Cuba

Fabio fue víctima, no culpable

Por Dailenis Guerra Pérez * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

A Fabio Di Celmo le sobraba ímpetu, emprendimiento y juventud. Eran 32 los años que logró vivir antes que se convirtiera en víctima de  un atentado terrorista perpetrado como parte de la estrategia estadounidense de frenar la Revolución cubana.

Hoy hace 26 años de aquel suceso y el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, recuerda al joven italiano. En su cuenta en X, antes Twitter, el jefe de Estado señaló que “ (Luis) Posada Carriles y otros organizadores del hecho, vivieron libres en la nación norteña, cuyo Gobierno, cínica y falazmente, puso a Cuba en lista de patrocinadores del terrorismo”.

Fue a finales de los 90 que  Estados Unidos se interesó mucho por obstaculizar el desarrollo del turismo en Cuba. Pagó a  buitres para que causaran pánico en los visitantes y depositó en Luis Posada Carriles y la Fundación Cubana Americana la tarea. Aquellos infames reclutaron a Raúl Ernesto Cruz, de nacionalidad salvadoreña para que hiciera el atroz trabajo.

Cruz colocó bombas y explosivos en varios hoteles de la capital el 4 de septiembre de 1997. Los objetivos fueron el Hotel Copacabana, Tritón y Chateau Miramar y en el restaurant de la Bodeguita del Medio, sin que se produjeran víctimas en los tres últimos, aunque sí daños materiales a esas instalaciones turísticas.

Fabio esperaba en el lobby del Copacabana, donde estaba hospedado. Coincidió en el tiempo y espacio en el que estalló la bomba. Sin piedad  una esquirla de metal le cortó la yugular al joven italiano, quien llegó sin vida al centro médico más cercano.

Ese mismo día el autor material del hecho fue detenidopor las fuerzas de la Seguridad del Estado y  reconoció su culpabilidad. También  identificó a quienes le entrenaron para cometer esos actos y manifestó que su motivación era solo monetaria.

En 1998 Luis Clemente Posada Carriles confesó a la periodista estadounidense Ann Louise Bardach ser el autor intelectual de la cadena de explosiones ocurridas el 4 de septiembre de 1997 en La Habana.

Le aseguró a Bardach que trataron “de poner explosivos pequeños, porque no queremos herir a nadie, simplemente hacer un escándalo y que los turistas no vengan más”.

Para Posada, Fabio parecía hasta culpable y no víctima. Estaba “en el lugar equivocado a la hora equivocada” dijo; y ni siquiera lamentó la muerte del joven italiano como no lo hizo nunca por el crimen de Barbados, ni por tanto dolor y llanto que sus acciones  han causado a los cubanos.

Aquellas frías y cínicas palabras ilustraban  cuánto de ignominia y desvergüenza puede encerrarse en quienes defienden ser ellos mismos por encima de cualquier sentimiento.

Posada Carriles murió sin ser reprendido por tantos crímenes. Por segar la pasión, la juventud, el carácter, el espíritu y emprendimiento del joven italiano. No fue castigado por los años de sufrimiento de sus familiares, por la agonía.

Han pasado 26 años de aquel triste suceso, pero Fabio di Celmo está unido a las más de 3 mil víctimas cubanas que han fallecido a causa del terrorismo y por eso, siempre será recordado.

Su memoria vive por su apego a la Isla y a su Revolución, como lo tuvo su padre Giustino, ejemplo de optimismo, fe, de las luchas presentes y futuras.

 Un padre ejemplar, al que el terrorismo y odio contra Cuba le arrebataron a su hijo.

(*) Periodista cubana. Colaboradora de Resumen Latinoamericano.

Fotos: Archivo Juventud Rebelde.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *