Ecuador al borde de promesas que saben a mentira y el mito de un falso Midas

Por Liset García * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

Reza un dicho popular en Ecuador, naturalizado desde que Guillermo Lasso fuera Ministro de Economía en 1998 y 1999 en tiempos del Gobierno de Mahuad, que el banquero todo lo que toca quiebra, como el mítico rey Midas, pero en sentido contrario.

Entonces, a Lasso se le atribuyó el desbarajuste bancario que hundió al país, pues en su primera actuación como banquero estuvo entre los protagonistas principales que fraguaron la quiebra del sistema financiero privado y, sobre todo, de las instituciones públicas.

Esa parece ser la tónica de su gobierno: hacer quebrar los más esenciales servicios públicos para entregarlos al sector privado y despojar a los ecuatorianos de derechos.

Entre los temas de diálogo que sostienen sectores indígenas con el gobierno desde julio pasado, esta semana llegaron ya a los relacionados con educación, salud, derechos colectivos y seguridad nacional, luego de rebasar en cuatro mesas técnicas las cuestiones económicas, meollo principal que hizo estallar las protestas, las marchas hacia la capital y el paro nacional que se prolongó por 18 días en junio, liderados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).

Según se ha programado, estas mesas abordarán en un máximo de 12 días los principales problemas que llevan años sin solución, agravados pandemia mediante.

Sobran testimonios de personas a la espera de cirugías, de ancianos con enfermedades a cuestas, sometidos a madrugones para conseguir una medicina, que casi nunca obtienen; hombres y mujeres clamando atención, sin conseguirlo, como ha criticado recientemente la periodista Thalía Flores, en Primicias.ec.

Mientras el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), parece estar llegando a un estadio terminal, empujado por los grupos de poder encabezados por el presidente Lasso, quien parece más interesado en propiciar que quiebre para lanzarlo al abismo y caiga en “salvadoras” manos privadas, continúa la penuria y la precarización de los sectores más desfavorecidos, entre ellos los indígenas, los pensionados y otros que ven achicarse cada día sus bolsillos.

La crisis del IESS está diagnosticada, pero el presidente no ha tomado ninguna medida para aliviar la situación. Desde 2017 se lanzó la alerta de que los Fondos de Salud y de Pensiones, estarían en ruina en los próximos años, por lo que es difícil pronosticar lo que sobrevendrá en cuanto a servicios médicos e ingresos monetarios.

En medio de tal panorama, el diálogo de los indígenas con el gobierno prosigue su agenda, fruto del Acta por la Paz suscrita el pasado 30 de junio último, que dio por finalizado el paro nacional de 18 días, en reclamo de mejoras sociales y económicas que no llegan ni parecen vislumbrarse en acuerdos concretos luego de casi dos meses de conversaciones.

Líderes indígenas han alertado que respetarán los tiempos establecidos para las negociaciones, pero acudirán a nuevas acciones en caso de concluir el lapso determinado sin las soluciones prometidas por el Ejecutivo.

Por ahora, en las mesas que funcionan desde la pasada semana tocan asuntos de la educación intercultural bilingüe, la autodeterminación de los pueblos y otros en los que el gobierno tampoco permitirá avances justos.

Se trata de actos de politiquería, de falsas promesas, de atraco a fondos públicos y de mentiras flagrantes, con el protagonismo indiscutible del presidente Lasso, con probada capacidad para hacer quebrar todo lo que toca, menos sus arcas, en el afán de aplicar políticas de apellido neoliberal para beneficio de unos pocos, que son “casualmente” quienes más tienen.

 

(*) Periodista cubana. Colaboradora de Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Revista Semana / Archivo.

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