alianzas, para disputarse el esperado pastel, que nunca se horneó. Continuará…

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Jorge Luis Baños.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *