Verdades reveladas, lo que no se ve ni se oye (II)

Por José Luis Méndez Méndez* / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

El 19 de noviembre de 2011, un lapidario dictamen de noventa y cuatro páginas dictaminó, que algunos casos tenían “connotaciones más siniestras”. El método más socorrido fue el poder del gerente para destituir o expulsar a ciertos empleados con el pretexto de una reducción de la fuerza laboral. Esta variante ocultaba las verdaderas motivaciones para sacar del camino a críticos de la gestión de Roig.

El dictamen describió un manifiesto abuso de poder dentro de la Oficina de Radiodifusión a Cuba, radicada en Miami. Concluyó  que la reducción de la fuerza laboral en el 2009 en la Oficina de Radiodifusión a Cuba: “fue estructurada y enfocada contra ciertos empleados por razones personales”. El texto afirmó que el citado Pedro Roig, el exdirector de la Oficina de Radiodifusión a Cuba, “sabía que, al establecer una secuencia de la reasignación de ciertos empleados… podía proteger a empleados que consideraba sus partidarios y castigar, e incluso hasta eliminar, a otros empleados que lo habían criticado ante investigadores de GAO [Oficina de Fiscalización Gubernamental] — amparado bajo una probable reducción de presupuesto que se podía usar para justificar una reducción de personal y nadie se daría cuenta”.

Añadió el documento dictaminador: “los archivos en su totalidad convencen a su mediadora… que se trató de motivaciones impropias desde un principio, por lo cual la misma debe ser revertida en su totalidad”.

Una de las querellantes Roxana Romero, quien había sido video reportera de la Oficina de Radiodifusión a Cuba, pudo regresar  a su puesto con paga retroactiva. “Yo no he podido conseguir trabajo en dos años”, dijo. “Me dejaron cesante junto a más de media docena de mis colegas. A mí no me queda la menor duda de que perdí mi trabajo como represalia” por una queja de discriminación que presentó contra su supervisor y un editor.

Este es solo el comienzo de las revelaciones, que hacen que una vez más verdades salgan a la luz sobre estas emisoras subversivas oficiales del gobierno norteamericano, que despilfarran fondos para mantenerlas, que necesita para dar respuesta a las apremiantes demandas de sus ciudadanos y que están atentos a las próximas elecciones de medio término.

Los anunciados recortes de recortes de personal en Radio y TV Martí, para contener la fuga de fondos sin resultados concretos, preocupa a la contrarrevolución cubana en Estados Unidos. La Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, una agencia federal que supervisa la Voz de América y la Oficina de Transmisiones a Cuba, informó esta semana a los empleados de las estaciones Martí en Miami que algunos podrían ser despedidos pronto.

Los empleados de la Oficina de Transmisiones a Cuba, que administra las estaciones de Radio y TV Martí, se enteraron de los planes en una videollamada con su actual directora, la ex ejecutiva de Univisión y Telemundo Silvia Rosabal, que ella dirigió desde su oficina mientras los empleados estaban presentes en la redacción, en el edificio sede de las estaciones cercano al Aeropuerto Internacional de Miami. También recibieron una notificación de la agencia a principios de esta semana de que “se anticipa una reducción de personal que afectará a los empleados” de la Oficina de Transmisiones a Cuba.

La Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales confirmó los planes en un comunicado enviado a los medios de comunicación miamenses, en el que afirma que “será necesaria una reducción de personal para fines del próximo noviembre”.

La agencia dijo que “a pesar de años de recortes, se requieren reducciones adicionales” y que está explorando “todas las opciones para reducir costos sin comprometer la capacidad de lograr su misión, incluidas las reducciones de personal, para operar dentro de los niveles de financiación actuales”.

La agencia no dijo cuántos empleados podrían perder sus puestos, pero dice que ha estado en comunicación frecuente con los empleados durante el proceso y ha tratado de “minimizar” el impacto en la fuerza laboral.

La Oficina de Trasmisiones a Cuba sigue comprometida con su misión fundacional de intentar promover la libertad y la democracia al estilo estadounidense, proporcionando al pueblo de Cuba una programación objetiva de noticias e información”, agregó el comunicado.

Dos empleados que pidieron no ser identificados por temor a represalias dijeron que hasta 25 empleados podrían ser despedidos. Una de las fuentes dijo que internamente ha estado circulando una lista de los puestos que podrían eliminarse. Los empleados dijeron que muchos de los trabajadores afectados están vinculados a TV Martí, incluidos presentadores, productores, editores y camarógrafos. Según el sitio web de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, hay 117 empleados en la abultada plantilla de la Oficina de Transmisiones a Cuba.

Durante muchos años, los críticos de TV Martí han cuestionado su eficacia y han achacado al gobierno cubano interferir su señal. En respuesta, las estaciones han ampliado su presencia en internet, para suplir el silencio de sus transmisiones en Cuba.

Durante la pandemia, la Oficina de Transmisiones a Cuba eliminó discretamente el noticiero televisivo, y los conductores y otros periodistas de televisión se han convertido en reporteros multimedia que producen contenido audiovisual y de radio para las redes sociales y el sitio web Martínoticias. La agencia no respondió preguntas sobre la programación televisiva.

Los congresistas republicanos de la Florida en el Congreso Marco Rubio y Mario Díaz-Balart criticaron los planes para recortar el personal de las estaciones. Tras las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba, “el gobierno de Biden debería estar alzando la voz de quienes abogan por la libertad de Cuba, No silenciarlos mediante vergonzosos recortes de personal en Radio y TV Martí”, escribió el senador Rubio en Twitter. “Martínoticias es un componente crucial de las iniciativas en apoyo de la libertad y la democracia en Cuba”. Versión de Estados Unidos, para ese empecinamiento no solicitado de subvertir y entrometerse en los asuntos internos cubanos.

El representante Díaz-Balart, expresó malestar debido a que la agencia de Estados Unidos para los Medios Globales solicitara repetidamente un presupuesto de aproximadamente $13 millones de dólares para las estaciones, por debajo de los $30 millones que solía obtener en el pasado, lo que conduciría a recortes de personal, dijo en un comunicado el defensor activo de los contrarrevolucionarios cubanos.

El furibundo Díaz-Balart dijo que “todavía no ha recibido una explicación de por qué USAGM insiste en otorgar una asignación tan baja para la OCB sabiendo completamente las consecuencias”. La agencia de Estados Unidos para los Medios Globales no respondió a esas preguntas sobre su solicitud de presupuesto.

En los últimos años, el Congreso ha estado transfiriendo fondos de otros programas para cubrir el déficit presupuestario y evitar recortes. Díaz-Balart no dijo si ese podría ser el caso este año también, pero instó a la administración de Biden y a la agencia de Estados Unidos para los Medios Globales a “abandonar este despreciable intento de debilitar a la OCB antes de que cause un daño irreparable, y finalmente apoyar al pueblo cubano en un momento en que ellos más lo necesitan”.

Una revisión independiente encargada por la agencia en 2019, en respuesta a las críticas luego de que TV Martí emitiera un controversial reportaje sobre George Soros, encontró que algunos de los programas de noticias no cumplían con los estándares periodísticos básicos. John Lansing, el jefe de la agencia en ese momento, pidió cambios estructurales en las estaciones Martí.

Antes, durante la administración republicana de Donald Trump, amante de los números y de los resultados esperados recortó la asignación para las transmisiones, al recibir informes sobre la poca efectividad real de la inversión en subversión hacia Cuba.

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, «La Operación Cóndor contra Cuba» y «Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba». Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

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