Girón, la primera derrota militar del imperialismo en América Latina

Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Playa Girón era un punto olvidado de la geografía cubana hasta el triunfo de la Revolución que, comandada por Fidel Castro, comenzó a transformar aquella región de la Ciénaga de Zapata, al sur de la isla caribeña.

Fue por esa zona, de carboneros, la escogida para lanzar la invasión mercenaria que equipada y organizada por Estados Unidos, y protegida por su Armada, pretendía hace 61 años dar al traste con el incipiente proceso revolucionario en la mayor de las Antillas.

Era la Operación Pluto, aprobada por el presidente Dwight D. Eisenhower, el 17 de marzo de 1960, con la estrecha participación del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de la potencia norteña. Para ello fue reclutado, entrenado y equipado en Guatemala un ejército de exiliados, entre ellos, antiguos testaferros del dictador Fulgencio Batista (1952-1958), incluidos responsables de crímenes contra el pueblo cubano.

La invasión se programó mediante un desembarco aéreo y marítimo para conquistar una cabeza de playa en la sureña Bahía de Cochinos y allí instalar un gobierno previamente designado por Washington, y recluido en una base militar del Pentágono.

Aquel acto de guerra estaba acompañado por otros de subversión interna, infiltraciones armadas, sabotajes y acciones criminales. Además, incluía el despliegue de todo un arsenal psicológico y propagandístico a través de emisoras de radio, la prensa, televisión, el cine y la literatura encargadas de crear el clima propicio a la invasión.

Por aquellos días Radio Swan difundía mensajes como el siguiente: «¡Madre cubana, no te dejes quitar a tu hijo! El gobierno revolucionario te lo quitará cuando cumpla cinco años y te lo devolverá a los dieciocho, cuando esto ocurra serán monstruos materialistas».

El 7 de octubre de 1960 el canciller cubano, Raúl Roa, denunció en la ONU los preparativos de una invasión a Cuba, cuyos participantes se entrenaban en la finca Helvetia, en el occidente de Guatemala.

El 15 de abril de 1961 aviones de guerra con falsas siglas cubanas atacaron simultáneamente la base aérea de San Antonio de los Baños, la pista de Ciudad Libertad, en la capital, y el aeropuerto de la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

Era la antesala de la invasión y el intento de destruir en tierra a la escasa y vetusta fuerza aérea revolucionaria.

La agresión, contundentemente repelida por fuego artillero, provocó siete muertos y decenas de heridos, en su mayoría civiles.

En el sepelio de las víctimas, el 16 de abril de 1961, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución.

En la siguiente madrugada el miliciano José Ramón González comunicó desde Playa Larga la existencia de luces y movimientos en el mar. El batallón 339 de Cienfuegos fue enviado a la zona y chocó con una compañía enemiga.

Se concretaba así la Operación Pluto, heredada por el presidente John F. Kennedy. La brigada 2506, integrada por mil 500 efectivos, había partido de Puerto Cabezas, Nicaragua, a bordo de cinco buques de Estados Unidos.

Fueron cruentos los combates y criminales los bombardeos de los B-26 desplegados contra Cuba, que incluso utilizaron bombas de napalm. El precio fue alto con más de 150 muertos y cientos de heridos, rememoraron testigos y protagonistas de los combates con el enemigo.

Al atardecer del 19 de abril de 1961 Fidel Castro, que condujo los combates e incluso disparó cañonazos contra el buque invasor Houston, suscribió en un comunicado: «Fuerzas del Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional».

Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 17:30 hora local de ese día, que marca desde entonces la primera derrota militar del imperialismo estadounidense en América Latina

 

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Archivo Granma.

 

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