Cuba, toda la justicia social posible

Por Orlando Oramas León* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Conseguir toda la justicia social posible, una frase del presidente Miguel Díaz-Canel, ilustra los esfuerzos en la isla por renovar programas históricos de la Revolución cubana  e impulsar otros que ponen en el centro del empeño el bienestar de la población.

Resulta una política de principios en medio de las dificultades que atraviesa la nación caribeña, sobre la que pesan los castigos y cerrojos del reforzado bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos hace más de seis décadas.

A pesar de ello, el mandatario afirmó en reciente reunión del Comité Central del Partido Comunista (PCC), del que es su Primer Secretario, que «hay mucho que hacer, mucho que resolver, mucho que transformar, mucho que revolucionar y mucho que crear; pero hay también que celebrar».

Cuba muestra avances reconocidos a nivel mundial en salud, educación, cultura, deporte y participación en instrumentos internacionales; sobresale el derecho a participar en los asuntos públicos, acceso a la justicia, lucha contra la impunidad, Estado de derecho y control de la legalidad, así como los mecanismos de atención a la ciudadanía y vías para denunciar violaciones a sus derechos, refería entonces Díaz-Canel.

En el cumplimiento de tales metas el gobierno cubano está abocado a la tarea de llegar directo a los ciudadanos más necesitados, un propósito que recorta espacios a la par de la mejoría de la situación epidemiológica y el control de la pandemia provocada por la Covid-19.

Una masiva y exitosa campaña de inmunización, con vacunas cubanas, tiene a la enfermedad bajo control, con números mínimos de contagios y de letalidad.

 Por esos camino las autoridades eliminaron la obligatoriedad del uso de la mascarilla desde el 31 de mayo, pero desde antes nuevos rostros asomaron en barrios de la geografía nacional donde se acometen acciones de recuperación que involucran a diversas instituciones y a la población.

Son comunidades consideradas vulnerables, decenas de ellas en la capital, donde se restauran viviendas, aceras, llegan servicios de telefonía y otros.

Allí se realizan censos para identificar a madres solteras con hijos, personas de la tercera edad necesitadas de ayuda social, y jóvenes sin empleo o estudios, quienes reciben nuevas oportunidades.

Barrio en Centro Habana, Cuba. Foto: Yaimi Ravelo.

Ocurre por ejemplo en el barrio Buena Vista, de La Habana, donde viejas viviendas de madera son reemplazadas por otras de ladrillo, aun en medio de las difíciles condiciones que impone a Cuba el redoblado bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos.

En varias de estas comunidades ha estado el jefe de Estado al frente de visitas gubernamentales en toda la geografía nacional.

Uno de los más recientes recorridos de tal índole le llevó al capitalino hospital pediátrico Borras-Marfán, donde radica el Grupo Nacional de Implantes cocleares, un empeño que nació en 2005 de la mano del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

Allí son atendidos de manera gratuita todos los niños del país que lo necesiten; se trata de pacientes seguidos de por vida y que reciben los implantes más modernos con que cuenta el mundo y para lo cual no se escatiman recursos, según afirmó el doctor Jorge Luis Ferrer, director del hospital.

De acuerdo con el último informe de Cuba a la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas, los principales beneficiarios de sus planes sociales son las mujeres, adultos mayores, niños y los jóvenes.

Precisamente está en marcha un programa para la atención diferenciada a menores, adolescentes y del segmento juvenil, que tiene entre sus propósitos encarar flujos migratorios alentados desde Estados Unidos y por su política de asedio a los cubanos.

En consonancia con el cumplimiento de los derechos humanos la Carta Magna cubana considera a todas las personas iguales ante la ley, sin discriminación alguna, y ello explica la promoción y desarrollo de programas como el establecido contra el Racismo y la Discriminación Racial.

También el de Adelanto de las Mujeres, y los dedicados a la atención a personas en condiciones de vulnerabilidad y discapacidad.

Al respecto el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social  )MTSS) y otras instancias gubernamentales aprobaron más de un centenar de normas jurídicas, incluidas resoluciones generales y leyes de rango superior.

La directora jurídica del MTSS, Yudelvis Álvarez, informó que entre las normativas aprobadas se encuentran el Decreto Ley 56 De la maternidad de la trabajadora y la responsabilidad de las familias y el 36, modificativo de la Ley de Seguridad Social.

Las mismas permitieron la actualización del tratamiento jurídico a la madre trabajadora, por ejemplo, la eliminación del requisito de días laborados para el derecho a las prestaciones y la extensión de las mismas a los abuelos o progenitores de niños con necesidades especiales.

Estos y otros avances fueron ponderados en reciente visita a La Habana por el director del Fondo de Población de la ONU (Unfpa) para Latinoamérica y el Caribe, Harold Robinson.

Apuntó que la experiencia de Cuba es crucial en la elaboración de políticas sociales dirigidas a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el cumplimiento de la Agenda 2030 de Naciones Unidas en la región del planeta con más desigualdades.

(*) Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Víctor Villalba Gutiérrez / Resumen Latinoamericano Corresponsalía Cuba.

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