EEUU: La cultura de la barbarie, el descarte humano y la violencia cobran nuevas víctimas en 2022

Por Raúl Antonio Capote.

Tres jóvenes de 14 años y uno de 15 ultimaron de un disparo por la espalda, el pasado 22 de noviembre, a un hombre en Carolina del Sur. ¿Motivo del crimen? El individuo los había castigado por usar demasiado Instagram, quitándoles sus computadoras.

En Arizona fue asesinada en la carretera una niña de ocho años que viajaba en el asiento trasero del automóvil de su padre.

La policía de Massachusetts busca a un hombre bajo la sospecha de que mató brutalmente a una pareja luego de una discusión que tuvieron sobre un perro que ladraba.

No se trata de los titulares de una de las tantas películas en las cuales se rinde culto a la violencia, no estamos en presencia de las «hazañas» de Alex y sus drugos, que se dedican a practicar «la bonita ultraviolencia que nos mataba de risa» en la adaptación fílmica de La naranja mecánica, realizada por Stanley Kubrick.

Es la cruda realidad de un país que incorporó desde su nacimiento, como parte fundamental de su construcción como nación, la cultura de la crueldad, de la barbarie y de la muerte.

En el año que finaliza, un informe de Gun Violence Archive señala que nuevamente Estados Unidos superó la cifra de 600 tiroteos este año, con 645 en total hasta la fecha, siendo el más mortífero el mes de julio, con 89.

Cada día, más de 110 estadounidenses son asesinados con armas de fuego y más de 200 resultan heridos. Con una media de más de 40 000 muertes al año, es bueno aclarar que los tiroteos masivos representan solo una pequeña fracción de estas.

Aún perdura en el recuerdo el horror provocado, en 2017, por un hombre armado que disparó más de mil balas de rifle contra una multitud en un festival de música en Las Vegas, matando a 60 personas e hiriendo a cientos.

El más letal de este periodo fue el ocurrido el 24 de mayo en la escuela primaria Robb de Uvalde, Texas, donde 21 personas murieron, de ellas 19 niños; suceso solo comparable con la tragedia ocurrida en la escuela primaria de Sandy Hook, de Connecticut, en 2012, en la que murieron 20 niños y seis adultos.

Más de tres millones de menores están expuestos a este tipo de violencia. Cada año un promedio de 3 500 mueren a causa de armas de fuego y 15 000 resultan heridos, según los datos registrados por la organización estadounidense Everytown, reseña RTVE.

En EEUU ocurre un incidente con armas en un centro educativo cada tres o cuatro días desde 2013, puntualiza la misma fuente.

Un dato penoso es que 1 800 mujeres fueron asesinadas en 2019 y, aunque aún no se han publicado cifras, se estima que 2022 supera ese guarismo con creces, expone un informe del Centro de Políticas para la Violencia (VPC).

Una característica que diferencia estos hechos con otros similares en el mundo, es que no ocurren en una zona de guerra, cerca de cuarteles o bases militares; suceden en escuelas, centros de recreación, en lugares de culto religioso, en una plaza pública, un día cualquiera, el más tranquilo y pacífico.

La otra cara de la violencia

Un reciente análisis determinó que el número de personas sin hogar que vive en las calles, en EEUU, asciende a más de 580 000, mientras que los refugios tuvieron que triplicar el número de huéspedes, informó Fox News.

Miles de personas en Estados Unidos no pueden costearse una vivienda; el frío, el hambre y las enfermedades se ceban en los que no tienen techo, mientras un asesino silencioso cobra cada vez más víctimas.

La tasa de pobreza aumentó a 11,6% desde el 11,5% del año anterior, según mostraron los datos anuales publicados en octubre por la Oficina del Censo de EEUU.

Mientras los muy ricos amasan cada vez más fortuna, 140 millones de personas (de los 330 millones de habitantes) viven por debajo de la línea oficial de subsistencia.

El informe anual de Human Rights Watch planteó que las estructuras abusivas de encarcelamiento, la aplicación de la ley de inmigración y control social que afecta a muchas minorías raciales y étnicas, así como la brecha de riqueza entre personas blancas y negras, persisten, junto a un incremento general de la desigualdad económica.

El índice Gini, que mide el grado de desigualdad en una sociedad, en el país norteño, de acuerdo con información del Banco Mundial, llegó a 41,5 en 2022.

La circulación de drogas mortales y peligrosas para la salud mental, como el fentanilo y la metanfetamina, contribuye al aumento de los crímenes; nada es más temible que el hecho de que una persona armada actúe bajo los efectos de los estupefacientes.

Por otra parte, nadie sabe exactamente cuántas vidas se pierden cada año bajo la custodia policial, ni cuántos migrantes son asesinados en la frontera por «cazadores» de ilegales, eso es algo de lo que no se habla y si se hace es a sotto voce.

El caso de Vanessa Guillén, una soldado estadounidense de origen mexicano, que desapareció el 22 de abril de 2020 en una base de Fort Hood (Texas), develó una realidad de abusos físicos y sexuales, asesinatos, suicidios y acoso en las Fuerzas Armadas de EEUU.

Según un informe elaborado por la Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica (NCADV), con sede en Colorado, una de cada cinco mujeres estadounidenses ha sido víctima de abuso sexual al menos una vez en su vida.

La nación norteamericana se encuentra entre los diez países donde las mujeres corren más riesgo de ser agredidas sexualmente y tiene una media de tres feminicidios al día, según AA Mundo.

Los registros de la Red Nacional de Violación, Abuso e Incesto, con sede en Washington, reflejan que hay un promedio de 433 600 casos de violación sexual al año en el país.

El pistolero mal encarado que resolvía todo a golpe de revólver, el héroe despiadado matador de indios, misógino, individualista, el Rambo exterminador, el vengador que toma la justicia por su mano, pasó de la ficción a la vida y ha reencarnado en asesinos que disparan en las escuelas, en centros comerciales, en medio de ciudades y pueblos.

La exaltación del racismo, del odio, en una sociedad alienada y disfuncional, donde prima la inseguridad, son ingredientes explosivos, sobre todo cuando cualquiera puede tener un arma.

En Contexto

Principales masacres en escuelas, institutos y universidades de EEUU.

  • 8 mayo de 2018: un joven de 17 años mata a diez personas en un instituto de Santa Fe, en el estado de Texas.
  • 14 febrero de 2018: un tiroteo registrado en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de la ciudad de Parkland, en el sudeste de Florida, deja 17 personas muertas.
  • 14 de diciembre de 2012: después de dispararle a su madre, Adam Lanza mata a 26 personas en Newtown (Connecticut), incluidos 20 niños de seis y siete años, en la escuela primaria Sandy Hook.
  • 2 abril de 2012: siete muertos y tres heridos por disparos en la universidad privada de Oikos, al este de Oakland, California.
  • 14 febrero de 2008: siete personas murieron y 15 resultaron heridas después de que un estudiante abriese fuego en el salón de conferencias de la Universidad del Norte de Illinois.
  • 16 de abril de 2007: un estudiante de Corea del Sur, Seung Hui Cho, mató a 32 compañeros de la Universidad de Virginia con dos pistolas semiautomáticas.
  • 20 abril de 1999: dos estudiantes matan a 13 personas y hieren a 23 en la escuela de Columbine, en Littleton (Colorado).

Tomado de Granma / Ilustración de portada: Michel Moro.

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