Cuba, aprender de errores y negociar bien

Por Orlando Oramas León * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Con la paradoja de estar sitiada por la vecina y mayor potencia mundial, y a la vez ser abierta, la economía cubana y sus empresarios precisan de una brújula certera en el mundo de los negocios en las condiciones de las imperantes leyes del mercado capitalista. Resulta una premisa a la que llamó el primer ministro Manuel Marrero en la apertura del curso introductorio al estudio del Derecho de los Negocios Internacionales.

Marrero instó a los empresarios cubanos a aprender a negociar y a hacerlo bien, pues los errores le cuestan caro a un país que acumula pérdidas multimillonarias por el bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos, y por más de 60 años.

Esa política de Washington es señalada por La Habana como el mayor obstáculo para el desarrollo económico y social, por lo que hay que afilar las cuentas y los proyectos que hacen vivir a la isla caribeña.

No basta, por ejemplo, que la Ley de Inversión Extranjera, mejorada y con nuevos incentivos, tenga ahora una ventanilla única y que los plazos de resolución sean expeditos. Los aprendizajes y errores cometidos a la hora de negociar y cerrar contratos explican la necesidad del citado curso, que fue inaugurado en sede de la Cámara de Comercio de la República de Cuba, en el capitalino barrio de El Vedado.

El doctor Rodolfo Dávalos, en su disertación, refirió las complejidades de esa rama del Derecho sobre Negocios Internacionales. Particularmente en un contexto donde el escenario virtual cambia las reglas del juego de la inversión extranjera y del comercio exterior.

En ello están presentes las consecuencias del bloqueo estadounidense. Cuba está privada a plataformas digitales, al acceso a la experiencia internacional y sus representantes impedidos de participar en cursos, adiestramientos, así como contratar a expertos en el afán de adquirir y desarrollar conocimientos en la materia.

Es por ello que el curso, convocado principalmente para juristas que se desempeñan en el sector empresarial, fue convocado por la Corte Cubana de Arbitraje Comercial Internacional, la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, la Sociedad Cubana de Derecho Internacional y la Cámara de Comercio. Deberán ser jornadas provechosas y  jefe del Gobierno insistió en que se tomen como referencia para el estudio las pifias cometidas por las contrapartes nacionales en negociaciones con inversionistas y otros actores económicos internacionales.

Marrero instó a empresarios y juristas a adquirir la cultura del contrato. Señaló que en el país existe una cultura débil acerca de este tipo de documentos, pues muchos empresarios los ven como una formalidad y no aplican todo lo establecido que podría resultar beneficioso. Reconoció que tales fallas provocaron la firma de “contratos leoninos”  y malos negocios de los cuales, dijo, cuesta mucho salir.

Es imprescindible que los juristas cumplan con su papel: aconsejar, advertir y salvaguardar a las entidades representadas, enfatizó, al tiempo de instar a extender la preparación y cultura al respecto a jefes y otros actores.

Manuel Marrero criticó improvisaciones al momento de establecer relaciones contractuales y señaló la ausencia de especialistas en Derecho en los equipos de negociadores. «Hay que poner el contrato en el lugar que le corresponde, ser exigentes y constantes para lograr los resultados que necesita el país, incluida la defensa de su soberanía», remarcó.

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: ACN.

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