Cuba, Huracanes y Protestas: la Combinación Perfecta Para Una Tarde de Bolero

Por Dr. Manuel Tejeda.

Quien escribe estas líneas vivió de primera mano los embates del huracán Ian. Fueron 9 terribles horas con la familia, escuchando como rugía la bestia con vientos superiores a los 320 km por hora y viendo a través del cristal de las ventanas como volaban las cosas, como destruía la cerca nuestra y la de los vecinos y confiando en que la casa resistiera. Curiosamente, en los peores momentos sólo pensaba cómo le habría ido a nuestros hermanos en Pinar del Río y La Habana. Han pasado casi 6 días y nosotros aún no tenemos electricidad, ni agua, ni Internet y hasta este artículo tuve que dictarlo por teléfono. ¿Cómo estarán ellos?

¿Cómo estarán ellos? Esa pregunta venía y viene a mi cabeza. Y deseo que todo acá, donde supuestamente hay tantos recursos, se restablezca rápido para poder sumarnos a los esfuerzos de ayuda a los damnificados de Ian en mi Isla Bella. Fue una tormenta de las que asustan, terrible, despiadada y ellos necesitan nuestra ayuda, nuestro apoyo material y humano. Y lo recibirán. ¡Que sepan nuestros hermanos que no les dejaremos solos!

Sin embargo, no se trata de ese devastador huracán este breve mensaje. Se trata de otra tormenta, terrible y despiadada como Ian, quizás más, porque esta no es impulsada simplemente por las fuerzas de la naturaleza, sino por la mala entraña de los mercaderes del odio, los “Sin Patria, Pero con Amo“. La fórmula es conocida y la han aplicado las fuerzas imperiales por siglos para derrocar gobiernos y líderes que no les convienen, que se les oponen, que no se doblegan ante su fuerza.

 Primero, identifican lo que más descontento podría causar en la población local y concentran recursos materiales, inteligencia y propaganda en llevarlos al máximo de efecto negativo: en este caso, se dieron cuenta que el deteriorado sistema electro energético cubano, -que en buena parte no ha podido abastecerse de piezas de repuesto y tecnologías de avanzada a causa del criminal bloqueo que por seis décadas nos agobia-, era el Talón de Aquiles de la sociedad cubana y el factor que, incidiendo directamente en los abastecimientos de alimentos y medicinas, podía exacerbar el descontento, sobre todo después de una pandemia que aún no se ha ido del todo.

Segundo, siembran aquí y allá “agitadores” que son, en algunos casos, profesionales en prender chispas de irritación e insatisfacción en una población ya irritada e insatisfecha por múltiples carencias, afectada por el calor y la falta de sueño y que representa un caldo de cultivo muy propicio para diseminar su veneno. En otros casos, son simplemente “tontos útiles“, que por lograr 5 minutos de fama y mezquino protagonismo caen víctimas de cantos de sirena y promesas que nunca serán cumplidas una vez los malvados del quinto infierno cumplan sus objetivos. Y

Tercero, pues utilizan diversos métodos, perfeccionados con los años, para direccionar la ira colectiva contra los gobernantes que deben ser cambiados por otros, “buenos” y leales al imperio del dólar y la turbia voluntad de los poderosos. O sea, logran que la gente “ladre al árbol equivocado“, como ya abordamos en un artículo dedicado al tema.

Listo: 3 sencillos pasos y a destruir las conquistas de un pueblo que se niega a ser de nuevo conquistado. Y que nadie lo ponga en duda ni piense que esto se resuelve con puros eslóganes: LO PUEDEN LOGRAR. Si no nos lanzamos en masa a salvar la esencia del proyecto revolucionario cubano, los malvados pueden ganar. Desgraciadamente son tan poderosos que pueden ganar. A no ser que a los eslóganes que motivan y enardecen se le agreguen más acciones concretas, que emanen de un verdadero y permanente debate colectivo de las posibles soluciones. Sin tantas palabras altisonantes. Sin falsos “triunfalismos” que pueden interpretarse, y de facto se interpretan, como vanos intentos de “tapar el sol con un dedo“.

Con frecuencia, en situaciones de crisis hay que prescindir de algunas hojas, y hasta algunas ramas, para preservar la esencia del tronco. Pero ni esto es fácil. Y ante la gangrena hay que tener mucho cuidado con lo que se amputa: no pueden ser los pies que llevan la marcha, ni las manos que empuñan el machete. El menor error (y es muy fácil cometer errores en tiempos de crisis) será aprovechado por los rufianes del apocalipsis neoliberal, por los vende patrias, entreguistas y anexionistas para capitalizar sus turbios intereses.

Por eso me pareció una estrategia muy inteligente no reprimir las protestas (al menos las que de verdad son más o menos pacíficas), sino custodiarlas. Bien manejadas, las protestas populares, además de servir de válvula de escape al descontento, pueden ser una excelente oportunidad para debatir vías y encontrar caminos de como disminuir ese descontento y enfocarlo (de nuevo) contra el principal enemigo, pero reconociendo que esas protestas reflejan muchas cosas: los más de 60 años de criminal, dañino y asesino Bloqueo y los errores cometidos a lo largo del camino: reconocerlos no basta.

Y enmendarlos es muy difícil, sobre todo en estas condiciones y ante los embates de tan poderoso enemigo (embates más fuertes y destructivos aún que los de Ian), pero los círculos cerrados existen solo en Geometría y crecerse ante las dificultades es una de las cosas que más distingue a los revolucionarios.

No soy yo quien desde la distancia va a decirle a ese pueblo que tanto quiero lo que debe o no hacer. Y mucho menos a un Gobierno que con aciertos y errores, ha logrado conquistas indiscutibles en condiciones de asedio y ataque frontal únicas en el mundo, aunque cada vez está más claro la enorme importancia no sólo de escuchar a la gente, sino más que todo de que las personas perciban, que sientan que están realmente siendo escuchadas.

Me limitaré sólo a pedirles, a rogarles que no se dejen confundir, que resistan (aunque a veces no sé ni cómo), que tengan presente y lo hablen con sus hijos que el remedio que proponen los secuestradores de la esperanza no llega siquiera a ser una aspirina. Si alguien quiere ejemplos ahí está Chile cuando lograron cambiar a Allende por Pinochet, o el propio Puerto Rico, que siendo parte de EEUU muestra algunos indicadores de pobreza y crisis peores que los de nuestro país.

Cuba no puede caer. Cuba es el faro que miramos en el mundo los que aún creemos en la palabra Socialismo y en la esencia de las revoluciones verdaderamente de pueblos y para los pueblos.

Durante mucho rato he estado tarareando en mi mente aquel precioso bolero del inolvidable Sindo Garay, titulado “La Tarde“, cuando decía que cuando ella cerraba los ojos “parece que va muriendo la tarde“, y lo terminaba con esa copla que tan bien se aviene con lo que hoy está viviendo Cuba:

La penas que me maltratan
son tantas, que se atropellan.
y como de matarme tratan …
se agolpan unas a otras y por eso no me matan!

Somos muchos los que seguimos creyendo en la fuerza y la catadura moral de ese pueblo, en su mayoría revolucionario. Y de alguna manera logrará que las penas se atropellen y se agolpen unas a otras.

Porque no podemos dejar que nos maten los sueños, porque hoy más que nunca hay que abrir bien los ojos, para que no ganen los canallas, para que haya un mañana con dignidad, esperanza y oportunidad para todos, no solo para los privilegiados y poderosos de siempre… para que no muera la tarde.

Tomado de El diario latinoamericano.

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: