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El asesinato de Villavicencio ensombrece las elecciones en Ecuador: ¿qué impacto tiene en las campañas?

Por Aciel Alí López.

El sorprendente asesinato de Fernando Villavicencio, candidato presidencial ecuatoriano, cuando falta poco más de una semana para el evento electoral, puede cambiar el panorama político y trastocar el resultado final de los comicios generales.

En primer lugar, por el estado de crispación y desestabilización que genera el crimen, así como por lo abrumada que se nota la institucionalidad estatal para enfrentar el grave flagelo de la delincuencia y de las bandas criminales, que no sólo se han infiltrado en el Ecuador en pocos años, sino que han decidido entrometerse en el terreno de la política de una manera tan brutal como efectiva.

Hace uno o dos lustros, Ecuador figuraba como una sociedad pacífica, con convulsiones sociopolíticas, sí, pero con unos índices de criminalidad muy bajos. La realidad hoy es totalmente diferente y ha explotado en la cara de la sociedad ecuatoriana, que ha visto cómo uno de los principales candidatos ha sido ultimado de manera despiadada.

Lo sucedido es el acontecimiento criminal más importante de la política ecuatoriana de la historia reciente. Primero por la forma como las bandas de narcos irrumpen en la vida cotidiana del país. Pero también por el momento en el que ocurre, a pocos días de un evento electoral tan importante, en el que se va a renovar la presidencia y el parlamento y, por supuesto, debido a que la víctima era un reconocido periodista y candidato presidencial que peleaba por el segundo lugar en las encuestas, aunque algo rezagado, pero quien constantemente denunció las amenazas de muerte y responsabilizó a miembros concretos de las mafias de narcos.

Ecuador figuraba como una sociedad pacífica, con convulsiones sociopolíticas, sí, pero con unos índices de criminalidad muy bajos.
Lo cierto es que Ecuador, y la política ecuatoriana, duermen en un estado de alarma permanente debido a que el crimen contra Villavicencio no es un hecho aislado. En las más recientes semanas, mataron al alcalde de Manta, Agustín Itriago, y se registró una cadena de imparables sucesos violentos, con asesinatos de candidatos, concejales y alcaldes.

Así las cosas, es de esperarse que en el tiempo que queda de campaña, el tema de la seguridad se vuelque como el asunto central, el anatema, y que el candidato que mejor pueda explicar con qué métodos y políticas concretas va a enfrentar el problema de la inseguridad, sea quien lleve las de ganar en el evento electoral que ocurrirá dentro de apenas una semana.

¿Quién responde ante el avance criminal?
Una vez que el Consejo Nacional Electoral confirmó que se realizarán las elecciones el 20 de agosto, el país transita hacia el evento pautado, todavía con la sangre caliente. Desde esta situación de preocupación, cada comando de campaña analiza el impacto que podría tener este terrible evento en el desenlace electoral.

El candidato que mejor pueda explicar con qué métodos y políticas concretas va a enfrentar el problema de la inseguridad, será quien lleve las de ganar en el evento electoral. 
Algunos candidatos, medios de comunicación nacionales e internacionales y muchas cuentas de redes sociales desde el minuto uno se empecinaron en culpabilizar, de manera explícita e implícita, al expresidente Rafael Correa y en líneas generales al correísmo, el movimiento político más importante de Ecuador que dejó el gobierno en el 2017.

Lo cierto es que Luisa González, la candidata del correísmo, lejos de verse arrinconada, ha salido de manera rauda a hacer críticas concretas al Gobierno del Guillermo Lasso, denunciando su incapacidad para enfrentar a las bandas criminales.

Pareciera que el Estado está cada vez más disminuido ante los crímenes que suceden uno tras otro, que la institucionalidad se ha ido disolviendo, así como las funciones de la Policía y del Ejército que se ven totalmente arropadas y abrumadas, mientras la Fiscalía está gravemente cuestionada y el Gobierno ha perdido toda voluntad para enfrentarse a las bandas que lucen su fuerza con total impunidad, pese a que Lasso ha decretado estados de excepción, una y otra vez, sin resultado alguno.

Este es el panorama que dibuja González y que compara con los gobiernos correístas (2007-2017), marcados por la tranquilidad en materia de seguridad pública, cuando “Ecuador era el segundo país más seguro de la región”, como repiten constantemente los líderes del partido.

Este es su punto fuerte.

¿Cómo se posiciona la competencia?
Es probable que el candidato que se vea “más favorecido” por la situación sea Jan Topic.

Topic es un mercenario francés que ha peleado en varias guerras en el mundo y que lanzó desde el comienzo de la campaña un discurso de mano dura contra las bandas, dando preferencia al tema de la seguridad.  Sin embargo, con el pasar de los días de la campaña, su discurso no agarró mucho vuelo y no ha figurado de manera importante en las encuestas, quedándose ubicado siempre en cuarto o quinto lugar.

En los últimos estudios de julio tuvo cierto repunte y algunas firmas encuestadoras lo ubicaban de segundo. Pero ahora, con la muerte de Villavicencio y con el auge del discurso sobre la necesidad de la represión para atacar estas bandas, es posible que su discurso gane terreno en las próximas encuestas y comience a crecer, sobre todo en los sectores de la derecha que ocupaba Villavicencio.

Es más factible, ahora, que Topic se esté disputando con Otto Sonnenholzner —el candidato que las encuestas ubicaban en la segunda posición— un pase para la hipotética segunda vuelta, de no conseguir Luisa González los votos necesarios para ganar en la primera.

Es posible que el discurso de Topic gane terreno en las próximas encuestas  y comience a crecer, sobre todo en los sectores de la derecha que ocupaba Villavicencio.
El discurso de Otto ha tratado de ubicarse más en el centro, pero su currículum como vicepresidente del Gobierno del expresidente Lenín Moreno (2017-2021) puede costarle su esfuerzo de desmarcarse como responsable de la crisis actual.

Quizá quien se vea más debilitado entre los candidatos, después del fatal acontecimiento, es Yaku Pérez, quien con un enfoque indigenista, muy de izquierda ecológica, ha adolecido de propuestas efectivas para enfrentar la delincuencia. Se ha tratado de refugiar en los métodos más indígenas, preventivos y colectivistas que, posiblemente, en una situación de crispación como la actual, no sean lo suficientemente atractivos, especialmente para quienes se sienten temerosos de la situación de inseguridad. Aunque todo esto sea mera especulación, ya las encuestas mostraban estas tendencias.

 
Correa tras el asesinato de Villavicencio: “El crimen organizado se ha infiltrado en el Estado”
Por su parte, Luisa González ya tiene un voto duro estable y numeroso que le permite asegurarse su pase a la segunda vuelta. En todas las encuestas aparece de primera, entre los 29 y 40 % de intención de voto, siempre duplicando a su más cercano contendiente. Ahora, hay algunas probabilidades de que su discurso, que hace alarde de su experiencia y sus buenos resultados en el gobierno correísta, tenga acogida en algunos sectores progresistas que por el momento no la apoyan, pero que necesitan certezas para la pacificación del país.

Es el momento para que Ecuador decida entre propuestas políticas neoliberales que plantean privatizar la seguridad y la oferta correísta de fortalecer el Estado para impedir su colapso ante la arremetida del poderoso narcotráfico que ha decidido entrometerse en la política.

El votante ecuatoriano está en una encrucijada.

Tomado de RT/ Foto de portada: Karen Toro / Reuters.

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