María Fernanda Ruiz: “Somos pueblos con palabra propia”

María Fernanda Ruiz es profesora y realizadora audiovisual y de ecosistemas digitales de comunicación. Desde enero de 2010 coordina el área de medios digitales de la Televisión pública argentina, a cargo de la digitalización y publicación de archivos históricos y proyectos webs. Actualmente, es responsable de la comunicación digital en el Ministerio de Cultura de la Nación.

Pese a ese concentrado y feraz aval del cual siempre escaparán reconocimientos, si a María Fernanda le piden que se presente, seguramente apuntará un racimo de palabras como las que aparecen en su biografía en Facebook: “docente, comunicadora y militante política” y, ante todo, “madre, abuela, argentina y latinoamericana”.

Mientras en Casa de las Américas, los días 14 y 15 de marzo, se reunieron casi una decena de influencers, comunicadores y periodistas, entre quienes se encontraba María Fernanda, desde Mujeres al Sur, pensábamos cómo construir, con algunas de esas voces, un episodio capaz de explorar en las interioridades de la militancia femenina tanto en contextos físicos como virtuales.

Así nació el capítulo Activistas y así también surgió un vínculo estrecho de autorreconocimiento en cada una de las vivencias que las protagonistas de esos quince minutos habituales, nos compartieron.

WhatsApp mediante, Fer, como cariñosamente la llaman muchos de sus colegas, responde algunas preguntas, sin sospechar que cada respuesta es una clase magistral de comunicación política, pero también de altruismo y generosidad.

¿Cuánto tiempo de tu día le dedicas a ese accionar? ¿Y cómo logras equilibrar el trabajo con los momentos en familia?

La militancia política tal como la vivió mi generación es algo de las veinticuatro horas, o sea no hay un momento en el cual ejercemos la militancia política y un momento en el que no.

La dimensión ideológica nos hace mirar las prácticas cotidianas desde una perspectiva determinada. Vivimos todo el tiempo haciendo política en ese sentido y la familia está construida también en función de esos valores. No hay una división entre el mundo familiar y el mundo de la militancia política.

Mis hijos, mis nietos y nietas son también militantes políticos del campo popular, de la izquierda en Argentina y eso me enorgullece y me hace muy feliz también. Creo que en los vínculos de amor de la cotidianidad se forjan ideologías muy importantes, como la generosidad, por ejemplo.

Hablemos de las satisfacciones e insatisfacciones del activismo

El activismo es lo que nos mantiene vivos. Nosotros pertenecemos a una organización que se llama Mueve, es el movimiento, es la vida, es poner en juego la pulsión de vida justamente y eso nos da una enorme satisfacción. En contextos históricos muy complejos, los dolores y las pérdidas también se sienten, pero disminuyen si colectivamente nos abrazamos en el territorio físico y en el digital para seguir adelante dando esta lucha que tiene unas raíces en la Argentina porque treinta mil voces cantan en nuestra voz. Tenemos no solo la responsabilidad de la memoria sino también la enorme felicidad de saber que los valores que rigen nuestra lucha tienen que ver con el futuro y con la vida.

¿Cuánto influye la preparación individual en el manejo de las redes y la gestión de campañas políticas?

Me gusta mucho esta pregunta porque como la práctica de comunicación digital es algo tan universalizado mucha gente cree que no hay un campo del conocimiento, una profesionalización necesaria.

Es difícil reconocer que es necesario profesionalizar la comunicación política y que hace falta estudiar muchísimo para comprender la complejidad de los procesos de los que formamos parte, ni hablar del tema de las campañas políticas donde la derecha aplica todas sus fórmulas, todos sus presupuestos, toda su inteligencia por decirlo de alguna manera y nosotros realmente tenemos que profundizar en ese sentido, en la toma de conciencia sobre la importancia vital de la disputa simbólica y comunicacional en los procesos políticos especialmente en los electorales. Así que hay que estudiar, hay que prepararse, hay que formar comunidades de investigación. En eso nos va la vida.

¿Cuándo te diste cuenta de la necesidad de participar activamente en política desde un campo comunicacional como las redes sociales?

Hablaría de dos momentos, como una especie de saltos en la toma de conciencia nuestra con respecto a la necesidad de jerarquizar a la dimensión de la comunicación dentro de la política.

El primero fue una etapa muy feliz, de un gran crecimiento durante los años de los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina, etapa en la cual se expandió la frontera de lo posible en la calidad de los contenidos de los medios públicos, en la profundización de la conversación social que integró voces históricamente marginadas de la toma de la palabra y donde los marcos legislativos de regulación de la comunicación pudieron vencer al decreto ley de la dictadura cívico militar que regía la comunicación en nuestro país y se encarnó una lucha histórica en un proceso inmenso de democratización de la comunicación.

El segundo momento de salto de toma de conciencia fue muy triste, muy doloroso con el regreso del liberalismo a finales de 2015 y donde tuvimos que ponernos a estudiar las experiencias de Cambridge Analytica, los procesos de manipulación de datos a gran escala que afectaron a las democracias en el mundo y que lo siguen haciendo, con el propósito de comprender el escenario que, con presupuestos ilimitados, la derecha formula en esa disputa del sentido donde acosa a las democracias de nuestros pueblos.

Nosotros llegamos a la conclusión de que no debemos ni subestimar ni sobreestimar al neoliberalismo en su capacidad de afectar las democracias, sino que debemos potenciar las voces de nuestros pueblos y expandirlas a la disputa simbólica en la territorialidad digital. Nosotros contamos con algo con lo que la derecha jamás va a contar: somos pueblos con palabra propia, necesitamos organizar y expandir esa palabra para la disputa simbólica en la territorialidad digital.

¿Se te han planteado dificultades en el espacio político por el hecho se ser mujer?

La respuesta es lisa y llanamente: sí. Se nos plantean dificultades a las mujeres en todos los contextos en los que desempeñamos nuestro trabajo y nuestra militancia porque todavía el patriarcado rige nuestras sociedades.

Sin embargo, en la Argentina se está viviendo en los últimos años una transformación de una magnitud inconmensurable gracias a la lucha feminista que tiene décadas pero que ha cristalizado en estos últimos veinte años en un proceso revolucionario vinculado a otros procesos en todo el continente. Si bien seguimos padeciendo las injusticias y todas las formas de muerte que trae el patriarcado, estamos de pie y dando una batalla muy grande que también nos hace muy felices.

 

Tomado de Mujeres al Sur/ Foto de portada: Yaimi Ravelo / Archivo Resumen Latinoamericano.

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