Internacionales

Rusia y América Latina

Por Leonid Savin *.

En los últimos meses, Rusia ha intensificado significativamente los contactos con los países de América del Sur y Central. Con algunos de los Estados de la región, está unida por lazos de amistad de larga data que se originaron desde la época de la Unión Soviética.
Pero en los últimos tiempos, después de romper las relaciones con el Occidente colectivo y comprender que no es posible volver al viejo formato de las relaciones con la Unión Europea (UE), los Estados Unidos y otros países, Moscú decidió reorientar los vectores de sus relaciones exteriores y además de Asia y África, América Latina también se ha convertido en un destino prioritario en lugar de Europa y América del Norte.

En este sentido, el ministro de relaciones exteriores de Rusia, Serguei Lavróv, en vísperas de su participación en la conferencia ministerial del G20, que se celebró en Brasil, visitó la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela, dos países que se encuentran entre los más cercanos a Moscú en América Latina.

La posición estratégica de estos dos estados del Caribe es muy importante: de hecho, están en la parte más vulnerable de los Estados Unidos, lo que genera preocupación en Washington.

Los expertos militares estadounidenses, al evaluar las posibles estrategias militares, señalaron que al desplegar misiles y aviones estratégicos en Cuba y Venezuela, Rusia podría bloquear el Golfo de México, paralizando casi por completo los suministros comerciales y la economía estadounidense, ya que más del 60 por ciento de los abastecimientos del país pasa a través por esa área.

Sin embargo, esto no es más que una absoluta fantasía de los creadores de narrativas de ese tipo en Estados Unidos. En realidad, Rusia no necesita usar el territorio de estos países amigos y exponerlos a un ataque de represalia, ya que posee armas hípersónicas que, en caso de conflicto directo con los EEUU., pueden lanzarse desde distintos portadores como aviones, barcos y submarinos.

Aunque, por supuesto, Rusia está interesada en fortalecer la seguridad tanto de Cuba como de Venezuela, así como de Nicaragua, los tres países que más irritan a los Estados Unidos por la desobediencia y el rumbo soberano de la política exterior y doméstica de cada uno.

En este sentido, la cooperación técnico-militar se está fortaleciendo activamente, como lo confirman las visitas de representantes del sector de defensa de estos países a Rusia en los últimos dos años. Nicaragua fue uno de los primeros países de América Latina que le dio facilidades a Rusia en su territorio para colocar elementos del sistema satelital GLONASS, que es una alternativa al GPS occidental.
Al mismo tiempo, la parte rusa está desarrollando otros mecanismos que reemplazan los de Occidente en los sectores financiero y bancario, entre otros. Para ello, se han promovido alianzas bancarias y desde el año pasado, en Cuba y Venezuela son operativas las tarjetas de pago rusas del sistema MIR y en este año 2024 los bancos rusos deben comenzar a operar en Cuba, lo que permitirá un uso más amplio de los pagos en rublos.

Aunque anteriormente había una conexión directa entre los bancos centrales de los dos países, la introducción de redes bancarias adicionales mejorará significativamente el funcionamiento de las diversas instituciones dentro del país caribeño. Además, un proyecto piloto de este tipo podría servir como prototipo para expandirse a otros países. Teniendo en cuenta el hecho de que Cuba ha estado bajo sanciones económicas de Estados Unidos durante muchas décadas, tal reorientación del sistema bancario le brindará posibilidades reales de lanzar un modelo alternativo con el apoyo de Rusia, al que otros países podrían incorporarse. Agregamos también, que Rusia regularmente proporciona préstamos preferenciales a este país para el desarrollo de varios sectores de la economía.

Con Venezuela, el énfasis en la cooperación bilateral también está en superar las sanciones de Estados Unidos, pero también en la agricultura y la producción de petróleo y productos farmacéuticos. La interacción en la exploración espacial y la energía nuclear es bien prometedora. La red de energía del país podría mejorarse significativamente con la aparición de plantas nucleares. Además, en Venezuela se puede aprovechar la experiencia de Bolivia, donde se creó el primer centro nuclear multifuncional científico en el continente con la asistencia de la Corporación Rosatom.

Este centro fue inaugurado en octubre de 2023 en la ciudad de El Alto. El trabajo del mismo ayudará a mejorar la producción de productos rurales, productos farmacéuticos, industrias de litio (Bolivia es uno de los líderes en la extracción de este metal de tierras raras) y también servirá para capacitar al personal en el campo de la industria nuclear.

En general, hay algunos paradigmas comunes en las relaciones de los países de América Latina con Rusia, en los que se superponen las características específicas de cada estado, dependiendo de su perfil geopolítico.

Lo que falta en este momento es la presencia del cuerpo diplomático ruso en varios estados de la región, especialmente en los pequeños estados del Caribe. Moscú tendrá que ajustar su política para incrementar la presencia de personal diplomático allí. Aunque en este momento, la diplomacia pública desempeña una función auxiliar para el Estado Ruso en América Latina.

El caso de lo ocurrido con Ecuador demuestra como Rusia puede responder ágilmente a las amenazas a sus intereses y tomar las contramedidas adecuadas, después de que el liderazgo de Quito anunció que transferiría equipo militar soviético y ruso a los Estados Unidos, Rusia envió una señal de que ya no compraría plátanos a este país latinoamericano debido a la detección de un parásito peligroso allí. Las exportaciones fueron suspendidas.

El banano representa el 25 por ciento de las ventas totales de Ecuador y dado que el propio presidente Daniel Noboa es un hombre de negocios en el campo de la producción de plátanos, esto presupuso un daño a sus intereses económicos personales. Después de eso, la decisión de transferir el equipo militar a Washington fue cancelada.

Es significativo también, que el nuevo liderazgo de Argentina, que está abiertamente orientado a favor de los Estados Unidos, y que Javier Miley apoya al régimen de Zelenski en Ucrania, declaró recientemente que no va a pelear contra Rusia y que se mantendrían todos los nexos comerciales y económicos entre Buenos Aíres y Moscú.

El hecho es que Argentina, así como el gigante brasileño y varios otros países de América Latina, dependen en gran medida del suministro de fertilizantes minerales rusos. Estos países simplemente no tienen otras opciones y el factor racional, simplemente supera cualquier esfuerzo de cabildeo de los Estados Unidos para socavar los lazos con Rusia.

Sin embargo, en la relación entre los países de América Latina con Rusia hay un factor curioso y significativo: algo que es común en el carácter de los habitantes de Rusia y de los nativos de los países de América Latina. Las características étnicas y culturales en ambos casos son bastante diversas, y esto es algo que acerca a Rusia y a América Latina, a Eurasia e Iberoamérica. Aquí y allá, hay pueblos autóctonos que han conservado sus tradiciones más antiguas. Ambos conglomerados de pueblos pueden atribuirse a civilizaciones que incluyen grupos enteros de identidades, desde el lenguaje hasta la religiosidad, interconectadas.

De la misma manera, tanto Rusia como América Latina se esfuerzan por construir un orden mundial multipolar y pluricéntrico y tienen sus propios proyectos de integración. En Rusia es la Unión Económica Euroasiática, y en América Latina es la Unión del Mercosur y el bloque CELAC, aunque también hay otras alianzas locales, como el ALBA-TCP (que tal vez se pueda comparar con el Estado aliado de Rusia y Bielorrusia; es significativo que Bielorrusia, como Rusia, coopera activamente con los países del bloque ALBA: Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia).

Además, Rusia nunca ha llevado a cabo ninguna política colonial o acciones ofensivas en contra de los países de América Latina. Estos fueron colonias de Gran Bretaña, Francia, España y Portugal, y también experimentaron la ocupación militar directa, la anexión y el neocolonialismo y continúan experimentando ciertos inconvenientes por las acciones de los Estados Unidos en la región.

Todo esto sienta una base sólida para una asociación estratégica a largo plazo entre los estados de América Latina y la Federación de Rusia. Y además, para participar en proyectos multilaterales como BRICS+. Aunque Argentina se negó (probablemente de manera temporal) a unirse a este Club internacional y es también un hecho de que Venezuela se unirá pronto. Probablemente, la decisión final se tomará en la Cumbre de este año en Rusia.

El respeto por los intereses de los demás y el principio de no intervención en los asuntos internos de los estados en el marco de la cooperación entre los países de América Latina y Rusia se yergue como un buen ejemplo para otros países.

(*) Director de la Fundación Fidel Castro para el desarrollo de las relaciones ruso-cubanas, con sede en Moscú; investigador científico asociado de la Universidad de Rusia de la Amistad con los Pueblos (RUDN); miembro de la sociedad científica militar del Ministerio de Defensa de Rusia; autor de numerosos libros sobre temas vinculados con conflictos, la geopolítica y las relaciones internacionales, publicados en inglés, español, italiano, portugués y persa.

Traducción del ruso: Oscar Julián Villar Barroso. Doctor en Ciencias Históricas y Profesor Titular de la Universidad de La Habana.

Tomado de Prensa Latina / Foto de portada: Sputnik.

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