Milagro Sala: El encuentro con Néstor Kirchner

A siete años de su detención, las cinco decisiones que cambiaron su vida, la de su organización y la del movimiento popular argentino

Por Alejandra Dandan y Hugo Soriani.

Desde San Salvador de Jujuy

Año 2003. Asume Néstor Kirchner. La Túpac toma una propuesta suya para construir viviendas a partir de una organización popular. Fue la segunda de las cinco decisiones que tomó Milagro Sala y que trasformaron su vida, la de la organización y la del movimiento popular en la Argentina, como dice el gran Alejandro “Coco” Garfagnini, coordinador nacional. La primera ocurrió años antes: construir la Tupac desde el movimiento obrero (ATE) y asumir a los desocupados como trabajadores. Las otras después: asumir la demanda del movimiento indígena a partir de la marcha nacional de los pueblos originarios en el marco del Bicentenario; enfrentar a Carlos Blaquier con el vínculo con el movimiento de derechos humanos y no rendirse y resistir al macrismo y la persecución. En aquel 2003, con Nestor comenzó la obra: las soluciones de salud, trabajo, recreación, la construcción de ciudadanía.

– ¿Cómo fue el primer encuentro con Néstor Kirchner?

— Con Néstor, salimos uno a uno. Alicia Kirchner nos mandaba a Coco que trabajaba en Desarrollo Social. Acá, nosotros estábamos cerrados: no queríamos saber nada con los partidos políticos, estábamos muy enojados. No construíamos pero teníamos una pequeña fábrica para arreglar ropa de los chicos, textiles, huertas comunitarias, comedores, copas de leche, centros comunitarios. Se admiraron. Preguntaban de dónde sacábamos plata para todo eso. Y uno de los compañeros, Beto de Parapetí, les mostró nuestro horno de barro: el famoso horno revolucionario. Hacíamos empanadas, pizza, comida para vender, y con lo que se recaudaba se mantenía el comedor. Venía Coco, ida y vuelta, hasta que lo convencimos de lo que era la Tupac, renunció al Estado y se viene con nosotros. Por eso digo que salimos uno a uno. Después de unos meses, no es que nosotros nos hacíamos los rogados, sino que todas las decisiones pasaban por asamblea. Y la asamblea ya había decidido que no queríamos saber nada con ningún sector político y creíamos que Néstor era igual a Menem, que dijo que iba a gobernar con el pueblo pero no fue así: la derecha pudo más que el pueblo. Pero Coco nos convenció y fuimos a Olivos.

– ¿Y qué pasó?

– El primer impacto con Néstor es que tenía un cuadro grandísimo y en el medio, una imagen de Túpac Amaru. Yo me quedé admirada. Él mismo me lo hizo mostrar. Tenía varias imágenes, pero Túpac estaba en el medio. Nos pregunta qué queríamos. Un compañero le dijo: No hemos pedido a ningún gobierno planes, si nos han hecho venir hasta acá, dennos algo. Y Néstor respondió: No les vamos a dar. Y ahí, cambiamos la cara: de sonreír, pasamos a tener cara seria.

– Pero, pará, pará, no te enojes –dijo él– porque sé que vos de cualquier cosa te enojas. Yo les voy a dar una cooperativa de construcción. En mi pago, construimos viviendas, se arman cooperativas y se construye viviendas –Yo estaba al lado, y me dijo: “Mirá, la construcción deja mucha plata, ustedes decidan qué van a hacer: si los dirigentes agarran esa plata, se pueden comprar lo que quieran, pero la gente se va a cagar de hambre, dedican ustedes”. Te imaginas, nosotros teníamos una mentalidad estatal, vivir bien, peleábamos cuando no había medicina en los hospitales, pateábamos las puertas en el hospital o al gobierno que gobernaba. No teníamos mentalidad de ir por planes o bolsones y nada más. Era mucho más amplia, y eso es parte de lo que muchos no nos perdonan. Cuando Néstor nos da la construcción de 200 viviendas, la primera vez por supuesto, nos peleamos mal con un ministro porque decía que no teníamos experiencia. Y a pesar de que no teníamos experiencia, le dijimos que teníamos cooperativa y teníamos todo. Es más, nos enojamos. “Entregale las viviendas a quien quieras, quién te crees que sos. ¿Te crees que me vengo a humillar con vos? No me vengo a humillar”, dije. Nos levantamos y cuando nos íbamos, Néstor nos manda a buscar y volvemos a Olivos. Pregunté qué pasó. “dónde me mandó usted, Presidente”, dije yo. Y él: “No me digas de usted, soy compañero”. Comenté el problema. A la media hora, el ministro llegó a Olivos, Néstor lo puso en su lugar y le dijo: Si te dije que ellos lo van a hacer, lo van a hacer. Este funcionario nos desafió: ¿Qué pasa si no construyen las 200 viviendas y la plata desaparece? Y yo dije: Si es así, no firmes más convenios; pero si te hago esas 200 viviendas en menos de 6 meses, quiero que ustedes me dupliquen las viviendas y pasean a darnos 400. Dicho y hecho. En 4 meses y medio hicimos las 200 viviendas. Y las viene inaugurar Néstor. Y con la plata que quedó construimos una pileta, y también una sala de primeros auxilios. Alicia vio esa sala pequeña y nos dio para construir el primer centro comunitario: consultorio ondontológico, comedor, análisis clínicos, mini-hospital, lo hicimos en dos patadas y pasamos a ser el primero de la Argentina, y así construimos las viviendas.

2011: Milagro, la ola de toma de tierras y apagar un incendio

En 2011, hubo una toma de tierras improductivas del ingenio Ledesma organizada por la CCC, murieron cuatro personas y el malestar provocó una toma de tierras masiva y descontrolada en toda la provincia. En Jujuy había una mesa política encabezada por Eduardo Fellner, que no quería a Milagro Sala pero la llamó. Querían que apague el incendio. Ella pidió una herramienta política para negociar con la gente: así nació el proyecto de Un lote para cada familia. Pero los que esos días vieron a Milagro, dicen que lo que apagó el incendio es que ella hablaba el mismo idioma de la gente.
– Un día yo estaba yendo a un congreso en Buenos Aires, no terminé de llegar al aeropuerto que me hicieron subir de nuevo al avión y volver a Jujuy para arreglar el tema de las tierras –dice–. Para nosotros las tierras es un derecho de cada ciudadano y no es justo que de la noche a la mañana te vengan a querer expropiar por expropiarte”. Y sigue: “No me olvido nunca una vez que habían tomado unas viviendas que estaban deterioradas. El Gobierno no las entregaba. No eran de las organizaciones, eran de una empresa que no las quería entregar porque quería cobrar más. Había una viejita de cerca de 85 años. Me pongo a hablar: ´Bueno, compañeros, veamos cómo hacer esto, acá hay una lista´. Y la viejita: ´A mi no me saques´. Era más petisita que yo, me dijo: “Todos estos papeles he presentado, Flaca´. Me los hizo mostrar. ´Nunca me quisieron dar bolilla –dijo– y por eso estoy con mis hijos y mis nietos acá, a mi no me van a sacar´. Y levantó así la remera, sacó el arma, y hizo dos tiros al aire. Y yo me quedé dura. Le dije que no la quería sacar, que le venía a decir que hablemos para que no venga otro y se la quite. Porque era un vendaval de sanpedreños, dos familias en una casa. Y yo decía: están todos amontonados y allá hay más viviendas. Así comenzamos a hablar, a entender que es un derecho de todo el mundo tener una vivienda, un pedazo de tierra y que estaba mal que sólo las usen algunos para hacer política o para las elecciones o que llegue un gringo de otro lado y se las quite como les había pasado a los hermanos originarios. Así hizo Blaquier, así hicieron los ingenios, así se armó Calilegua y hoy a pesar que estamos en el año 2023 sigue pasando lo mismo. Y no es que te vienen con la policía, hoy vienen con las maquinarias alrededor de las casas. Por eso digo que si ahora nosotros hubiésemos estado afuera, tenes por seguro que esto no pasa”.

Los 90: «Donde había una necesidad, estábamos nosotros»

“Siempre lo digo: las organizaciones nacieron por la torpeza de los sectores políticos porque no supieron administrar a la Argentina», dice Milagro Sala. «Los primeros planes los dio De la Rúa cuando Gerardo Morales era viceministro de Desarrollo Social. Nos organizamos. Veníamos de sufrir la desocupación, tocar las puertas de los hospitales y que no había medicamento; los padres de los compañeros te decían que no podían mandar a sus hijos a la escuela porque no tenían un par de zapatillas; veníamos la discriminación por la discriminación porque el pobre no podía entrar a cualquier escuela. Para hacer ejercicios necesitaba zapatillita blanca, pantalón cortito azul, o tenía que ir bien vestido. Los pobres no podían entrar al centro. Nos costó mucho instalar otra cosa y creo que es parte de lo que no nos perdonan: los derechos que las organizaciones sociales les dieron a los que menos tienen. Hemos enseñado que por más que venga un gringo o alguien de traje y te diga que sabe todo, y si crees que tenés razón, discutilo. Discutí hasta las últimas consecuencias. Y así hemos ganado campo en varios sectores: cuando aumentaba el boleto, la Tupac estaba ahí con las Red de organizaciones sociales; cuando aumentaba el gas, con los despidos a estatales, ahí estábamos nosotros. Donde había una necesidad estábamos nosotros».

Milagro Sala: «Que Alberto tenga la valentía de decidir mi libertad» 

Milagro Sala en su casa de San Salvador de Jujuy, donde está detenida. Imagen: Angel Lozano

Si me preguntaban hace dos años sobre el indulto, hubiese dicho que no. Que no al indulto porque tenía una pequeña esperanza que la Corte Suprema revise el expediente de pies a cabeza”, dice Milagro Sala convencida de que eso cambió con el fallo de diciembre cuando el máximo tribunal dijo que no podía inmiscuirse en la justicia de otra provincia. Ese día entendió que los jueces no se tomaron siquiera la tarea de leer la causa. ”No se tomaron el trabajo de revisarla y la resolución que sacaron es una confirmación política, es un acuerdo político con Morales”. Por eso, ahora piensa otra cosa. “Hoy me gustaría un indulto. Tengo el sueño de sentarme en la Corte Interamericana y rendir cuentas. Quiero rendir cuentas de todo el trabajo que hicimos, de todas las construcciones, de que nunca robamos nada, al contrario, tenemos obras demás. Decirles: se construyó un colegio secundario, un terciario y que no me llevé plata para mi bolsillo y creo que no nos equivocamos. Quiero demostrarlo porque es la única esperanza que me queda. Esta situación cambia en la Argentina, cuando cambie la Justicia”.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos inscribió a Milagro como lideresa social latinoamericana cuando dictó la cautelar para exigir la domiciliaria porque sus derechos enfrentaban un daño irreparable. La entonces vicepresidenta del organismo, Esmeralda Arosemena de Troitiño, afirmó: “Bendito sean los movimientos sociales que salen a ocupar los lugares en los que el Estado no está”. A siete años de su detención, Milagro asegura que volvería a hacer todo de nuevo. Lo dice así: “Y si nos preguntan si algún día te toca hacer lo mismo sabiendo que la consecuencia es sufrir nuevamente la cárcel, yo lo haría de nuevo. Porque tengo el orgullo de que muchos se han recibido, han sido alguien en la vida y caminan tranquilos teniendo vivienda propia. Lo que logró la Tupac Amaru, no sólo Milagro Sala, más de cinco mil compañeros trabajaron. Demostramos que era posible tener un mundo mejor, como dice el hermano Evo Morales: era posible, pero teníamos construirlo nosotros mismos, porque la Patria estaba destruida”.

En su casa de Cuyaya, con una remera donde Néstor Kirchner parece susurrarle la palabra resistí, lleva su tobillera de presa en un pie y la otra pierna, con un cuadro de trombosis, reposa sobre una silla de ruedas. En la mano tiene una pulsera con la que acaso se sujeta a la vida: está llena de pequeñas piedritas como las que deja cada tanto ante los abuelos, unos pequeños sabios de leño de madera tallada que fuman su tabaco y la escuchan murmurar sus deseos. Milagro habla durante más de dos horas sin darse cuenta que reconstruye la historia de un actor político que enfrentó a Carlos Blaquier,  y el club de la obra pública cuando “en dos patadas” construían casas a la mitad del valor que otros cobraban del Estado. Aquí habla de las privatizaciones de los ´90, del primer encuentro con Néstor K, del día que le escribió una carta a Blaquier con un aerosol en la calle durante una protesta frente al Ingenio para pedirle una audiencia. Da cuenta de la certeza de estar presa producto del escarmiento, porque no negoció y Gerardo Morales necesitaba gobernar la provincia tranquilo. Y en primera persona, le habla directo a Alberto Fernández.

– ¿Una imagen de los primeros días de detención?

– Al comienzo, cuando me dicen dentro de la cárcel: están trayendo a Graciela (López) y pensé: ¿por qué? Los abogados me decían que era porque ella estaba en la causa de Pibes Villeros y que salió a defenderme. Pero era el ejemplo que querían darnos para que tengamos miedo. Hasta ahí no teníamos internalizado el lawfare ni que Jujuy era un «laboratorio». Hablábamos. Decíamos, che, dicen que los jueces están yendo a Estados Unidos a unos cursos, pero dentro del penal nos empezamos a dar cuenta que se había armado el laboratorio: no es que dijeron vamos contra esta organización porque la Negra es negra, era por las cosas que habíamos generado. Habíamos generado conciencia, pero cometimos un error: no preparamos a nuestros compañeros en política.

– Cuando se cumplieron dos mil días, el Comité por tu libertad lo dijo: hoy vienen por Milagro, mañana sos vos. Y sucedió.

– Primero nos detienen a nosotros, después llegan como en un avioncito a Buenos Aires: a Cristina la llenan de causas; D´Elia fue preso; fue preso Boudou, Zannini, De Vido. Después, mis compañeros de la Túpac de Mendoza. En Argentina hubo entre 35 y 40 presos políticos. Después saltó a Brasil. Detienen a Lula. Intentaron intervenir Venezuela que no pudieron porque el pueblo defendió la democracia porque estaba preparado políticamente que es lo que nos faltó a la Tupac y a las organizaciones sociales, por eso decimos que ese fue uno de los errores que cometimos. Después Bolivia, donde tuvieron mucho que ver los que hoy quieren pasar a ser gobierno de nuevo: Cambiemos, la derecha, la hija de Donald Trump que pasó por Jujuy, Gerardo va a Santa Cruz de la Sierra. Ahora, Perú. Y cuando te pones a ver, notas que el laboratorio está intacto: está intacto el lawfare. Antes, en el ´76, la derecha hacía desaparecer compañeros y torturaba para callar a dirigentes y la militancia, ahora tienen otra metodología. 

– ¿De qué se trata esa metodología?

– Te violentan continuamente. Si te agarra una patota y te lastima, a la semana se te va todo. Pero a te hacen una tortura psicológica porque no se conforman con tenerte preso, comienzan a torturar al resto de la familia, a los compañeros y a tocar lo que más querés: la militancia. Lo único que no pudieron con la Tupac es hacerla desaparecer. La Tupac sigue viva, trabaja, siguen las copas de leche, a pesar de todo lo que hemos vivido, creo que es la única organización que moviliza por los derechos que le corresponden a los jujeños sin su dirigente a la cabeza.

«El que me tiene presa es Morales, no el pueblo»

Tarda cuarenta y ocho minutos pero llega al 16 de enero de 2016. “En ese acampe desafiamos mucho y no me arrepiento: sólo queríamos que Morales nos atienda y que nos diga que las cooperativas iban a seguir y nuestros compañeros no iban a quedarse en la calle”. dice. “Morales mostraba una vivienda sin terminar y decía: así las dejaron. Pero no es que quisimos dejar las viviendas a la mitad. Teníamos los materiales comprados en galpones de la Túpac para terminarlas pero no nos dejaron. Asumió y puso toda la infantería en las viviendas. Es más, pidió plata para destruir las nuestras y construir 2.000 viviendas nuevas pero nunca las construyó, hasta la fecha, se cumplen siete años y únicamente hizo 700”.

Milagro sentó a su lado a Graciela López y a Javier Nieva, dos exdetenidos. Puso una pantalla en silencio con imágenes de lo que ya no está: el cantri del Altocomedero donde la Provincia se apropio de la Textil, de la bloquera, del centro de rehabilitación con la pileta climatizada, del centro de cultural y de la metalúrgica; el Terciario al que le sacaron el nombre Túpac Amaru; el parque acuático con duendes y toboganes encadenados, tabicado a la tercera parte y el centro Germán Abdala, corazón político de la organización, transformado en centro de usos múltiples provincial. Graciela la interrumpe. Y habla de enero de 2016. “El compromiso de Milagro por la continuidad de nuestros derechos fue más grande que sus propios intereses personales –dice–. Era una transición de Gobierno. No nos olvidemos que ella era candidata del Parlasur y acababa de ganar. Y el acampe empezó el día que tenía que jurar. Unos ciertos compañeros le pedimos que vaya y cumpla con su cargo, que para muchos políticos es un interés personal. Creo que hay que destacar su valentía y humanidad. Ella dijo: puedo jurar otro día, hoy, primero están mis compañeros y no fue a jurar al Parlasur, por eso no tuvo esos fueros que capaz le correspondían o no, pero entre ir a jurar por un puesto que se lo había ganado por los votos del pueblo, priorizó estar al lado de la gente”. Milagro dice que Morales es quien la tiene presa.

– No el pueblo, el que me tiene presa es Morales –dice-. La política es la que me tiene presa. El pueblo no. El pueblo es el que está sufriendo las necesidades, el atropello de este Gobierno que spinta de colores de la democracia pero el pueblo es víctima. Y me tiene presa el lawfare, la derecha, la embajada de Estados Unidos que tiene tres objetivos: el litio en Argentina, en Bolivia, quieren chapar el agua, el litio y el petróleo de Latinoamérica. Y saben que si muchos de nosotros hubsemos recuperado la libertad, no podrían haber arrasado tanto, tanto, en nuestra provincia. Avanzan porque no tienen ninguna piedra en el camino, porque tienen judicializados a muchos dirigentes de organizaciones y sindicatos. No nos olvidemos que hoy el 95 por ciento de los dirigentes tienen cuatro, cinco o siete causas. O sea, no vinieron únicamente por mi. Comenzaron conmigo, algunos miraron y dijeron: no me van a tocar, pero hoy muchos están sentados en el banquillo. Y eso es disciplinar a los dirigentes, y eso es lo que buscan. No es causal la condena a CristinaNada es casual de lo que pasa con ella. A Cristina la condenan para que no sea candidata porque es la única que pude responder al pueblo, porque, y discúlpenme los sectores políticos, no veo otra candidata que responda al pueblo. No veo.

Indulto: «Alberto Fernández tiene que usar la lapicera»

– En diciembre llegó el fallo de la Corte Suprema tan esperado, y confirmó la condena de la justicia de Jujuy. Los organismos de derechos humanos le pidieron a Alberto Fernández el indulto. Qué te pasa con eso.

– Voy a hacer una crítica constructiva. Cuando asumió Alberto y Cristina creí que la historia iba a cambiar en la Argentina y que los que habían destruido el país iban a ir presos y los que ayudamos a reconstruir la Patria íbamos a estar en libertad. Y que iba a terminar la persecución que estábamos sufriendo, pero lamentablemente no hemos tenido esa respuesta porque en un momento un senador nacional presentó un proyecto de Ley para intervenir la Justicia de Jujuy. Justo cayó la pandemia y nunca revivió ese proyecto. No quiero decir que Alberto es inocente pero en algunas cosas peca de creer en los demás. Ha creído que la Corte Suprema iba a hacer Justicia y la Corte le terminó demostrándole a él que gobierna con un sector que es la derecha cuando sacó el fallo de coparticipación para decirle que le tiene que pagar a Larreta. Primero a mí, después a él, a Cristina, y así se ha demostrado que la Corte tiene colores políticos.

– Dijiste: soy una presa política, necesito una medida política. Esa decisión se viene postergando. ¿Cuál es tu síntesis para avanzar con el reclamo de las organismos y de la red y exigir que el indulto sea absolutamente viable?

Cristina le ha pedido que use la lapicera. 

Eso lo tiene que decidir Alberto. La decisión pasa por él más que nada. Que tenga la suficiente valentía de hacerlo y le deje de tener miedo a los medios nacionales opositores, porque por ahí se le tiene miedo a una tapa de diario o una grilla de TN. Y que de una vez por todas, deje de tener miedo. La vez pasada decíamos que la derecha todos los días nos adoctrina. Con TN. Cuando los compañeros de La Campora fueron a un colegio a hablar de democracia les dijeron que estaban adoctrinando y algunos no fueron más a los colegios. Pero nadie dice: TN adoctrina las 24 horas del día.

La libertad

– Pensate libre, qué es lo primero que harías.

– No es que quiera ser personalista, pero lo primero que haría sería ir al río, me abrazaría fuerte a un árbol, escucharía el ruido del agua, y estaría con el abuelo fuego una noche entera recuperando la energía de donde vengo. Llevarlo a mi nieto al agua. Cuando me detienen, mi nieto tenía 6 o 7 años, hoy tiene casi 15. Y después, recorrer todo lo que tenga que recorrer para ayudar a reconstruir la Patria. No me iría. Me hicieron la propuesta de irme a Canadá, otros a Francia, para estar tranquila y que no me persigan. Pero considero que el que se va del lugar que pertenece no es valiente, y no soy cagona, no robé, no hice nada que perjudique a nadie y considero que este es mi pueblo y quiero seguir caminado y recorriendo las calles de la Argentina, de Jujuy, quiero seguir haciendo historia, no por mi sino por los que han sido postergados.

Por supuesto, quiero ir a la tumba de mi padre también. Mi abuela que se fue cuando estaba detenida. Mi tía, que se fue cuando estaba detenida. Eso para mí tiene mucho significado.

– ¿Qué extrañas?
– Los fines de semana teníamos la costumbre de tomar un café en familia con mis nietos. ¡Sabes cómo extraño eso! Extraño ir a la puerta del colegio porque antes de ser dirigente, soy mamá, soy abuela, soy persona, soy de carne y hueso. Si me corto acá, tengo sangre. A veces me tratan como un robot que no tiene sentimiento. Soy muy familiera, me gusta acovacharme. Algunos no entiendan porque en nuestra organización hicimos todo comunitario pero es porque así trabajan los pueblos originarios. Somos una familia, nos cuidamos.

“Me preparé para todo pero no para ir presa”

– Estabas haciendo una acción revolucionaria y carrera política. ¿Nunca pensaste que podías ir presa?

– Nunca. Nunca me preparé para eso. Me preparé para cualquier cosa, pero para ir presa, nunca.

– Te estabas enfrentando a los poderes de la provincia.

– Nunca nos imaginamos que Morales iba a ser parte de la dictadura. ¿Cómo iba a meter presas a todas las organizaciones sociales, a los sectores políticos? Porque todo el mundo tenía miedo. Ha creado terror en la sociedad: al que andaba con una remera de la Túpac, lo bajaban de los vehículos y los recagaban a palos. Imaginate la detención de Graciela, con una itaka en la cabeza.

Así la llevaron al penal. Todo el mundo se asustó, la primeras veces hubo cerca de 60 allanamientos. Inventaron que iban a encontrar cosas. El otro día alguien me dijo que decían que en la casa de El Carmen había dólares y un muerto, por eso él (Morales)dio cancha libre para que roben todo. Puertas, ventanas me sacaron.

Una enfermedad como esta

– Están pidiendo el traslado a un centro de salud de alta complejidad por estado de salud. ¿Cómo es la situación?

— Los médicos están pidiendo el traslado a la clínica Favaloro porque tengo que seguir con masajes linfáticos pero sin embargo tengo tapada la vena principal que es la aorta que genera sangre a todo el cuerpo. Me está funcionando una vena muy finita que se va a tender a desgastar así que no se cuando tiempo de vida me quedaría, estoy muy comprometida con la salud. Tengo muchas venas reventadas, estoy muy bajoneada, en la militancia he sido tan fuerte y que hoy me venga a querer voltear una enfermedad como esta…

Y no sigue. Llora en algunos momentos, tiene dificultades para moverse, una cicatriz nueva en una pierna producto de una operación mal hecha durante la detención. Aún así su voz está clara y vigorosa. En el jardín tiene un círculo en la tierra de tributo a la pachamama y un pequeño altar lleno de objetos donde deja fumando al leño-abuelo, a quién también le dejó en custodia su traje indígena de ceremonia hasta que por fin pueda ponérselo.

Tomado de Página 12 / Foto de portada: Prensa Tupac Amaru.

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