Treguas débiles y amenazas genocidas
Por Jorge Elbaum.
En la actualidad se desarrollan dos grandes conflictos bélicos. En Europa Oriental y en Asia Occidental. Ambos están interconectados a través de la participación de actores que poseen algún tipo de asociación común. La OTAN participa en ambos conflictos. Los BRICS también. Es una Tercera Guerra Mundial, por ahora dispersa, que enfrenta al Occidente neocolonial, con anhelos de unilateralidad geopolítica, contra la emergencia de una multipolaridad respetuosa de las soberanías nacionales y sus trayectorias históricas específicas. La denominada Trampa de Tucídides, acuñada por Graham Allison, sugiere que un imperio –desafiado por un contrincante emergente, en este caso la República Popular China– se ve obligado a lanzarse a aventuras guerreristas para evitar ser sustituido como hegemón global.
Esa trampa es la que motivó el secuestro de Nicolás Maduro y de su compañera, la asambleísta Cilia Flores, con el objeto de monitorear y condicionar la comercialización de crudo de Caracas. Esta razón es la que explica, también, el ataque conjunto de Washington y Tel Aviv contra Teherán. Venezuela e Irán vendían hasta hace dos meses el 20 por ciento de todo el crudo que compraba la República Popular China. Con ambas intervenciones, Donald Trump pretende ahogar energéticamente a China e impedir de esa forma su ascenso al primer lugar de la economía global. Tucídides no es quien anunció la única trampa. El segundo trance se vincula con el “Dilema de la Asimetría”, que quedó en evidencia en las primeras dos décadas del presente siglo en Afganistán, cuando Washington no logró imponerse frente a los talibanes. Irán no puede derrotar militarmente a Estados Unidos e Israel.
Fuente: Página 12 / Foto de portada: EFE.

