Internacionales

El abuso, comercio y tráfico sexual de menores en Miami (III)

Por José Luis Méndez Méndez * / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

La violencia y abuso doméstico le puede ocurrir a cualquiera, sin embargo, el problema más común es pasarlo por alto, justificarlo o negarlo. Esto ocurre fundamentalmente cuando el abuso es psicológico y no fí­sico.

El propósito de esta violencia es mantener el control total sobre la persona abusada. Un abusador no juega limpio. Ellos usan el miedo, la culpa, la vergüenza y la intimidación para desgastar y mantener bajo su mando a la ví­ctima, también puede hacerles daño a las personas que lo rodean. Esta acción sucede entre las parejas del mismo o diferente sexo, también a cualquier edad, raza y nivel monetario.

En general las que más sufren de abusos sexuales son las mujeres, aunque el sexo masculino también puede sufrir de algún tipo de abuso, sobre todo emocional, verbal e incluso fí­sico. Se da con frecuencia en el ámbito laboral. La conclusión sobre esta conducta abusiva es que nunca es aceptable.

El maltrato fí­sico es otra forma de abuso doméstico, se realiza a través del uso de la violencia fí­sica en contra de una persona de tal forma que lesione o dañe a esta. El maltrato es un crimen dentro o fuera del seno familiar, por eso la policí­a tiene el poder y la autoridad de proteger a las ví­ctimas de estos ataques.

Las relaciones sexuales obligadas, ya sea por el cónyuge o por la pareja con la que usted también tiene relaciones sexuales consensuales, es un acto de agresión y violencia doméstica. Las personas cuyas parejas suelen abusarlas sexual y fí­sicamente corren el peligro de ser gravemente heridos o muertos.

Medios federales y locales de Miami reflejaban a mediados de junio de 2023, la presencia del ex presidente de Estados Unidos, el laqueado Donald Trump, en visita al restaurante Versailles de esa ciudad, refugio de los nostálgicos emigrados cubanos empecinados en derrocar a la Revolución cubana. Allí concurrió para pedir fondos y apoyo en las urnas de los votantes cubanos, en las elecciones de 2024 en las cuales aspira a ser el candidato republicano, además de degustar las croquetas y el café, que allí se oferta.

El colorido había concurrido ante un tribunal de la ciudad miamense para dar respuesta a las acusaciones de la fiscalía por el manejo inapropiado de documentos secretos, durante su mandato, encontrados en uno de sus resort.

Comunicadores recordaron su estrecha amistad y participación en las bacanales carnales de su íntimo amigo Jeffrey Epstein, ya fallecido en extrañas circunstancias en prisión,  estaba acusado de dirigir una vasta red de niñas menores de edad con las que traficaba. Les prometía financiarles la universidad o impulsar sus carreras en el mundo de la moda.

La prensa bautizó su jet privado como el “Lolita Express”, haciendo referencia a las menores que transportaba de un estado a otro entre 1999 y 2007. La historia sórdida de Jeffrey Epstein es la de un multimillonario depredador sexual, condenado y convicto, cuya fortuna y amistades parecían haberle librado de penas de cárcel más graves. Entre los más encumbrados estaban losex presidentes de Estados Unidos Bill Clinton y el amárelo Donald Trump, con quien intimaba desde que era un conocido empresario de Nueva York.

El maniático estaba acusado de presuntamente traficar con docenas de niñas, explotar y abusar sexualmente de ellas e incluso pagarles para que buscaran a otras adolescentes. Juzgado por abusar sexualmente de varias adolescentes en su mansión de Palm Beach, en Florida. Las víctimas entonces tenían entre 14 y 16 años cuando sucedieron los hechos. Entonces negoció con la fiscalía en el que aceptaba 13 meses de cárcel y ser inscrito en el registro federal de delincuentes sexuales. En el juicio se descubrió que depredador captaba a las niñas en entornos desfavorecidos. Las seducía con la promesa de pagarles dinero a cambio de un masaje en su residencia, ofrecimiento que en la mayoría de los casos acababa en algún tipo de intercambio sexual.

Entre los fiscales involucrados en aquel acuerdo estaba Alexander Acosta, que fue Secretario de Trabajo en la administración del áureo Trump y renunció tras destaparse el escándalo.

De regreso de manera directa al tema que nos ocupa, se conoce que un número de diferentes delitos entran en la categorí­a de delitos sexuales, pero por lo general se refieren a conductas sexuales ilegales o coacción contra otro individuo. Cada estado tiene leyes contra la prohibición de estos tipos de delitos sexuales, como la violación y el asalto sexual, y cada estado tiene su propio lí­mite de tiempo (o ley de prescripción) en el que las ví­ctimas de delitos sexuales pueden presentar una demanda en contra del presunto delincuente.

Las personas condenadas por delitos sexuales, independientemente de su gravedad, son considerados delincuentes sexuales por su respectivo Estado. La cara y el nombre de estas personas van a ser añadidos a los registros de delincuentes sexuales del estado y federales.

Después de que un jurado encuentra al acusado culpable de un crimen sexual, el caso pasa al juez para dictar sentencia. Los jueces se basan en varios factores para determinar una sentencia. Primeramente, las leyes penales por lo general van a establecer una serie de castigos por asalto sexual. Generalmente, consistirá la aplicación de una pena de prisión máxima y mí­nima, así­ como multas y otras sanciones. Los jueces van a examinar los factores agravantes y atenuantes al decidir sobre los términos exactos de la sentencia. Entre ellos los antecedentes penales del acusado y su aceptación de la responsabilidad, cuando se establece un castigo. Son factores agravantes aquellos como la gravedad del delito que sugieren la necesidad de un castigo más severo. Los factores atenuantes, por otro lado, van a apoyar una sentencia más indulgente.

La ley federal que penaliza el asalto sexual establece una pena máxima de 20 años de prisión, y también multas. Además, la ley federal establece que los condenados por asalto sexual deben compensar a sus ví­ctimas por los gastos directamente relacionados con el delito, esto incluye los costos de la atención médica, terapia fí­sica u ocupacional, los honorarios de abogados y otros gastos relacionados.

Un caso que impacto a la comunidad fue el arresto de un hombre de 20 años acusado de presunta agresión sexual a un menor, que habría ocurrido cuando el criminal se quedaba con el niño y la madre de este, de acuerdo con las autoridades, que investigaron el caso, se determinó que se cometió agresión sexual y abuso lascivo a un niño pequeño, se incluía también un video de voyerismo.

El tráfico sexual de menores centra en Miami una de sus mayores plazas, así destacaba una noticia un medio local miamense. Durante años, se trató como criminales a las niñas que venden su cuerpo en algunas esquinas y hoteles de Miami. Sin embargo, con las nuevas leyes estatales se instruyó a la policía y a los jueces a tomar en cuenta el contexto y considerarlas como víctimas de la explotación sexual.

El sur de Florida es la tercera zona de mayor tráfico de personas en Estados Unidos, según el Departamento de Justicia de ese país; con frecuencia, son niñas quienes caen en la red sin siquiera darse cuenta.

Una de las involucradas dijo: “Siempre piensas que eso no te pasará a ti y que no ocurrirá. Cuando te das cuenta, eres tú y no sabes qué hacer”. La joven de 18 años, en el momento de la entrevista, entró y salió de la prostitución durante su adolescencia, y finalmente la encarcelaron. Le dieron acceso a un tratamiento para contrarrestar el abuso.

El caso citado, huyó de su casa a los 14 años, tras soportar  el abuso sexual por parte de su abuelo. Entonces, conoció a dos chicas que tenían joyas, autos y popularidad y ella quería eso. Era una oportunidad del sueño americano. Así empezó a vender su cuerpo. “Aunque suene muy mal, es realmente fácil abrir las piernas por cinco minutos en vez de ir a trabajar todo el día y regresar a casa con las manos vacías”, dijo la joven. “Es muy fácil, pero por dentro duele mucho”.

Las cosas empeoraron luego de su incursión en la prostitución. Llegó el momento en el que terminó drogada en una casa desconocida. Recordó haber estado retenida allí por ocho o nueve días, no tenía nada que hacer más que ocuparse de los hombres que pagaban para estar con ella.

La ciudad de Miami es un importante centro para el tráfico humano porque la ciudad atrae a viajeros de todas partes del mundo. “Tenemos un sector turístico floreciente. Tenemos una población masculina flotante muy activa aquí; los hombres vienen y van”. “Si por ejemplo vienen a un evento deportivo, usan a muchas de esas víctimas para que los atiendan, por decirlo de alguna manera”, expresó un hombre cercano al comercio carnal.

En teoría,  en Miami quienes soliciten servicios sexuales pueden recibir una condena de 60 días de prisión además de la vergonzosa exposición pública; los proxenetas pueden recibir hasta cinco años de prisión o más si hay menores involucrados o reincidencia. Esa retórica se aparta en ocasiones de la realidad miamense. Continuará…

(*) Escritor y profesor universitario. Es el autor, entre otros, del libro “Bajo las alas del Cóndor”, “La Operación Cóndor contra Cuba” y “Demócratas en la Casa Blanca y el terrorismo contra Cuba”. Es colaborador de Cubadebate y Resumen Latinoamericano.

Foto de portada: Voz Populi.

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