Lavrov: la operación especial de Rusia está destinada a poner fin a la dominación de EEUU

La operación especial de Rusia en Ucrania está destinada a poner fin a la trayectoria sin escrúpulos del dominio total de Estados Unidos en el mundo, ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

«Nuestra operación militar especial está destinada a poner fin a la expansión temeraria y al curso imprudente de la dominación total de EEUU y, bajo ella, del resto de los países occidentales en el ámbito internacional. Una dominación que se construye en flagrante violación del derecho internacional, según unas reglas que solo ahora repiten y que desarrollan de forma puntual», dijo Lavrov en una entrevista con Russia 24.

El canciller ruso, además, condenó las declaraciones del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, de que no existe alternativa a una solución militar del conflicto en Ucrania.

«Cuando el jefe de la diplomacia de un país, o de una organización, como Josep Borrell en este caso, quien representa la diplomacia de la UE, dice que un conflicto en concreto puede resolverse solo por medios militares, significa que se trata de una reacción personal acumulada, o bien de un lapsus o bien que hizo pública una cosa que nadie le encomendó divulgar. Pero se trata de una declaración inaudita, por supuesto», añadió el canciller de Rusia.

Para Lavrov, lo dicho por Borrell «en este contexto agresivo y sin precedentes», de hecho, «cambia sustancialmente las reglas del juego», ya que hasta el momento actual la Unión Europea nunca «actuó como una organización militar».

El 9 de abril el jefe de la diplomacia europea, al comentar su reciente visita a Kiev, tuiteó que «esta guerra será ganada en el campo de batalla» y prometió nuevos envíos de armamento a Ucrania.

«Se trata de un giro muy serio incluso dentro de la política que la Unión Europea y Occidente en general, encabezado por EEUU (…), comenzó a realizar después del inicio de nuestra operación militar especial, una política que refleja su cólera e incluso su enfurecimiento», recalcó el jefe de la diplomacia rusa.

Negociaciones con Ucrania

Moscú no ve ningún motivo por el que Rusia no pueda continuar las negociaciones con Ucrania, agregó Lavrov.

«No veo ninguna razón por la que no podamos continuarlas, aunque la parte ucraniana cambia cada vez su opinión en sentido contrario, rechazando lo que ella misma acaba de proponer. Pero somos pacientes y persistentes», apuntó.

El canciller ruso precisó que Moscú no planea suspender las hostilidades en Ucrania durante las negociaciones.

«Si durante la primera ronda (…) cuando la parte ucraniana propuso y acordamos mantener un contacto de las delegaciones, y si entonces el presidente [Vladímir Putin] dio la orden de hacer una pausa en las hostilidades y en la operación militar especial, entonces cuando estábamos convencidos de que los ucranianos no iban a reciprocar, se decidió que para las siguientes rondas de negociaciones no habría ninguna pausa hasta que se alcance un acuerdo final», destacó Lavrov.

Lavrov destacó que esa política está determinada no solo por lo que ocurre en Ucrania, sino por el hecho de que de ese país «comenzaron a hacer una base para aplastar finalmente a Rusia» y subordinarla al sistema global que está construyendo Occidente.
Nuevos montajes por parte de Kiev

Asimismo, el ministro ruso enfatizó que las tropas ucranianas con el apoyo de los servicios extranjeros pueden organizar nuevos montajes, sostuvo Lavrov.

«Tendrán lugar más montajes, y en los últimos días, y el 9 de abril, y el domingo nuestro Ministerio de Defensa y el centro de la gestión de defensa presentaron los datos de inteligencia que revelan los planes del régimen ucraniano con el poyo directo de los servicios especiales de Occidente a organizar nuevos montajes con productos químicos, y otros con escenificaciones de ejecuciones masivas y fosas comunes», dijo a la cadena Rossiya 24.

En este contexto, tachó de «indignantes los montajes» en la ciudad de Bucha y en la estación ferroviaria de Kramatorsk.

Desde el inicio de abril, las autoridades ucranianas y varios medios de comunicación internacionales difundieron numerosas imágenes de Cámara y satélite en las que aparecen cadáveres de civiles, algunos maniatados, en las calles de Bucha, ciudad en las afueras de Kiev que estuvo bajo el control de las tropas rusas, que la abandonaron el pasado 30 de marzo.

Según el alcalde de la ciudad, Anatoli Fedoruk, durante la presencia de las fuerzas rusas murieron en total 320 personas, a 163 de las cuales se logró identificar.

El Ministerio de Defensa ruso calificó las fotos y vídeos publicados de «un nuevo montaje», al asegurar que durante la estancia de los militares rusos en la ciudad «ningún civil local sufrió agresión alguna».

El Kremlin rechazó en términos categóricos la implicación de militares rusos en asesinatos de civiles en Bucha e insistió en que haya un debate internacional al respecto, pero a la vez se mostró escéptico ante la posibilidad de que se lleve a cabo «una investigación verdaderamente imparcial».

Días después, la plana mayor de la defensa territorial de la República Popular de Donetsk (RPD) afirmó que las tropas ucranianas dispararon misiles Tochka-U contra la ciudad de Kramatorsk, ubicada al norte de Donetsk, y que fragmentos de estos proyectiles cayeron en las inmediaciones de la estación ferroviaria.

El ataque provocó al menos 50 muertos y 87, incluidos cinco niños.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que no tiene nada que ver con el ataque contra Kramatorsk y confirmó que los misiles Tochka-U solo los usa Ucrania.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, también afirmó que el ataque fue realizado con misiles Tochka-U, pero acusó del bombardeo a las tropas rusas, diciendo que el objetivo de la agresión eran «miles de ucranianos civiles que esperaban la evacuación». Los países que apoyan a Kiev, como EEUU, Canadá, los miembros de la Unión Europea y otros, se han sumado a la versión de Zelenski y acusan a Rusia de crímenes de guerra.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció en la madrugada del 24 de febrero el lanzamiento de una «operación militar especial» en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al «genocidio» por parte de Kiev.

Uno de los objetivos fundamentales de esa operación, según Putin, es «la desmilitarización y la desnazificación» de Ucrania.
Según el ministerio de Defensa ruso, los ataques militares no están dirigidos contra instalaciones civiles, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.

Ucrania rompió las relaciones diplomáticas con Rusia, impuso la ley marcial en todo el territorio nacional, además del toque de queda en Kiev y otras ciudades, decretó la movilización general e instó a la comunidad internacional a activar «todas las sanciones posibles» contra el líder ruso.

Numerosos países, con excepciones como China, condenaron en términos enérgicos la operación militar de Rusia en Ucrania y activaron varias baterías de sanciones individuales y sectoriales.

Tomado de Sputnik / Foto de portada: Sputnik / Alexei Nikolsky.
 

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