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Venezuela. La Parroquia 23 de Enero en la mira del imperio: Del linchamiento moral a la defensa soberana del Poder Popular

Resumen Latinoamericano, 30 de septiembre de 2026.

La criminalización, la estigmatización y el linchamiento moral contra un dirigente político de la combativa Parroquia 23 de Enero no son hechos aislados ni errores comunicacionales. Forman parte de una operación quirúrgica de guerra cognitiva diseñada por laboratorios de inteligencia extranjeros. Exponer al escarnio público a los dirigentes populares, violando flagrantemente la presunción de inocencia, busca fabricar falsos positivos para justificar una nueva oleada de persecución contra el tejido social venezolano.

La narrativa actual pretende sembrar terror y etiquetar de «terroristas» a los militantes de izquierda bajo doctrinas hegemónicas foráneas, con el objetivo inocultable de doblegar la conciencia revolucionaria y desarticular la vanguardia comunitaria.

Memoria histórica frente a la amnesia selectiva

Para comprender el alcance de esta ofensiva, es imperativo hacer memoria y contraponer los hechos ante la hipocresía mediática que durante décadas ha encubierto la violencia de la ultraderecha:

Golpes de Estado e intentonas: Desde el conato del General Rubén Matías Rojas Pérez el 6 de diciembre de 1998, pasando por el golpe oligárquico del 11 de abril de 2002 y el sabotaje petrolero.

Violencia paramilitar y selectiva: El campamento de la Finca Daktari con paramilitares colombianos (2004), el vil asesinato del fiscal Danilo Anderson y la quema de Orlando Figuera en 2017.

Desestabilización sistemática: Las guarimbas (2014-2017), la quema y asesinato de Orlando José Figuera, el intento de magnicidio al Presidente Nicolás Maduro (2018), el intento de golpe de estado y la fuga de Leopoldo López (2019) además la fallida Operación Gedeón (2020).

Agresiones recientes: Los ataques sistemáticos contra la infraestructura popular, como la quema de trabajadores en la radio Venceremos 104.9 FM, ignorados olímpicamente por los corporativos de la desinformación.

El trasfondo geopolítico: El saqueo y la recolonización

Detrás de esta campaña de estigmatización hay móviles económicos y geopolíticos muy claros. Los centros de poder imperialista y sus operadores internos buscan neutralizar cualquier voz crítica que se alce frente a sus planes de recolonización.

Despojo de recursos estratégicos:
El objetivo supremo es facilitar el saqueo sistemático del petróleo, el oro, el coltán y toda la riqueza de la patria.

Imposición de agendas: Se prepara el terreno político y psicológico para la restauración neoliberal y el retorno de figuras de la extrema derecha (María Corina Machado ) la misma que pidió bloqueo, y bombardeo.

Silenciamiento del bloque histórico:
Apuntar al 23 de enero es intentar golpear el símbolo histórico de la resistencia popular organizada en Caracas para atemorizar al resto de los dirigentes sociales del país.

Alerta popular: A defender la Constitución y la soberanía

Frente a esta embestida, la respuesta del campo popular, revolucionario y antiimperialista debe ser la unidad monolítica y la movilización consciente. Nuestra Constitución de 1999 es profundamente antiimperialista, y su columna vertebral es el Poder Popular, la democracia protagónica y participativa.

Hacemos un llamado de alerta a los pueblos del mundo, a los movimientos sociales y a la conciencia democrática internacional: se pretende reactivar la bota extranjera y la injerencia abierta en suelo venezolano por la fuerza imperial, No podemos permitir que la barbarie fascista imponga la ley del terror. En Bolívar y en la fuerza de nuestros barrios nos encontramos todos para frenar esta locura imperial y defender nuestra independencia.

En Bolívar nos encontramos todos!

Caracas, Venezuela 🇻🇪
Septiembre 2026.

Foto de portada: Mural en el Barrio 23 de enero, de Caracas.

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