Cuba

Dos «gravámenes» que Cuba paga para importar alimentos: el bloqueo y los altos precios

Los precios de los alimentos en el mercado internacional han mostrado un aumento considerable, producto de las coyunturas económicas en todo el orbe.

Ejemplos de materias primas imprescindibles para la industria alimentaria cubana hablan por sí solos del encarecimiento, y del esfuerzo notable del país para adquirirlas.

En el caso específico del trigo, Cuba solo ha podido obtener, en lo que va de 2023, el 67 % del que necesita, un 38 % menos que en 2022. Entre otras causas, debe señalarse que el precio de la tonelada ha crecido en 130 dólares con relación a 2019, o sea, de 280 dólares, hoy ha llegado a 410.

Manuel Sobrino Martínez, ministro de la Industria Alimentaria (Minal), en su comparecencia en el espacio Mesa Redonda, dijo que eso implica que «el Gobierno cubano tiene que disponer de 130 dólares más por cada tonelada de trigo que logra adquirir, y, para que exista estabilidad de las producciones derivadas de esa materia prima, hay que comprar unas 70 000 toneladas mensuales».

Otro producto muy sensible es la leche en polvo. En este caso, el país debe importar altos volúmenes para poder satisfacer la demanda. Sin embargo, la tonelada de este producto ha tenido un incremento de 1 358 dólares respecto a 2019. Ese es uno de los motivos por los cuales solo se ha podido adquirir el 21 % de lo previsto, que representa un 46 % menos que en el pasado calendario.

«Estamos hablando de que, para garantizar su estabilidad en los diferentes destinos dentro del país, hay que obtenerla con casi 90 días de antelación, de ahí las tensiones que hemos estado enfrentando, distribuyendo con periodos cortos e incluso con determinados baches en el abastecimiento de la que se necesita para los niños» explicó el Ministro.

El aceite, otro alimento esencial, en 2019 costaba 880 dólares la tonelada frente a 1 606 en 2023, lo que implica un incremento de más de 700 dólares. «Prácticamente se ha duplicado su precio», dijo Sobrino Martínez; quien señaló que no se renuncia a tener producciones en Cuba, pues existen buenas experiencias al respecto, pero que habrá que seguir importando.

También explicó que se trabaja para poder sustituir en el futuro un volumen importante de trigo, pero será necesario seguir dependiendo de una importación determinada de esa materia prima.

Otros ejemplos son la soya y el maíz, con incrementos de 226 y 263 dólares la tonelada, respectivamente.

«El reto que tenemos en lo inmediato es fuerte, por un lado, con el bloqueo económico, que según sus creadores es contra el Gobierno cubano, pero, como todo el mundo sabe, a quien afecta realmente es al pueblo. Por otro lado, las cifras hablan también de que cada vez se hace más complejo, para los países en vías de desarrollo, el acceso a los alimentos», afirmó.

Tomado de Granma/ Foto de portada: Ricardo López Hevia

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