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Cientos de miles desbordaron durante horas Plaza de Mayo, reivindicaron la memoria y lanzaron un mensaje claro de repudio al actual gobierno

Fue la marcha de un 24 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires con mayor afluencia de gente. Las cifras oscilan entre 450 mil y medio millón de manifestantes. Todas las banderas, todos los carteles, miles y miles de jóvenes y una buena cantidad de adolescentes estudiantes secundarios, asambleas barriales, organizaciones sociales, partidos de izquierda. A cada momento, una denuncia de las políticas ultraderechistas escritas en una cartulina (“Milei si seguis asi vas a vender hasta el aire” o “mi abuelo se muere sin los medicamentos oncológicos, entendés asesino?), todo ello coronado en un agitar de cuerpos al compás de “el que no salta, votó a Milei” o el tradicional “Milei basura vos sos la dictadura”.

 

Impresionantes columnas que entraron por Avenida de Mayo, Diagonal Norte, Diagonal Sur sumadas a otras que provenían de calles laterales. La Plaza de Mayo a reventar desde las 12,30 hasta las 18 horas, luego, como nadie quería irse, la marea humana se desperdigó por todo el centro de la ciudad y se repitieron las consignas en cada esquina.

Tambores de todo tipo, bombos, redoblantes, y toda una selección de percusión africana, junto al tradicional candombe, murgas barriales, bandas de sikuris y hasta espacios de hiphop cerca del monumento al genocida Juiio Roca. No faltó ningún condimento para demostrar que este pueblo recuerda y se siente orgulloso de quienes pelearon por todos los medios posibles en los años 70, que no hay relato reaccionario ni videos miserables como los editados por este gobierno que nos haga cambiar de idea: todas y todos los luchadores que militaron en los 60-70, que trabajaron en los barrios, en las fábricas, que alfabetizaron, que pelearon con las armas en la mano y también pacíficamente, son y serán siendo nuestros compañeros y compañeras. Son un faro de dignidad como así también lo son las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, que este domingo fueron aplaudidas a rabiar por la multitud.

Párrafo aparte, cientos de banderas palestinas a lo largo de toda la jornada portada por militantes sueltos u orgánicos. Pero también, como homenaje a todo el pueblo que sufre el genocidio por parte del sionismo en Gaza y Cisjordania ocupada, y también a la Resistencia heroica que no cede ante la superioridad bélica israelí, la embajada sionista cita en Chacabuco y Avenida de Mayo cambió de aspecto. Fue copado su entorno por varios gazebos solidarios con Palestina, mientras una enorme bandera de ese hermano pueblo colgaba en su frente. A su lado, una muñeca de grandes dimensiones evocaba en una perfomance solidaria, a una madre palestina. Todo ello, más la información sobre esa causa que se daba en los gazebos o a través de megáfonos, concitaron atención y el aplauso de todos los y las manifestantes que pasaban frente a ese singular escenario montado por el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino.

Conclusión, esta gran movilización de masas es un mensaje directo a quienes asaltaron el gobierno gracias a estas democracias mentirosas y devaluadas por donde se las mire. Estas multitudes desfilando durante horas le están diciendo al presidente y sus secuaces que habrá resistencia y lucha para evitar que el país salga a remate. O como dice la consigna: “la Patria no se vende” y son muchos dispuestos a defenderla del fascismo.

“Podrán sacarme la jubilación, pero no la memoria”. Al cartel tatuado a mano en prolija caligrafía lo agita Susana a pasitos de la colmada Plaza de Mayo. Desde Parque Patricios se arrimó al memorioso ágape dominguero la señora Susi, jubilada docente: “No podía faltar con estos negacionistas en el gobierno. Es una fecha muy fuerte, pero se resignifica en este presente. Sabés, te cuento algo, estaba triste las últimas semanas, dudaba si venir. Pero me dije, ‘es ahora más que nunca’, acá me siento abrazada, contenida. Somos miles que vamos a seguir luchando, como hicieron los compañeros que entregaron sus vidas. Por eso vine, aunque nos maten de hambre, vamos a seguir peleando por nuestros derechos. Ellos serán las fuerzas del cielo, andá a saber qué es eso. Bueno, nosotros somos las fuerzas del suelo. La historia está de nuestro lado, compañero”.

 

Tomado de Resuman Latinoamericano

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