Equilibrio

Por Dailenis Guerra Pérez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

A duras penas entendí sus palabras. La inexperiencia, tal vez. Es que padecer una cuadriparecia tipo disquinético, le ha afectado no solo la coordinación y el equilibrio de su cuerpo, sino las habilidades del lenguaje.

Aunque su silla de ruedas le acompaña la mayoría de horas que tiene el día, Roger Ariel Díaz Sánchez es tan vivaracho que a veces hasta olvidas el sillón que lleva a cuestas. Vivir a plenitud, sin reproches ni lamentaciones ayuda mucho, también el amor incondicional de una familia dedicada a él.

Habla siempre con nostalgia de su educación primera, allí, en la escuela especial «Ignacio Agramonte y Loynaz» de su Camagüey natal, «donde todo era amor y cariño». Por su desenvolvimiento y buen aprendizaje,  en quinto grado se decide realizar el tránsito para la enseñanza normal en el centro «Julio Sanguily» del reparto Lenin.

«Cuando llegué la acogida fue inolvidable. Me impresionó desde un instante la sensibilidad del claustro de esa escuela, porque la  bienvenida que me hicieron tenía una mezcla de dulzura, aceptación y confianza. Entonces supe que estaba en el lugar correcto y no me equivoqué; con la ayuda de mi profesora Airis, mis padres y nuevos amigos;  comenzaron mis días en el centro, que me preparó para adentrarme en la sociedad», dice.

Las amistades de Rogerito crecían como hierba de primavera. Es que su personalidad jovial es una puerta abierta  a todo aquel que desee conocerle. Salía con las chicas a fiestas y reuniones, compartía con sus compañeros y entablaban largas conversaciones sobre el deporte.

Estudió seis años en el centro mixto «Victoria de Girón». Allí cursó las enseñanzas secundaria básica y nivel medio superior. «Recibí mucho apoyo de mis profesores y compañeros de aula. Fueron años inolvidables; conocí a mis grandes amigos y pude descubrir qué profesión me gustaba más. Al principio quería poner en primera opción Informática, pero pensándolo mejor, no me iba a ir muy bien con las matemáticas. Entonces, como amo el deporte, pensé que si me formaba como periodista podía estar más cerca de las competencias. Así que me presenté a las pruebas de aptitud para optar por la carrera de periodismo y aprobé.»

 

No sé cómo nació esa pasión deportiva. La traía en sus venas. Cuenta que desde pequeño le pedía a su padre visitar el estadio. «Hubo una ocasión que tuvo que llevarme. Yo estaba en casa de mi abuela y cuando me fue a recoger empecé la tángana. Imagínate, jugaba Camagüey contra Industriales. En el estadio no cabía un granito de arroz y como era un niño estuvimos solo un ratico, el suficiente para amar las gradas, las emociones de los aficionados, el sonido de la conga, y hasta la presión que sienten los peloteros, que se ven diminutos, pero les sobra coraje.»

Y desde entonces no ha podido desprenderse de los Toros de la Llanura. Muchos integrantes de ese equipo se han convertido en sus amigos y sueña que algún día resulten campeones de la Serie Nacional de Béisbol.

Del deporte disfruta no solo de la pelota, le gusta el baloncesto, voleibol, atletismo y la natación, pues su hermano menor practica esa disciplina. ¿Algarabía en casa?,  cuando en el fútbol juega el clásico Barcelona vs Real Madrid. Él, único madrilista, fanático a Vinicius Jr; tiene que enfrentar a toda una familia barcelonista.

En su tiempo libre navega por la redes o visita la iglesia, que generosamente le donó una silla de ruedas eléctricas, la que agradece sin medidas, ya que se ha vuelto más independiente y puede recorrer la ciudad sin asesoría.

Rogerito está aferrado a la vida, «sino, ¿qué objetivo tendría vivir? A pesar de mi discapacidad quiero estudiar, ser un profesional y creo que no hay peor obstáculo que el que nos ponemos nosotros mismos. Sé que puedo ser lo que me proponga, porque el apoyo y el amor que me rodean me permiten hacerlo.

«Ahora mismo mi mayor reto es enfrentarme a la universidad, que es descubrir un universo. Sin embargo, tengo muchas ganas de comenzar y percibir nuevas sensaciones, pues mi hermano mayor me ha contado su experiencia en esa escuela y estoy ansioso.

«He estado solo una vez en la Universidad de Camagüey. Fue el día de las pruebas de aptitud, pero me pareció espléndida: su gente, su vibra, los profes entregados al    pizarrón. Por eso anhelo ser un gran periodista y que mucha gente me conozca. Sueño con  dedicarme al periodismo deportivo, aunque me gusta la política. Tal vez en clases me interese otra cosa.»

Si preguntas quien no debe faltar en su vida, habla de su padre. Roger Díaz Piña, Capitán de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, se ha convertido en sus manos y pies. La madre, Bárbara Zánchez Quiñones, también merece elogios, pues «sin ella no hubiera logrado lo que tengo y mi hermanito menor también es importante, pues me impacienta todo el tiempo, quizás por eso lo quiero mucho».

Aunque en casa hay que ocuparse de todas sus cosas, Rogerito ha crecido ante sus males. Reconoce que el camino ha tenido espinas, pero no han faltado rosas. Sin su familia, amigos y profesores; tal vez no fuera tan carismático, auténtico y capaz.

En Cuba, queremos que como Roger, todos los niños, adolescentes y jóvenes con discapacidad exploten sus capacidades y vivan su vida a plenitud, por eso,  el Código de las Familias muestra un significativo avance al insistir en la igualdad de condiciones y proteger el derecho y el fomento a la autodeterminación de esas personas.

Nuestra Revolución, a la cual Roger agradece tanto, busca la inclusión de los discapacitados. Para cumplir con la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad, de la cual nuestra nación es parte, trabaja para que todas las personas con limitaciones físicas puedan ejercer sus derechos, que se respeten sus voluntades y preferencias.

Por eso Rogerito es un cubano más. Con sueños, retos, miedos. Pero su fuerza de voluntad descolla a un joven que apasionado por la vida intenta explorar cada paisaje, cada oportunidad de crecer, de andar por el mundo descubriendo la maravilla. Así hay muchos en Cuba, capaz de sobreponerse a los desafíos de la naturaleza  y que le buscan desenfrenadamente el equilibrio a la vida.

(*) Periodista cubana, Colaboradora de Resumen Latinoamericano corresponsalía Cuba.

Fotos: Cortesía del entrevistado.

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