Internacionales

Los intereses israelitas ocultos del gobernador de Florida

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

En entrega anterior, se documentó la admiración y devoción de Ron DeSantis, gobernador de Florida, por Israel, así como se expresaron sus intereses públicos defendidos con vehemencia en discursos y visitas al país hebreo. Pero subyacen otras pretensiones no tan públicas apoyadas desde su cargo en Tallahassee, uno de ellos de tipo económico, como el emergente Movimiento del Boicot, contra negocios y servicios israelitas, que se expande día tras día en el mundo, el cual sumado a otras formas de resistencia es ejercida por instituciones y depende su éxito de la voluntad de personas libres del mundo, que luchan contra la injusticia y la opresión contra el pueblo palestino.

El Gobierno de Florida, ha declarado la guerra contra las empresas enclavadas en su territorio estatal, que promueven el boicot contra productos y empresas israelitas. También auspicia los intentos de normalización palestina y árabes con la entidad sionista agresora.

Pero, como lo real en política es lo que no se ve, esta dedicación del gobernador no es filantrópica ni adolece de intereses ocultos.  Los judíos de Florida es una la comunidad no latina que juega un desempeño determinante en las elecciones de Estados Unidos, es también una  comunidad políticamente muy activa en ese país. Por solo expresar una cifra, el área metropolitana de Miami es el hogar de alrededor de 500.000 judíos, el tercer mayor asentamiento de Estados Unidos.Poseedores de numerosos negocios y la mayoría se han naturalizado, por ende son votantes y patrocinadores de campañas y colectas de fondos electorales.

Es la tercera mayor comunidad judía en el mundo fuera de Israel, solo superada por las de Nueva York y Los Ángeles. Por lo tanto pueden inclinar la balanza en elecciones reñidas y el 2024, está a la vuelta de pocos meses. Por lo tanto es necesario cultivar el fervor de esos estadounidenses de origen israelita, en un momento cuando la comunidad mundial repudia la desmesurada y criminal agresión de Israel contra un país desarmado e indefenso, al cual intenta extinguir.

En el estado de Florida la ley permite que los votantes comiencen a depositar su voto de manera anticipada, y dada determinadas circunstancias en las próximas elecciones generales la comunidad hebrea puede jugar un papel esencial en determinar el ganador en la carrera por la Casa Blanca.

Los seguidores de política han tomado el ejemplo de las elecciones cuando  Bernie Sanders se convirtió en el primer miembro de su religión en ganar en varios estados una elección primaria en Estados Unidos. Es probable que no se repita, pero es mejor estar prevenidos. El senador de Vermont, Sanders, triunfó en las primarias demócratas de Michigan y luego en otros estados.

El análisis de las elecciones en las cuales Donald J. Trump, resultó vencedor en 2016, arroja, que en la comunidad judía se escucharon objeciones al lenguaje corrosivo del electo, quien ahora aspira a la Presidencia.

El voto judío ha sido, como tendencia de preferencia demócrata y DeSantis aspira a cambiarlo de carpa, en agradecimiento al firme apoyo que él ha externado en las últimas semanas hacia el genocida país, mientras que el demócrata Joseph Biden, ha criticado levemente a Israel, aunque ha dado y permitido el apoyo logístico floridano.

Es similar el caso, cuando Henry Kissinger, político estadounidense de origen judío y el primer canciller estadounidense de ese origen, se entrevistó con el almirante César Augusto Guzzetti, a cargo de las relaciones exteriores de la Junta, durante la dictadura militar de los años setenta y ochenta en Argentina, a quien le expresó en palabras más o menos, hagan lo que tengan que hacer pero háganlo rápido, en el sentido de que la reacción mundial por las desapariciones forzosas y otros crimines cometidos, aumentaba.

Recordar que el electo presidente argentino el 19 de noviembre tiene como referentes políticos y sentimentales a Israel y Estados Unidos, viajará a Estados Unidos en visita privada para reverenciar la tumba de un afamado rabino, además el electo mandatario argentino añora convertirse al judaísmo. Tampoco es válido ahora referirse y escribir “la última dictadura cívico-militar”, ya que el gobierno argentino actual está por comenzar, después del 10 de diciembre, tal vez la historia dirá si se repite el reordenamiento social.

En la primera elección de Trump, la comunidad judía reaccionó con fuerza ante un candidato acusado en momentos de su campaña, por sus detractores, de tener posturas “fascistas”. La comunidad judía estadounidense se distingue electoralmente por dos cosas: es una de las más activas políticamente en este país, como se señaló, y tiende a votar por el partido Demócrata, pero esto puede cambiar a partir del apoyo de DeSantis a Israel en la guerra fratricida, que lleva adelante ese país.

La comunidad judía reaccionó con alarma frente a las posiciones animosas de varios de los aspirantes a la Casa Blanca en 2016, en particular colocaron alarmas en el candidato republicano Donald Trump, en temas étnicos y religiosos. Al fin y al cabo, no fueron pocos los que aseguran que el discurso de Donald Trump revelaba tintes fascistas.

En noviembre de 2023, el pronóstico del Instituto Electoral Judío,  es que el 72 % del electorado de origen judío votará por Biden en reelección, lo cual explica al menos dos aspectos presentes: Los pálidos comentarios del Presidente estadounidense ante el festinado agresor y lo otro, los esfuerzos de DeSantis, por atraer a los judíos al bando republicano.

Desde su llegada a la Casa Blanca, Biden ha amortizado su deuda política con la comunidad judía, convencido de que es una inversión que se resarcirá. Este gesto ha sido reconocido por medios de comunicación israelíes que destacaron el nombramiento de judíos en el Gabinete de Biden. Tras asumir el cargo el 20 de enero de 2021, el elegido, como su predecesor, Donald Trump, nombró a figuras con ascendencia judía en puestos de importantes, incluidos secretario de Estado, secretario del Tesoro y secretario de Justicia. La prensa israelí cubrió ampliamente la abundancia de funcionarios de origen judío en el Gabinete del presidente de Estados Unidos.

Los diarios Jerusalén Post y Times Of Israel publicaron la noticia sobre el tema con el titular: Todos los judíos que Biden eligió para altos cargos de su administración. Por su parte, Haaretz eligió el titular: “Suficiente para un minyán: quiénes son los judíos en el Gabinete de Biden”, al referirse al número mínimo de diez judíos adultos para realizar ceremonias religiosas. Los tres medios de comunicación israelíes publicaron los nombres de los funcionarios judíos que Biden había nominado o designado para puestos de alto nivel ejecutivo junto con sus biografías.

Entre los elegidos estuvieron, Antony Blinken, Secretario de Estado, quien culminó su educación secundaria en París y estudió Derecho en las universidades de Harvard y Columbia. Ha trabajado con Biden durante muchos años y tiene 30 años de experiencia en política exterior. Se desempeñó como vicesecretario de Estado entre 2015 y 2017, durante el mandato de Barack Obama. Recibió la aprobación del Senado el 26 de enero, convirtiéndose en el nuevo secretario de Estado.

Otra fue Janet Yellen, Secretaria del Tesoro una experimentada economista, se convirtió en la primera mujer presidenta de la Reserva Federal en 2014. El Senado aprobó su secretaría el 26 de enero.

También fue seleccionado, Merrick Garland, para el Departamento de Justicia, fue presentado como candidato a secretario de Justicia, juez de la Corte de Apelaciones, Garland, de 69 años, se graduó de Derecho de la Universidad de Harvard. En 2016, fue nominado como juez de la Corte Suprema, pero fue rechazado por el Senado de mayoría republicana. Fue electo como Fiscal General de Estados Unidos en 2021

Mientras Alejandro Mayorkas, judío de origen cubano, fue nominado y electo, Secretario de Seguridad Nacional. Mayorkas nació en Cuba en 1959 como hijo de una madre rumana que sobrevivió al Holocausto. Mayorkas emigró a Estados Unidos con su familia en 1960. Se desempeñó como vicesecretario de Seguridad Nacional entre 2013 y 2016, durante la presidencia de Obama. El Senado estadounidense aprobó su nombramiento el 3 de febrero.

Por su parte Avril Haines, al frente de la Dirección de Inteligencia Nacional se desempeñó como vicepresidente de la CIA y asesor adjunto de Seguridad Nacional durante la administración de Barack Obama. Fue nominado para la Dirección Nacional de Inteligencia, la organización que agrupa a las agencias de inteligencia del país. Recibió la aprobación del Senado el 21 de enero.

Para estar al frente de su Gabinete, Biden, se reservó al judío Ronald Klain. Lo eligió por ser  una de las personas más cercanas a él, El seleccionado brindó servicios de asesoramiento experto a Biden durante todo el proceso electoral, y se desempeñó como jefe de Gabinete del vicepresidente durante la administración de Barack Obama. Los no menos importantes nombrados, fueron Wendy Sherman, como Subsecretaria de Estado y a David Cohen, como Director adjunto de la CIA.

Un pasaje, ahora cuestionado, no ha podido inclinar la balanza el hecho de que la hija de Trump, sea judía conversa en 2009 por medio de un rabino prominente del condado de Manhattan, Nueva York, iniciativa tomada antes de casarse con un empresario judío practicante y que se ha puesto en duda.

Un observador expresó: “Creo que para los votantes más viejos con experiencia directa o indirecta del Holocausto, eso crea preocupación, aunque algo matizada por saber que la hija de Trump es judía practicante por efecto de su matrimonio”.

Los antecedentes se arrastran e influyen, hay quienes dicen que los demócratas se verán en aprietos para mantener sus tradicionales niveles de apoyo en la comunidad judía por cuenta del distanciamiento que ha ocurrido con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, gestor del genocidio actual, desde el gobierno de Barack Obama.

Pero hay otros factores incidiendo, hay quienes estiman que “para la mayoría de los votantes judíos en Estados Unidos, Israel no es el factor principal”. En cambio, dice, “la comunidad judía reacciona con alarma a cualquier intento de definir la ciudadanía estadounidense en función de la raza o la religión. Trump, lo hizo en su mandato.

La pelea entre demócratas y republicanos por este premio electoral es a muerte. En el año 2000, George W. Bush derrotó a Al Gore en Florida por apenas 537 votos. Y esa minúscula victoria le otorgó las llaves de la Casa Blanca. La competencia se ha mantenido en comicios más recientes, de ahí los ocultos intereses de DeSantis en el caso de Israel.

Hurgando en el pasado reciente, se registra que en las elecciones presidenciales de 2012, la diferencia entre Barack Obama y el republicano Mitt Romney en Florida fue menor al 1%.

Por lo que el partido que termine alienando a una comunidad bien organizada y activa políticamente como la judía en Florida, corre el riesgo de poner en juego sus aspiraciones de poder para los próximos cuatro años, eso el gobernador lo conoce bien. Su amistad con Israel, esconde una trastienda política disfrazada.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Marco Bello / Reuters.

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