Cuba

El aporte ruso al triunfo cubano en Playa Girón y las lecciones para Estados Unidos

La histórica imagen de un Fidel Castro saltando de un tanque soviético T-34 en Playa Girón hace exactamente 65 años es la mejor ilustración del aporte de Moscú a la heroica victoria cubana sobre la invasión de Bahía de Cochinos. Esta hazaña tiene especial simbolismo hoy, cuando Donald Trump, empantanado en su agresión contra Irán, parece estar a punto de lanzarse militarmente contra la isla caribeña en un desesperado intento por obtener las llamadas ‘cartas’ en vísperas de su próxima cumbre con el presidente chino, Xi Jinping.

Pero de eso hablaremos más en adelante, mientras que ahora nos centraremos en las armas proporcionadas por Moscú al entonces joven Gobierno revolucionario, ayuda que llegó a ser una de las claves de la primera derrota militar estadounidense en una región calificada despectivamente por Washington como su ‘patio trasero’.

En julio de 1960, en medio de la creciente agresividad estadounidense hacia la mayor de la Antillas, el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Raúl Castro, desembarcó en la URSS. Como resultado, consiguió el compromiso soviético de enviar a la isla los T-34, bautizados en Rusia como «los tanques de la victoria» por su papel decisivo en la derrota de la Alemania nazi a manos del Ejército Rojo. Ya en octubre del mismo año, Cuba recibió el primer lote hasta llegar a tener aproximadamente 100 blindados para el mes de diciembre. Las entregas también implicaron el adiestramiento brindado por instructores soviéticos en el manejo de las máquinas que, en abril de 1961, sirvieron para, en menos de 72 horas desde la invasión mercenaria, pulverizar el sueño estadounidense por reconquistar Cuba.

La Brigada 2506, compuesta por 1.500 combatientes exiliados cubanos entrenados y equipados por la CIA, también se encontró con un poderoso fuego de los cazacarros soviéticos Su-100. Las fuerzas revolucionarias contaron con 41 unidades de estos vehículos. Hoy, uno de ellos forma parte de la colección del Museo de la Revolución, en La Habana, que escribe en sus redes que el blindado, «con su poderoso cañón de 100 mm, fue el encargado de atacar el Houston, un buque de desembarco mercenario, hundiéndolo y bloqueando el avance de las fuerzas invasoras». Aparte de contingentes de infantería, llevaba a bordo equipos militares, camiones y una planta emisora destinada a imponer la propaganda cocinada por Washington.

El arsenal cubano también incluía tanques pesados IS-2 (Iósif Stalin). Para abril de 1961 ya existían dos regimientos. Aunque fueron movilizados durante la invasión de Bahía Cochinos, nunca entraron en combate al haberse mantenido en reserva. Tampoco pueden pasarse por alto las armas ligeras enviadas por los soviéticos, entre las cuales se encontraban los legendarios fusiles de asalto AK-47, conocidos globalmente como ‘el arma de la liberación’, que posteriormente se convertirían en fusil regular de la infantería cubana.

Volviendo a los planes de la actual Administración hacia la nación caribeña, a Donald Trump le convendría recordar la humillación sufrida por los agresores en Playa Girón, experiencia que podría resumirse en la siguiente frase: nunca subestimes a tu adversario. Y si el inquilino de la Casa Blanca tiene memoria corta, tiene el caso de Irán.

A los cómplices regionales de la nueva Doctrina Monroe estadounidense también les convendría recordar las lecciones de la victoria cubana en la Bahía de Cochinos: los mercenarios que quedaron vivos siempre se quejaron de lo que consideraron una traición de EEUU. Y es que Roma no paga traidores.

Y la tercera verdad es que Rusia siempre ha estado con Cuba. Lo ha vuelto a demostrar ahora al enviar crudo a la isla en medio del bloqueo energético contra el pueblo hermano. La postura de Moscú la resumió perfectamente el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov en su reciente visita a La Habana: «No solo es que no podamos ‘traicionar a Cuba’ –eso está totalmente descartado– sino que no podemos abandonarla, dejarla a su suerte. Eso sería fundamentalmente contrario a lo que subyace en nuestra hermandad y nuestra amistad».

Tomado de Cubadebate / Foto: Autor: Tirso Martínez, el 19 de abril de 1961. Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *