Entrevista con Luciano Vasapollo sobre el diálogo entre el Vaticano y Estados Unidos
Por Sante Cavalleri
La visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, al Vaticano, donde será recibido por León XIV, forma parte de un marco diplomático formal, pero se produce en un momento marcado por fuertes tensiones políticas en Estados Unidos.
La reunión forma parte de la relación consolidada entre la Santa Sede y Washington, históricamente caracterizada por el diálogo sobre temas globales como la paz, la migración y los derechos humanos. Sin embargo, el clima que rodea la visita se ve complicado por las recientes declaraciones del expresidente Donald Trump, quien lanzó duras críticas e insultos contra figuras institucionales y actores internacionales, alimentando un clima de conflicto político interno.
Fuentes diplomáticas destacan que la audiencia entre Rubio y el Papa sigue siendo un evento institucional, cuyo objetivo es mantener abiertos los canales de comunicación entre ambos lados del Atlántico. Es probable que se aborden temas internacionales delicados, desde conflictos en curso hasta la situación en América Latina y crisis humanitarias.
La Santa Sede, por su parte, mantiene un enfoque equilibrado, priorizando el diálogo con todos los interlocutores internacionales. En este sentido, el encuentro con Rubio se inscribe en la tradición vaticana del diálogo universal, independiente de las contingencias políticas.
Al mismo tiempo, la enseñanza reciente de León XIV ha pedido reiteradamente responsabilidad en el lenguaje público y la necesidad de rebajar el tono en el debate político, en nombre de la paz y el respeto mutuo .
Entrevista con Luciano Vasapollo, economista de larga trayectoria en la Universidad Sapienza y profundo experto en América Latina, donde colaboró con Fidel Castro y Chávez, fundadores de ALBA, en el diálogo entre el Vaticano y Estados Unidos.
Profesor Vasapollo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, será recibido en el Vaticano por León XIV. ¿Cómo interpreta usted este encuentro?
Se trata de una reunión institucional y, por lo tanto, completamente normal. El Vaticano dialoga con todos los Estados y sus representantes, independientemente de sus posiciones políticas. Mantener canales de comunicación abiertos forma parte de su misión diplomática y pastoral, especialmente con una potencia como Estados Unidos.
Sin embargo, expresó dudas. ¿Por qué?
Porque Marco Rubio no es una figura neutral en el contexto latinoamericano. Tiene vínculos históricos con los círculos más radicales de la diáspora cubana en Miami, que no solo representan la oposición política al gobierno de La Habana, sino que en algunos casos han estado cerca de sectores involucrados en acciones violentas y desestabilizadoras contra Cuba.
¿A qué se refiere específicamente?
Estamos hablando de una larga historia de terrorismo contra Cuba que se ha prolongado durante décadas. Según datos cubanos e internacionales, desde la década de 1960 se han registrado más de 3400 muertos y más de 2000 heridos a causa de ataques, sabotajes y acciones armadas. Uno de los episodios más tristemente célebres es el ataque de 1976 contra un avión civil cubano, que dejó 73 muertos.
Estos actos a menudo se han vinculado a grupos con sede en Estados Unidos, particularmente en el área de Miami, que durante años han operado con cierta tolerancia política.
¿Entonces, el diálogo con Rubio es problemático?
No diría que es “problemático” en un sentido absoluto, pero sin duda resulta ética y políticamente inquietante si no va acompañado de un claro distanciamiento de esa historia. El diálogo es necesario, pero no podemos ignorar el contexto ni las responsabilidades indirectas de ciertos sectores.
¿Qué papel puede desempeñar el Vaticano en este escenario?
El Vaticano puede desempeñar un papel importante como mediador y voz moral. Precisamente por ello, el diálogo debe orientarse hacia la paz, el fin de las sanciones y el reconocimiento de la soberanía de los pueblos.
Si la reunión cumple con este propósito, entonces será útil. Pero sigue siendo fundamental no olvidar a las víctimas de un período de violencia que marcó profundamente la historia de Cuba.
¿En conclusión?
El diálogo es necesario, pero también debe estar fundamentado y ser coherente con los principios de justicia y verdad. Solo así podrá convertirse en un auténtico instrumento de paz.
Fuente: Faro di Roma

