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REDH-Bolivia, Pensar Cuba desde Bolivia

Estimados/as artistas e intelectuales. Colegas:

Durante la tarde-noche del viernes 1 de mayo el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en conferencia de prensa lanzó fuertes amenazas contra Cuba: «De regreso de Irán haremos que uno de nuestros grandes… tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo… haremos que llegue hasta allí, se detenga a unas 100 yardas de la costa, y ellos dirán: ‘Muchas gracias, nos rendimos»».

Horas antes la Casa Blanca anunció novísimas medidas restrictivas contra la isla, en castigo por el supuesto apoyo de La Habana a Teherán y a Hezbolá, que vienen a fortalecer el bloqueo económico, financiero y comercial que por más de seis décadas los Estados Unidos tienden contra Cuba.

En sus dos administraciones Trump se ha caracterizado por su particular obsesión de asfixiar a la población cubana. Para esto ha incluido a Cuba en una infame «lista de países patrocinadores del terrorismo» y ha intimidado pública y abiertamente a cualquier país o empresa que pretenda venderle petróleo a la mayor de las Antillas. De modo que la carestía se multiplica y el cerco imperialista se estrecha.

La posición del Gobierno y del pueblo cubano se enmarca en una línea de continuidad histórica: rechazar la prepotencia del presidente estadounidense, de reiterar que Cuba no representa una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos y para ningún país, pero que la respuesta popular no será de rendición ni renuncia a su soberanía.

Como sabrán, la nación cubana se forjó al fragor de las guerras por la independencia en la segunda mitad del siglo XIX y su exponente más universal es el escritor, periodista, diplomático y luchador social José Martí, a quien la nobel chilena Gabriela Mistral llamó «el hombre más puro de la raza”.

El 1 de enero de 1959, tras una larga lucha de liberación nacional, las cubanas y los cubanos pudieron finalmente conquistar su plena libertad con el triunfo de la Revolución.

Entre las primeras medidas adoptadas por Gobierno Revolucionario, con el criterio de Fidel Castro de que «revolución es cultura», se priorizó el ámbito cultural con la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) (1959), la Imprenta Nacional de Cuba -dirigida por Alejo Carpentier (1959)-, la Casa de las Américas (1959), el Ballet Nacional de Cuba (1960) -a cargo de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso-, la Escuela Nacional de Arte (1962) y, por supuesto, la Campaña de Alfabetización de 1961.

Son estrechos los lazos entre las instituciones culturales de Cuba y los artistas e intelectuales bolivianos en el tiempo. Han visto publicados sus trabajos en la isla desde Augusto Céspedes, Alcides Arguedas y René Zavaleta Mercado, pasando por Raúl Ruiz González hasta Claudio Ferrufino-Coqueugniot, entre otros.

El séptimo arte boliviano ha sido exhibido y galardonado por especialistas y el público cubano en numerosas oportunidades, siendo honrados los trabajos de Jorge Sanjinés, Alejandro Loayza Grisi y Kiro Russo, entre muchos otros.

No han sido menos ricos los intercambios en la danza, en la plástica y en la música. Así como en el campo de la Historia y las Ciencias Sociales en general.

Ya en el pasado más reciente cientos de maestras y maestros de Cuba participaron de la campaña de alfabetización en nuestro país, cuyo método «Yo sí puedo» permitió a una considerable parte de la población leer y escribir, dignificarles como personas.

Por estas y otras muchas razones. Por las experiencias, intercambios, pensamientos y emociones que pueda albergar cada quien es que como Capítulo Boliviano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH) nos dirigimos a ustedes: con el único propósito de pedirles reflexionar y pensar a Cuba desde Bolivia, de defender las banderas del pluralismo político a partir de la autodeterminación de los pueblos, de estar atentos a una eventual aventura militar ordenada por Trump y, sobre todo, a condenar cualquier intento por agredir a la tan generosa y valiosa nación cubana, parte esencial de nuestra América.

No es una posición ideológica que les pedimos, pero sí de rechazo a la intervención militar de los Estados Unidos contra un pequeño país que hace suyo el deseo de la inmensa mayoría de los latinoamericanos y caribeños de que seamos una Región de Paz.

CAPÍTULO BOLIVIANO DE LA RED DE INTELECTUALES Y ARTISTAS EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD

Tomado de REDH-Cuba.

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