Venezuela: A veinte años del golpe, una Cumbre Internacional contra el Fascismo

Por Geraldina Colotti.

La Cumbre Internacional contra el Fascismo, del 11 al 13 de abril, permitió reflexionar sobre el golpe de Estado de 2002, veinte años después de aquellos hechos, todavía llenos de enseñanzas, en perspectiva histórica, y con atención específica a los más jóvenes que no lo han vivido. Más de 200 personas, provenientes de los cinco continentes, pudieron compartir un importante momento de valoración sobre temas estructurales, para ubicarse en el actual contexto económico que vive Venezuela. Un país aún asediado por los mismos intereses y también por los mismos actores que han intentado, sin éxito, cambiar el curso de la historia.

¿En qué contexto geopolítico, mediático, cultural y con qué características se afianza un nuevo fascismo que vemos avanzar en los países de una Europa amnésica de los dramáticos acontecimientos del siglo pasado?

La pregunta guió las intervenciones sobre los diversos temas. Autoridades políticas, testigos de los hechos, se pronunciaron al respecto: desde la rectora de la UICOM, Tania Díaz, hasta diputada Blanca Eeckout, desde el ministro de Comunicación Freddy Ňañez, hasta el viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, y analistas internacionales como Fernando Buen Abad, Juan Carlos Monedero o Miguel Pérez Pirela.

Junto a otros protagonistas del contra-golpe popular de la época, que lograron devolver a Miraflores al Comandante en tan solo 48 horas, los delegados fueron recibidos por el presidente Nicolás Maduro, uno de los principales actores de esa resistencia. Una resistencia -explicó el presidente- que hoy forma parte del plan de recuperación resumido por las 3R.nets (Resistencia, Renacimiento, Revolucionar todo) para una Nueva Etapa de Transición al Socialismo.

Un plan que pone en el centro el análisis de la crisis estructural en la que se debate el capitalismo y en la que la burguesía intenta nuevamente utilizar el fascismo y el nazismo para implementar sus planes, y oponerse al camino de los pueblos hacia su propia emancipación. Un plan que utiliza las herramientas que brinda la revolución digital, en el que las fuerzas de transformación deben encontrar su propia autonomía y un control diferente a favor de las clases populares.

El papel del poder popular organizado y de los medios alternativos, aún embrionarios en ese momento, en la resistencia al golpe y al fascismo pasó por todos los debates, también resumido con fuerza por Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, quien dedicó al tema su programa Con el Mazo Dando. Al momento del golpe, el PSUV aún no existía, recordó Diosdado, pero su posterior fundación permitió sintetizar todas aquellas expresiones del poder popular, y obtener la claridad política necesaria para monitorear con mayor eficacia las traiciones.

Insertar, como se ha hecho, el debate multinivel sobre ese intento desestabilizador, en el marco de las relaciones de poder entre el imperialismo y el bloque social que se le opone, ayer como hoy, ha puesto en evidencia la necesidad de colocarse sin vacilaciones en el sistema de alianzas útiles para la construcción de un mundo multicéntrico y multipolar, que pone en el centro la soberanía de los pueblos y su derecho a decidir su propio destino.

La voz de Chávez, presente a través de videos y testimonios, fue el hilo conductor en la discusión de los diversos temas, mostrando la madurez de una revolución que ya tiene 24 años de existencia, si tenemos en cuenta la victoria de Chávez, el 6 de diciembre, 1998. En el debate final del encuentro, dedicado al papel del poder popular en la derrota del golpe, el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, el canciller Félix Plasencia y los viceministros Carlos Ron y Rander Peña convocaron a varios testigos. Sus relatos permitieron reconstruir una vez más la génesis de aquel golpe, que maduró en las cámaras de un poder aún ocupado por la oligarquía al servicio del imperialismo. Y la sala escuchó de pie, presa de una emoción palpable, los nombres de aquellas víctimas, que quedaron grabados en la memoria.

Otro momento significativo fue el debate sobre feminismo y fascismo, que puso de relieve la alteridad irreconciliable del socialismo feminista con los paradigmas opresivos de una ideología de extrema derecha, que las mujeres en Venezuela han tenido que sufrir por los ataques, ciertamente sexistas y patriarcales, durante los intentos desestabilizadores que vinieron después.

Central, en el golpe de abril, fue el papel de las fuerzas reaccionarias dentro de PDVSA, el principal motor económico de Venezuela. En ese momento, la empresa petrolera sólo podía considerarse nacionalizada de palabra, dada la subordinación de su directiva a las grandes multinacionales. Desenmascarar el negocio que pretendía volver a poner a PDVSA bajo el control del gran capital internacional, provocó la airada reacción de esos poderes, dando lugar luego al largo cierre patronal petrolero. Y también hay que recordar las tres leyes habilitantes, sobre el control de hidrocarburos, de la pesca y de la tierra, como determinantes económicos del golpe.

Las dificultades que encontró Chávez para manejar el Estado se pueden resumir en dos episodios significativos que relató: la visita de Fidel, quien luego de horas de espera tuvo que regresar a Cuba porque nadie había querido advertir a Chávez de su presencia, y la lista de los ministros a nombrar, que los representantes de Washington hubieran querido imponer en Venezuela. Sus tentáculos también se ramificaron dentro de las fuerzas armadas venezolanas, para cooptar a los traidores que entraron en acción durante los días del golpe.

Una revolución sin soldados del lado del pueblo no puede triunfar, dijo luego el Comandante, consolidando el concepto de unión cívico-militar como eje fundamental del proceso bolivariano. Y el 13 de abril se convirtió en el día de la milicia, instaurado por la Asamblea Nacional Constituyente, con la que el poder originario, fundador de la república bolivariana, derrotó otro intento desestabilizador de las fuerzas reaccionarias a sueldo de Washington. Contra los gorilas y los mercenarios, que hoy vemos actuar en Ucrania y en otros conflictos que provoca el imperialismo, bajo las banderas del nazismo, Venezuela opone “la guerra de todo el pueblo”, en resistencia por la paz, pero con justicia social.

El bloque social que fundó la revolución chavista se renueva hoy en las 3R. nets propuestas por el presidente Maduro. Una clave de equilibrio y de futuro, bien resumida en la consigna: a cada 11 le sigue su 13. Y también su 14, podríamos decir, considerando la elección de Maduro tras la desaparición física del Comandante: la elección de “un presidente de clase”, como dice el mandatario, reivindicando su pertenencia a la clase obrera.

Tomado de Resumen Latinoamericano Argentina.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.