El sistema Swift como arma de guerra contra Rusia

Por Ramón Lobo Moreno.

En el tercer  trimestre del año 2020 publicamos en tres entregas el documento: El sistema de  pago internacional, escenario para la guerra económica. El mismo tuvo su motivo en la escalona de agresión por parte del gobierno estadounidense, quien asomaba la posibilidad de proponer la exclusión de Venezuela del sistema de pagos SWIFT. Este acrónimo de la Society for World Interbank Financial Telecommunication traducido al castellano como la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales, es un grupo cooperativo  fundado en Bruselas en el año 1973, que estableció un lenguaje universal y un mecanismo estándar para las transacciones financieras internacionales.

Luego de la firma del decreto -producto de la violación de los acuerdos de Minsk-,  por parte del presidente de Rusia, Vladimir Putin, reconociendo a Donetsk y Lugansk como estados independientes de Ucrania, surgen las presiones desde distintos ángulos, particularmente en el ámbito económico, de los  Estados Unidos (EEUU) conjuntamente con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)[1].

Comienzan a emitir “sanciones” de diversas índoles, además, inmediatamente amenazan con limitar el avance del Nord Stream 2 -Gasoducto submarino, que envía a través de Alemania gas ruso a Europa. Asimismo, se escuchan voces que nuevamente proponen –ya se hizo en el año 2014- desconectar a Rusia de las operaciones que se realizan mediante los códigos bancarios (BIC- Bank Identifier Code) que genera el sistema de pagos de la SWIFT, los cuales son necesarios para emitir o recibir transferencias internacionales, ya que los mismos, identifican todos los detalles como: Beneficiario, banco-sucursal, monto y  fecha, entre otros.

La influencia del gobierno de los EEUU y de los  países aliados de Europa  sobre la SWIFT es importante; recordemos que en el año 2012, en el marco de las sanciones impuestas a Irán, lograron que la administración de la cooperativa financiera excluyera a los bancos iraníes. Desde ese instante, se utiliza este sistema de pago internacional para coaccionar a quienes ellos consideren, puesto que mediante el mismo, se realizan más del 70 % de las transferencias internacionales, lo cual indica que un país fuera de dicho sistema se vería limitado en su conexión financiera y comercio externo. En la actualidad, esta plataforma agrupa a más de 11.000 organizaciones -financieras y no financieras- en más de 200 países.

Esta situación conllevo a países como China y precisamente a Rusia, a aligerar la configuración de plataformas tecnológicas propias como el Sistema de Pagos Internacionales de China (CIPS) y la propuesta rusa del Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SFPS). Es importante indicar, que a nivel de Suramericana, se impulsa el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE), hoy prácticamente paralizado por la composición política de la región.

Esta acción temeraria por la alianza EEUU-Unión Europea, a un país potencia en lo militar y económico, a su vez, uno de los principales socios de China, nos demuestra hasta donde pueden ser capaces de llegar para imponer sus intereses; razón por la cual se impone la urgencia de acelerar la edificación de un orden financiero internacional alterno que contemple, un sistema de pagos transfronterizo vinculado a una moneda distinta al dólar, que garantice la fluidez de un comercio libre entre naciones y que respete la libre autodeterminación de los pueblos.

Nota
[1] La Organización del Tratado del Atlántico Norte es una alianza militar intergubernamental que se rige por el Tratado del Atlántico Norte firmado el 4 de abril de 1949. Dicha alianza está integrada por: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Portugal, Reino Unido, Grecia, Turquía, Alemania, España, República Checa, Hungría, Polonia, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Albania, Croacia, Montenegro y Macedonia del Norte.

 

Tomado de web del autor/ Foto de portada: Erdem Sahim/ Reuters.

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