Internacionales

Argentina: Empezó el desguace en el Incaa

Por Laura Gómez.

El texto publicado este lunes cancela todo aporte económico al Fondo de Fomento, estrenos y festivales, entre múltiples recortes dictados por Carlos Pirovano.

La resolución publicada este lunes en el Boletín Oficial era un final cantado para la industria audiovisual después de que el Poder Ejecutivo designara al economista liberal Carlos Luis Pirovano al frente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) con el propósito de “racionalizar los recursos”. Se trata de una persona que siempre se desempeñó en las áreas de microeconomía, finanzas y planeamiento estratégico, pero que no tuvo ninguna experiencia en gestión cultural. Esto parece tan sólo el primer paso en medio de una batalla simbólica que apunta a destruir todas las áreas de la administración pública desde adentro –esa es la estrategia según declaró el asesor Santiago Caputo–, incluso cuando se trate de industrias que se autofinancian, traen divisas al país, generan miles de puestos de trabajo y construyen soberanía.

La resolución firmada por Pirovano cancela el apoyo a estrenos nacionales y festivales de cine, pasajes al exterior, comidas, viajes y celulares para funcionarios, no renueva contratos, elimina la posibilidad de nuevas contrataciones y suspende el pago de horas extras para los trabajadores. En esencia, las medidas dispuestas suponen un congelamiento de la actividad audiovisual argentina, que dejará de contar con todo tipo de fomento. Bajo el eufemístico título “Suspensión de erogaciones económicas en el marco de racionalización de recursos”, la resolución 2024-16-APN-INCAA#MCH establece una serie de recortes que impactarán de manera negativa en la actividad cinematográfica –que ya venía golpeada– porque paralizan el funcionamiento habitual del Instituto. En primer lugar, el presidente resuelve “suspender la realización de toda erogación económica vinculada a apoyos y aportes institucionales”, es decir, recorta cualquier tipo de fomento a estrenos nacionales, ciclos y festivales.

El segundo artículo establece “suspender la realización de todo apoyo económico destinado a las Provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, algo que coincide plenamente con la línea que baja el Ejecutivo: cualquier demanda de federalismo es percibida como una “rebelión” que debe ser acallada (un claro ejemplo de esa dinámica es el escenario en el que se está negociando el Pacto de Mayo y la posible aprobación de la Ley de Bases). Una de las virtudes de organismos como el Incaa, el Fondo Nacional de las Artes (FNA), el Instituto Nacional del Teatro (INT), el Instituto Nacional de la Música (Inamu), Radio Nacional, la TV Pública o Télam –todos fueron blancos de la gestión en estos tres meses– es que cuentan con dependencias y delegaciones en cada provincia; esto hace posible que artistas, cineastas, teatristas y músicos de todo el país puedan formarse y desarrollarse profesionalmente, pero también permite que la información no esté centralizada en la ciudad de Buenos Aires sino que pueda representar las situaciones de cada región. Sin embargo, Pirovano quizás también se jacte de ser “democrático” por suspender los apoyos en las provincias y en CABA, tal como expresó cuando se le preguntó por los despidos y destacó el hecho de no haberle renovado el contrato a nadie.

El 3° artículo establece “suspender la aplicación de las Resoluciones INCAA N° 171-E/2019, N° 318-E/2023 y N°1221-E/2023” firmadas por Ralph Hayek y Nicolás Batlle. Esas medidas estaban vinculadas a los aportes económicos que podían solicitar los distintos actores de la cadena productiva del sector cinematográfico (productorxs, realizadorxs, agentes de venta, agentes de prensa) para cubrir los gastos de pasajes aéreos o bien la realización de DCP, BlueRay, subtitulado, traducción, tráiler, afiches y material promocional para asistir a eventos internacionales, como así también el apoyo para concretar el lanzamiento de un estreno (esas ayudas, por ejemplo, cubrían un monto máximo equivalente a 2300 entradas de cine).

Por otra parte, Pirovano continúa profundizando el plan de desguace que comenzó con 170 trabajadores despedidos. El artículo 4° establece que “las contrataciones de locación de obra y las contrataciones de obra por especialidad (monotributistas) del Organismo con vencimiento el 31 de marzo de 2024 no serán renovadas” y también prohíbe “realizar nuevas contrataciones de personal” bajo esas modalidades. Además, se suspenden la asignación y el pago de horas extras al personal, los adicionales en materia de servicios de seguridad en los edificios del Instituto y los desplazamientos del personal e invitados dentro y fuera del territorio argentino. Se dispone la finalización de todos los contratos con compañías de telefonía celular, las erogaciones para la compra de suministros comestibles, servicios y pago de motomensajería, traslados en taxi o servicios afines, como así también los reintegros en concepto de gastos de combustible, estacionamiento, comida o cualquier otro gasto de representación institucional.

Pirovano forma parte de la agrupación política Apertura Republicana, impulsora de las ideas liberales en el seno del PRO; en la última elección ese bloque apoyó a Patricia Bullrich como candidata presidencial. Desde la asunción de Javier Milei, el Incaa estuvo acéfalo. Durante ese período el secretario de Coordinación Legal y Administrativa del Ministerio de Capital Humano, Jorge Maximiliano Keczeli, cumplió tareas interinas que consistían esencialmente en funciones administrativas. Nunca se trazó un plan artístico integral y el organismo se mantuvo paralizado. Luego de que Milei y la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, firmaran el Decreto 202/2024 designando a Pirovano al frente del Instituto no hubo cambios sustanciales. La parálisis continúa y lo único que se puso en marcha es el plan de desguace; ninguna de las medidas publicadas en el Boletín Oficial apunta a generar una estrategia alternativa de fomento a la producción cinematográfica.

Destruir para que nada quede en pie, romper aquello cuyo funcionamiento no se comprende ni se quiere comprender. Esa parece ser la premisa que guía cada paso del gobierno. La cuestión más preocupante, quizás, es que no cuentan con funcionarios a la altura de las circunstancias: la mayoría de los designados no tiene experiencia ni trayectoria en las áreas sobre las que debe tomar decisiones. En su discurso de asunción, Milei aseguró: “Ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que estamos recibiendo”. También dijo que “no hay alternativa al ajuste y no hay alternativa al shock”. En el contexto que el primer mandatario describe, tratar de reducir el Incaa a su mínima expresión parece, a priori, una medida insignificante en términos económicos aunque muy redituable en términos simbólicos. Tal como declaró el director Benjamín Naishtat a este diario, “si el Estado quisiera hacer un ahorro sustancial, podría avanzar sobre las exenciones impositivas que le otorga a Mercado Libre, que se calculan en 100 millones de dólares anuales”. También podrían intentar eliminando los aumentos de sueldo automáticos para los miembros del Ejecutivo. Pero no parece haber coraje ni intención.

Tomado de Página/12 / Foto de portada: Leandro Teysseire.

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