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Cuba: El legado de Vilma, de los círculos a las casitas infantiles

Por  Wennys Díaz Ballaga.

La mujer cubana ha logrado realizaciones impresionantes en estos más de 60 años de Revolución, tanto en la producción como en la defensa del país, que la ubican como ejemplo para otros pueblos, en particular sobresale su plena incorporación al trabajo.

Cuba desmanteló aquellos estereotipos ancestrales patriarcales que colocaban a nuestras mujeres en condiciones de inferioridad en cuanto a derechos y atribuciones en la sociedad.

Tras el triunfo revolucionario de 1959, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz encargó a Vilma Espín Guillois, heroína de la Sierra y el llano, una de las obras más nobles e imperecederas de la Revolución Cubana, la creación de los círculos infantiles.

Ya en 1960, desde la dirección de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Vilma abrió el camino hacia lo que sería una institución que permitió la incorporación plena de las mujeres a la vida laboral, aportándoles independencia y estabilidad económica.

Nacerían los círculos infantiles como espacio de cuidado y aprendizaje, donde los infantes, desde edades tempranas, reciben educación integral –creación de hábitos, costumbres y normas de conducta–, una verdadera contribución para los padres, a fin de conocer y orientar mejor a sus pequeños.

 

Círculos y casitas infantiles

Como parte de la atención a la Dinámica Demográfica en el país, constituye una prioridad para el Estado el aumento sistemático de capacidades en círculos infantiles, a partir de la construcción o adaptación de inmuebles, así como la apertura de casitas infantiles en entidades laborales, como complemento de esta conquista social.

De acuerdo con el Ministerio de Educación (Mined), entre enero y junio del presente año se han logrado incrementar 420 nuevas capacidades con la creación de tres nuevos círculos infantiles y diez salones.

Este incremento se materializó en las provincias de Granma, con 170; Las Tunas, 90; Sancti Spíritus, 60; Villa Clara, 35; Matanzas, 30; Pinar del Río, 25, y Mayabeque, diez.

A pesar de estos esfuerzos, continúa siendo insuficiente la matrícula de los círculos ante la demanda, debido a la cantidad de pequeños de primera infancia en el país.

Ante esa realidad, se estimula la variante de ampliar capacidades en centros laborales, con la creación de casitas infantiles.

Esta es una alternativa viable en los propios organismos que, a partir de sus condiciones económicas y materiales, pueden destinar fondos para su apertura y mantenimiento, y garantizar su sostenibilidad, con la asesoría metodológica del Mined, a fin de asegurar su buen desempeño.

El Ministerio de Educación informó que, hasta la fecha, han sido inauguradas más de 115 casitas infantiles en todo el país, la mayoría perteneciente al sector de educación, pero que poco a poco va tomando fuerza en otras esferas.

En la etapa de enero a junio se abrieron 43 nuevas casitas, recuperando 1 312 capacidades, de ellas 22 son de Educación y 21 de otros organismos, según la fuente.

Sin duda, obras como las casitas infantiles constituyen un permanente homenaje al legado perenne de Vilma, impulsora de la incorporación de las mujeres al quehacer revolucionario y, sobre todo, defensora de la emancipación política, económica y social de las cubanas.

Tomado de Granma/ Foto de portada: Roy Leyra.

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