Los aretes robados de la Luna (III final)
Por José Luis Méndez Méndez / Imagen: Generada por Inteligencia Artificial / Especial para Resumen Latinoamericano
La propiedad lunar no es estática, inamovible, el dueño está habilitado para subdividir hasta diez veces su terreno. No se puede hacer un negocio de eso, pero se puede subdividir hasta diez y ponerle nombres, es parte de la promoción del contrato.
Hay una parcela reservada para el cementerio lunar, disquisiciones éticas, morales tratan de regular esta futura, aunque no nueva, forma de destino final. Se promociona de forma muy sugerente, que invita a la experiencia, ya no es los antiguos sentimientos de amor, ternura o aspiraciones para hacer sentir intensas emociones, ahora se anuncia: Los restos de su ser querido no son lanzados simplemente al espacio, se transportan de forma segura mediante un cohete en una capsula especial diseñada para cenizas. Una vez en la órbita lunar se insertan en un artefacto de vuelo adecuado hasta su aterrizaje en la superficie lunar.
Hay varias agencias de viajes dedicadas al envío hasta la última frontera, una de las pioneras es Celestis, con experiencia en organizar estas misiones, asegura seriedad y seguro destino así como el bienestar del familiar. El servicio incluye una garantía de éxito en la misión, si en el primer intento no hay éxito, se garantiza un segundo sin costo alguno adicional. Una vez reservado el asiento para el agraciado, la familia recibe un contenedor espacial personalizado con su nombre grabado, en el sitio web de la agencia se crea un homenaje dedicado al difunto. Para quienes han comprado un lote en la Luna, se intenta depositar la cápsula ahí, pero todavía existen problemas tecnológicos por resolver para incluir la garantía de destino individualizado.
Hasta el 28 de junio de 2022, el único depositado en la Luna, es Eugene Shoemaker, en honor a su larga trayectoria científica dedicada al estudio lunar, ícono de la geología planetaria, en particular su legado explica cómo se formaron los cráteres lunares y otros cuerpos del sistema solar. Su gran sueño fue convertirse en astronauta y pisar la Luna en vida, pero problemas de salud se lo impidieron, la NASA, lo consideró y cumplió en 1999 parte de sus cenizas fueron colocadas a bordo de la misión Lunar Prospector, una nave diseñada para estudiar la composición de la superficie lunar. De manera controlada se impactó en un cráter lunar y sus cenizas quedaron esparcidas allí, para convertirse en el primer terrícola cuyos restos descansan en la Luna.
Dentro de la pequeña cápsula se introdujo un texto y el nombre de un cometa en su honor, como homenaje a su consagración, que ha conectado a os mundos, la Tierra y el espacio profundo. El cometa en cuestión es el Shoemaker-Levy 9, que se fragmentó al impactar contra Júpiter en 1994.
Desde que el famoso Galileo Galilei, comenzó a observar a la Luna, el 30 de noviembre de 1609 y llegó a la conclusión de que no era lisa como hasta entonces se suponía, sino tenía montañas, llanuras y valles como la Tierra, han pasado siglos, nunca imaginó que inmobiliarias inundarían lo descubierto, tampoco que sus observaciones serían calificadas de herejías por la Iglesia y la inquisición romana lo enclaustrara en Florencia, por defender la ciencia.
Esta excentricidad contamina y cruza los océanos, así María Ángeles Durán Heras, la española que se anunció en el año 2010 como la dueña del Sol, es gallega. Oriunda de Vigo, Galicia, supo de Hope y lo que él llamó vacío legal del Tratado Espacial y allá fue ella: a por el Sol. En 2015 la empresa estadounidense le impidió las ventas porque entendía que lo que Durán pretendía vender no era un bien tangible. Ella llevó el caso a la justicia. Perdió. El asunto se agravó cuando algunos compradores amenazaron con pedirle indemnizaciones: como dueña del Sol le exigían a Durán, una investigadora de la realidad social dedicada al estudio del tiempo no remunerado, que respondiera por quemaduras en la piel, daños en la vista y sequías permanentes, que hacen enviable la vida.
La imaginaria Durán, Premio Nacional de Sociología de España 2018, a sus 83 años, concibió cobrar impuestos a quienes hicieran uso de la luz del astro rey en todo el planeta, solo imaginarse la tan de moda energía renovable, con el empleo de los paneles solares, tener que hacer contratos para llegar a los arreglos de pago por el uso y disfrute de las bondades del Sol.
El dispuesto Hope, nunca se interesó por el Sol, el reclamo original es la Luna y todos los planetas, los 8, y sus lunas del sistema solar. A diferencia de la Luna, que la loteó, en cambio se vende a Plutón entero por 250 mil dólares. Lo que no vende es Júpiter: al ser un planeta gaseoso y no poder determinar su geografía y tamaño no es posible lotearlo.
En el Imperio, todo es posible, existe una temporada alta para comprar lotes en la Luna, para la Navidad y el Día de los Enamorados (San Valentín), la demanda de compras aumenta, no solo para ella, también Venus se vende muy bien en esa época. Es un obsequio único y muy preciado: tener una Luna de miel.
Así gira el mundo cuando el laqueado conquistador naranja continua con su sed de expansión y dominio, que trasciende a la Tierra y tiene sus ojos puestos en adjudicarse la Luna y robar sus aretes.
30 de abril de 2026

