La ampliación del BRICS en agenda

Por Ramón Lobo Moreno (*).

 

Esta semana entre el 2 y 3 de junio en Cuidad de Cabo, Sudáfrica, se tiene previsto realizar el encuentro anual del bloque emergente económico integrado por  Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS). De acuerdo con el embajador sudafricano, Anil Sooklal, la agenda girara en torno a la “expansión y las modalidades de cómo se llevará a cabo”. Desde su creación en 2008, sólo se ha agregado un miembro: Sudáfrica en 2010.

Las consideraciones sobre la ampliación comenzaron en 2022 cuando China ejercía la presidencia. Se ha señalado  que alrededor de 20 países de Asia, África y América han manifestado su interés de manera formal e informal de ingresar al bloque, dentro de estos destacan: Arabia Saudita, Argentina, Bangladés, Bielorrusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Indonesia, México, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Siria, Tailandia, Turquía y Venezuela.

El BRICS se caracteriza por tener amplios recursos naturales, potencial manufacturero, economías con crecimiento sostenido, extensos territorios y cerca de la mitad de la población mundial. Con la expansión propuesta dicho dato poblacional se ubicaría por encima del 60 %, lo cual, lo pudiese convertir -en conjunción con el resto de la variables mencionadas-, en un importante espacio de influencia política y económica alterno y de equilibrio global; en contrapartida,  a los mecanismos de dominación utilizado por los centros hegemónicos de occidente.

El conflicto Rusia-Ucrania  ha acentuado y visibilizado algunas tensiones globales precedentes, originado por el papel de supremacía imperial que  pretende mantener la OTAN, sin respeto al derecho internacional elaborado con los designios de la ONU. Como nuevo actor fundamental en la geopolítica internacional, esta situación representa un escenario distinto de acción para el BRICS, el cual se vería potenciado con la expansión planteada.

La apetencia por los recursos naturales, la industrialización atroz sin tomar en cuenta las medidas ambientales requeridas para la sustentabilidad, así como la intención neocolonial que fomenta el denominado G7, exige acelerar la edificación de un nuevo orden mundial. En este sentido, el BRICS puede desempeñar un papel fundamental en la construcción de la multipolaridad necesaria para preservar la humanidad y garantizar la libre autodeterminación de los pueblos.

(*) Diputado, expresidente del BCV y exministro de Finanzas.

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