Brasil: Una elección presidencial que marcará el futuro inmediato de América Latina

Por Gustavo Maranges.

Entrevista con Micaela Ovelar sobre el escenario actual en el país sudamericano y otras cuestiones definitorias de cara las elecciones presidenciales.

El próximo 2 de octubre, Brasil, la economía más grande de Latinoamérica elegirá a su presidente. Estas elecciones son de vital importancia no solo para el país sudamericano, sino para toda la región, ya que de su resultado influirá mucho sobre la correlación de fuerzas en la región. Una posible victoria de Luiz Inácio Lula da Silva (candidato progresista del Partido de los Trabajadores) significaría un gran impulso para la izquierda latinoamericana, la cual ha ido consolidándose en los últimos 3 años. En tanto que una victoria de Jair Bolsonaro (ultraderechista y seguidor de Trump) daría a la derecha un fuerte bastión donde resistir.

A propósito de este evento de singular importancia, Resumen Latinoamericano English entrevistó a la politóloga Micaela Ovelar Márquez, quien se encuentra en Brasil dirigiendo un documental sobre el actual proceso político que vive ese país.

Gustavo Maranges (GM): Antes de adentrarnos en el contexto actual de Brasil, ¿pudieras comentarnos sobre el documental que estás dirigiendo?

Micaela Ovelar (MO):  Será un filme de alrededor de una hora de duración y que está producido por Skipper Bailey y Catherine Murphy. La intención es recoger el regreso de Lula a la política, algo que era impensable hace un par de años.

Intentamos recoger todo el contexto posible ya que si existe un regreso es porque hubo una salida y en el caso de Lula no fue voluntaria. Por tanto, es preciso comprender que tanto el impeachment contra Dilma como la encarcelación e inhabilitación de Lula es el resultado de la injerencia estadounidense en Latinoamérica.

El documental es claro en ello y aporta pruebas de como los servicios de inteligencia de Estados Unidos infiltraron marchas contra Dilma en 2013 y luego posibilitaron el golpe de estado en su contra 3 años más tarde. Además, muestra como tanto el fiscal como el juez Sergio Moros, quienes practicaron el juicio contra Lula, no eran imparciales y tenían nexos con Estados Unidos. Estas pruebas fueron las que permitieron a Lula ser absuelto por el Tribunal Supremo luego de pasar 580 en prisión.

Es particularmente interesante toda esta trama, ya que quien se beneficia de esto es la ultraderecha brasileña encabezada por Jair Bolsonaro, quien fue incondicional con el gobierno de Trump. No se trata de casualidades, sino de hechos que prueban cómo se ha construido el escenario que vive Brasil en la actualidad y las fuerzas que actúan por detrás del telón.

Luego, documentamos ese regreso de Lula y su campaña presidencial, así como factores que han contribuido a que sea el favorito. Lula puede regresar al ruedo político porque su proyecto encarna las principales aspiraciones de un sector mayoritario de la sociedad brasileña. En tanto, la derecha temerosa del resultado ha respondido con una técnica usual: revivir el fantasma del comunismo.

Quien conoce la trayectoria política de Lula y su programa sabe que Lula no es comunista y que su programa de gobierno poco tiene que ver con un modelo socialista o comunista. Sin embargo, se trata de una técnica recurrente, la usaron contra Andrés Manuel en México, contra Petro en Colombia, incluso en casos más inverosímiles como Boric en Chile o el mismo Biden en los Estados Unidos. A veces parece chiste, pero hay tanto desconocimiento y la derecha es tan fuerte mediáticamente, que no son pocos quienes repiten esas ideas.

GM: De seguro será un filme excelente. Ahora quisiera que hablemos del contexto interno en el que tendrán lugar estas elecciones.

MO: El contexto actual es de polarización extrema. Pocas veces la esta sociedad ha estado tan politizada como hoy día. Por ejemplo, temas muy arraigados en la idiosincrasia brasileña como el fútbol, los carnavales y otras festividades importantes, perdieron peso frente a los debates políticos. Es decir, la confrontación entre el bolsonarismo y el lulismo ha atravesado toda la sociedad.

Es necesario aclarar que el bolsonarismo es un movimiento de ultraderecha y neofascista cuya principal figura es el actual presidente Jair Bolsonaro. En tanto, el lulismo es un movimiento progresista en su esencia pero que integra a una gran cantidad de sectores sociales y políticos que van desde algunos sectores de la centro-derecha tradicional hasta los movimientos sociales y organizaciones de izquierda. Se trata de un enfrentamiento entre dos modelos de desarrollo totalmente opuestos. Es un escenario muy complejo e involucra a toda la sociedad brasileña.

GM: Tomando en cuenta la naturaleza neofascista del bolsonarismo y el contexto internacional, en el cual la ultraderecha ha avanzado, sobre todo en Europa, ¿pudiese comentarnos cuál es su base electoral en Brasil y qué propone como modelo?

MO: Es cierto que la ultraderecha ha avanzado mucho en Europa y Estados Unidos. Bolsonaro, en parte, es el resultado de esto, del influjo en la región de ese proceso de avance. Por ejemplo, no podemos olvidar su afinidad con Trump. Sin embargo, en Brasil, tiene características diferentes a las de Europa. En 2018, la ultraderecha llega al poder no solo por el crecimiento de su base electoral, sino también por la actuación del lawfare brasileño. Hubo una campaña sucia contra el PT, al punto de inhabilitar a Lula para que no pudiese presentarse a las elecciones. Esto en Europa no sucede.

Esa base electoral hoy está compuesta por sectores de clase media y media alta. Sectores de la sociedad que crecieron mucho gracias a la bonanza económica que generaron 13 años de gestión de gobiernos del PT. Estos sectores se identifican mucho con el principal eslogan de Bolsonaro que es “Dios, patria, familia y libertad”. Esto esclarece mucho cuáles son las propuestas de Bolsonaro. “Libertad” hace referencia a su programa económico, el cual es profundamente neoliberal. Se trata de dar todas las libertades al agronegocio pasando sobre los pueblos originarios, la conservación de la Amazonía y el cuidado del medio ambiente. Es en esencia conservadurismo social y neoliberalismo económico.

Básicamente propone seguir con su estrategia de gestión actual y ese es uno de los puntos débiles de Bolsonaro. No tiene una propuesta de cambio o mejoría y los brasileños la necesitan. Si hay algo que une fuerzas más allá de la ideología es el estado de deterioro del medio ambiente en Brasil, sobre todo su principal ecosistema: la Amazonía, la precariedad de los sectores más pobres y la COVID-19 y sus efectos. Elementos que están muy relacionados con la pésima gestión que ha hecho Bolsonaro de los recursos naturales, las instituciones y las capacidades productivas del país.

Por otro lado, el bolsonarismo cuenta con el apoyo de un sector de la población que se benefició de una ley que permite adquirir y portar armas de fuego prácticamente sin requisitos. Esto no solo ha sido útil para sectores que viven al margen de la ley, sino que ha permitido que sus seguidores más radicales se conviertan en una especie de brazo armado del movimiento, lo cual ya ha costado vidas. Por primera vez en décadas hay asesinatos por razones políticas en Brasil. Esto es un síntoma de la polarización que antes mencionaba y, al mismo tiempo, funciona como un elemento de represión y coacción muy sutil (ya que no es ejercido directamente por el gobierno), el cual tiene un efecto inhibidor a la hora de mostrar oposición al gobierno en cualquier variante.

 GM: Este elemento de violencia psicológica y física, junto con la lealtad que dice tener en las Fuerzas Armadas son dos elementos que hacen sentir seguro a Bolsonaro cuando afirma que no reconocerá los resultados de las elecciones si pierde. ¿Mantiene el ultraderechista esta postura o las críticas de las instituciones y la comunidad internacional han menguado este discurso?

MO: Su posición al respecto ha sido cambiante e incongruente, algo que ha caracterizado su mandato de forma general. Por tanto, es un poco difícil asegurar lo que verdaderamente piensa hacer.

En un primer momento, Bolsonaro llegó a reunir al cuerpo diplomático para decirles, en otras palabras, que si perdía en octubre iba a haber un golpe de estado. Esto abre una confrontación entre el ejecutivo y el poder judicial, el cual controla los procesos electorales en el país. Ante la respuesta de las instituciones el mandatario intentó cubrir su exabrupto con un discurso de protección a la democracia, pero recientemente volvió sobre el punto y aseguró que si no ganaba con el 60% era señal de fraude.

A mi entender es una estrategia para generar confusión e inestabilidad, al mismo tiempo que pone sobre la mesa un tema para continuar la movilización de sus fuerzas ante una posible derrota. No es algo nuevo, sucedió en Estados Unidos con Trump y con Keiko Fujimori en Perú. El intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021 con el asalto al Capitolio de Washington, que puso en tensión a toda la institucionalidad de Estados Unidos, es el resultado de este tipo de estrategias. Mientras en Perú, Keiko Fujimori casi impiden la victoria de Pedro Castillo.

Se trata de una estrategia que ha resultado efectiva para mantener la cohesión y la movilización activa de las fuerzas de ultraderecha. El fantasma del fraude ha servido como la justificación que cubre las razones reales de una derrota electoral, las cuales pasan por un rechazo al modelo que la derecha ha decidido llevar adelante.

GM: Ante este escenario tan inestable, ¿cuál ha sido la respuesta de Lula y del movimiento progresista que él representa?

MO: Lula ha apostado a generar alianzas políticas amplias e inclusivas y a convencer a las mayorías. Lula es un sindicalista nato, y ganado en fortaleza gracias al liderazgo colectivo que ha fomentado. Hoy cuenta con el apoyo del movimiento sindical, del Movimiento Sin Tierra (MST), de los defensores de la Amazonía y del medio ambiente, de los pueblos indígenas, de los defensores de los derechos de los campesinos, de las mujeres y de la comunidad LGTBIQ+. Es decir, son fuerzas que, aun teniendo discrepancias en determinados aspectos con las posturas de Lula, lo ven como una opción de avance y de cambio.

Es un grupo que no es ideológicamente homogéneo, pero que los une el hecho de que todos han sido pisoteados por la gestión de Bolsonaro. Esto marca un retroceso para ellos, ya que durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) habían ganado derechos y espacios que hoy no tienen. El PT logró sacar a Brasil del mapa del hambre y hoy hay más de 30 millones de brasileños que pasan hambre mientras que el 50% de la población no se alimenta adecuadamente.

Este ha sido uno de los temas principales de la campaña electoral que se ha centrado en el amor, la unidad y la esperanza en un cambio positivo. De ahí que no haya estado marcada por la confrontación directa con Bolsonaro, sino en canalizar el descontento que su gestión ha generado. Lula ha logrado exponer los riesgos que implica la continuidad de Bolsonaro, las divisiones sociales que este ha generado y la inestabilidad que ha traído al país en todos los sentidos.

El programa de gobierno que presenta Lula es el resultado del liderazgo colectivo que se ha construido a su alrededor. Intenta dar respuesta a las principales demandas del país, pero sobre todo de aquellos sectores que conforman esa dirección colectiva. Es un programa abarcador y ambicioso que más allá de reconstruir el país, fortalecer los servicios públicos y la asistencia social, se propone colocarlo de nuevo en la senda del desarrollo en beneficio de los sectores populares. Es decir, no es solo recuperar lo perdido sino seguir construyendo.

 GM: Esta estrategia inclusiva es muchas veces cuestionada por los riesgos que implica. Por ejemplo, la designación del exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin como vicepresidente fue muy cuestionada ¿Qué criterios condujeron a esta designación y cómo debe ser interpretada?

MO: Ciertamente, la elección del vicepresidente fue muy controvertida y juzgada por los sectores de la izquierda que apoyan a Lula. Sin embargo, es parte de la estrategia de generar alianzas que aseguren el triunfo. Además, hay que situarse en contexto, Brasil es la 12ma economía del mundo con un sector empresarial privado muy fuerte que modela las estructuras políticas y las instituciones. No se puede desconocer las características particulares de la política brasileña y del electorado cuando se toma este tipo de decisiones. Del mismo modo, que hay que comprender que Lula es antimperialista, pero no anticapitalista.

El programa de Lula es el más progresista entre los candidatos, pero no sirve de nada si no logra derrotar a Bolsonaro y para ello hay que unir y sumar. La derecha en la región está muy organizada, se articula con mucha facilidad y tiene mucho poder económico y mediático. Por tanto, pensar que una gestión caótica basta para derrotarla es una lectura infantil. ¿Cuánto tiempo demoró Andrés Manuel López para ser presidente de México o Gustavo Petro para ganar las elecciones presidenciales en Colombia? ¿Cuál fue la estrategia de ambos?

La designación de Alckmin responde a la estrategia de generar un gran frente anti-Bolsonaro, como primer paso para salvar al país. Además, demuestra una postura conciliadora, abierta al diálogo incluso con fuerzas políticas de peso con las que tiene puntos de desacuerdo. No es posible hacer una campaña por la unidad, si en la práctica prevalece el sectarismo.

Si bien es cierto que la decisión fue controversial en su momento, hoy casi nadie se la cuestiona. Es una cuestión que fue solucionada durante estos meses de intensa campaña electoral.

GM: Finalmente me gustaría saber ¿cuáles son han sido los elementos más débiles de Lula y cuales son sus desafíos principales de cara a las elecciones del próximo 2 de octubre?

MO: En cuanto a los puntos débiles, creo que no existen o no se han visto. Lula sale de la prisión con una tremenda fuerza moral y con un capital político inigualable. Lógicamente, existen criterios muy variados sobre la estrategia, pero este tipo de cuestionamientos son muy subjetivos. Por ejemplo, algunos dirían que las alianzas que se han hecho, o que el tono poco confrontativo son debilidades, pero no creo que sea así. Se trata de estrategias que tienen sus pros y sus contras.

Los desafíos son grandes, pero tanto él como quienes los siguen estan conscientes de ello. El primero es lograr que los brasileños salgan a votar. El abstencionismo es una característica de los procesos electorales en el mundo actual. Esto afecta sobre todo a los candidatos progresistas o de izquierda, ya que la derecha es muy militante y cuenta con mucha organización como ya mencioné.

Del mismo modo, todas las fuerzas progresistas entienden que los principales desafíos vendrán luego de las elecciones. Implementar el programa de gobierno de Lula no será fácil, aun cuando gane las elecciones en primera vuelta. Hay muchos obstáculos que vencer al interior de las estructuras del gobierno que están impregnadas por la gestión de Bolsonaro.

Una posible derrota en las urnas no significa que el bolsonarismo desaparezca de la sociedad, mucho menos cuando desde ya se ha preparado para actuar desde la oposición. La situación actual de Biden, salvando las diferencias, es un buen ejemplo de las complejidades que pueden venir luego de la victoria electoral de Lula.

Cuatro años son insuficientes para reconstruir un país, mucho menos cuando se trata del gigante sudamericano que ha sido asolado por un tsunami llamado Bolsonaro. Es necesaria una revolución en la educación, la salud, la cultura para poder recuperar lo perdido. Del mismo modo, la autocrítica de Lula muestra una mayor solidez del movimiento que lidera el PT. Reconocer los errores del pasado constituye un paso muy positivo que anuncia una mejor gestión de los problemas sociales o de crisis políticas como la que terminó con el impeachment contra Dilma Rousseff en 2016.

 GM: ¿Cómo se ha lidiado Lula con el estigma de la corrupción, el cual es una de las principales líneas de ataque contra la izquierda en el mundo, pero especialmente contra él, ya que es probablemente el único presidente de izquierda que ha sido encarcelado, aunque de forma injusta?

MO: En efecto se trata de un estigma. Es un sello que el poder judicial y los medios se han encargado de estampar sobre los movimientos de izquierda en Latinoamérica y especialmente en Brasil. Quizás pocos tengan la percepción real de cuan fuerte son estas campañas. Es un bombardeo constante por todos los canales de difusión de información, y no es cosa de meses, sino de años, desde los mismos inicios de la década progresista. Hoy, cuando el escenario es más complejo estas ideas que han sido cultivadas con mucho cuidado por la derecha hacen un daño enorme.

Desgraciadamente es algo que sigue afectando a Lula, que le va a restar votos, pero por otra parte es algo bien sabido por él y su equipo de campaña y se ha trabajado para que cause el menor daño posible. Por más que los tribunales digan que es inocente, los grandes medios seguirán reviviendo el fantasma de la corrupción en su contra.

GM: ¿Quién ganará? ¿Tendremos un resultado definitivo en primera vuelta?

MO: Por más que las encuestas den como gran favorito a Lula, incluso algunas en primera vuelta, es muy difícil predecir algo sin temor a equivocarse. Bolsonaro tiene apoyo de sectores muy influyentes y con muchos recursos.

En favor de Lula hay que decir que su campaña electoral ha sido muy abarcadora, incluso algunas iglesias evangélicas se han sumado su apoyo a Lula, lo cual es muy positivo ya que es un sector que Bolsonaro controlaba casi en su totalidad. Aún así, no se puede subestimar al adversario. Una victoria de Lula en la primera vuelta parece muy difícil, pero sería una hermosa sorpresa.

*Ovelar es una politóloga y asesora en materia de relaciones internacionales. De origen argentino-venezolano, actualmente radica en Sao Paulo. Fue una de las asesoras de política exterior del presidente Hugo Chávez y ha trabajado con el gobierno venezolano en los últimos 15 años.

Micaela se especializó en dirección de cine y televisión en la EMPA (Caracas) y trabajó como investigadora de archivo en el filme “Silvio Rodríguez. Mi primera tarea” y como productora de “A as for Angicos”, un filme de Catherine Murphy. Actualmente, es columnista de “Correo del Alba” (Bolivia), United World (Turkiye) y otros medios internacionales.

Foto de portada: TeleSur.

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